R e s e ñ a  y  f o t o g r a f í a  d e  l o s  b a r r i o s  d e  B u e n o s  A i r e s    >Villa Santa Rita      

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   B a r r i o  d e  

 

 

 

 

* Dos notas publicadas en el diario La Nación de Buenos Aires referidas al Barrio. Por Victoria Russo:

> Nadie puede usar la única Biblioteca en el barrio de Santa Rita.  >Villa Santa Rita, el barrio del oeste porteño, sin plazas ni parques.

 

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   B a r r i o  V i l l a  S a n t a  R i t a                                                                                                 

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Ubicado hacia el oeste geográfico de la cuidad orientado al centro

Esta delimitado por las arterias: Condarco, Avenida Álvarez Jonte, Miranda, Joaquín V. González, Avenida Gaona.

CGPC: 11

Superficie (en km2): 2,2
Densidad (habitantes/km2): 14.658,2
Población Total: 32.248
Mujeres: 17.469 Varones: 14.779
Fuente: DGESC, en base a datos censales, año 2001.
Aniversario: 22 de mayo
 

 

Historia:
Fue conformándose a fines del pasado XIX, alrededor de un oratorio particular en el que los vecinos veneraban una imagen de la Santa de ese nombre. Las tierras habían pertenecido a doña Juana Ramos Garmendia. Fraccionadas entre 1887 y 1890, se caracterizaban por sus quintas, tambos y alfalfares. También, como en la mayoría de sus barrios vecinos, esta zona era propicia para el establecimiento de hornos de ladrillo.
Hubo otras chacras y quintas cuyos terrenos se fueron loteando sucesivamente. En una de ellas se exhibía en el frente la imagen de Santa Rita de Casia, religiosa italiana de la orden agustiniana cuya vida fue un ejemplo de humildad y caridad. En el interior de esa chacra había un oratorio que día a día era más visitado debido a la presencia de la Santa, tan venerada y reconocida como la " Santa de los Imposibles". Fue ella la que le dio el nombre al barrio.
Fuente: CEDOM

Comenzamos a caminar por el barrio amigo de toda la vida, en la esquina de Jonte Y Cuenca más exactamente, en Avenida Álvarez Jonte 3176, encontramos a la:

Asociación Vecinal de Fomento y Cultura Corporación Mitre - Biblioteca Popular.

Fundada el 4 de mayo de 1925.

Gigante y riquísima es la historia de esta institución impulsada en forma solidaria por los vecinos de la época, que inició sus actividades de fomento y cultura para el barrio de Santa Rita, en el pasaje El Delta y un tiempo después, el día 4 de mayo de 1925 se instauró definitivamente en su actual domicilio. La propiedad la asignó para ese fin la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. Recién siete años después los socios consiguieron que la "Corporación" (asi la llamaban los vecinos y aún lo hacen los que recuerdan las épocas de oro de la institución) tuviera su personería jurídica, entonces corría el día 23 de mayo de 1932. Nos cuenta una vecina del barrio con mucha memoria, "que ese día hubo una fiesta y hasta sanguchitos de miga compraron".

  Se creó desde la Asociación Vecinal y en la misma sede, una Biblioteca Pública Popular y un club de barrio a unos cien metros del edificio de Álvarez Jonte, en la calle Campana 2027, hoy en la imagen encontramos un fabrica. Atilio Semino (mi abuelo) supo ser presidente de la sub comisión del Club de la Corporación Mitre y las actividades eran gratuitas con el sólo hecho de ser socio de la Asociación Vecinal, con una cuota mínima que equivale a unos tres pesos de nuestros días. Cuentan vecinos que aún viven en el barrio que en el club había actividades como pelota al cesto, basquet, papi fútbol, etc. y que para carnavales se organizaban grandes bailes en los cuales acudían cientos de vecinos de Santa Rita y barrios aledaños, deleitando a los concurrentes, supo estar entre otros músicos la orquesta de Disarli, recuerda la misma vecina, con sus maravillosos tangos. Aproximadamente en la década de los años cincuenta del siglo XX, el club de la Corporación cerro sus puertas por falta de fondos, dejando en el recuerdo, que aún hoy persiste, de muchos vecinos del barrio, sus noches de carnaval, o esos asados con decenas de vecinos que se transformaron en momentos inolvidables, mientras los niños realizaban sanas actividades al aire libre.

Sabemos por documentos que encontramos hace poco tiempo, que en la década de los años cuarenta y cincuenta la institución sufrió persecuciones ideológicas impuestas por el nacionalista gobierno del general Juan Domingo Perón. Cabe aclarar que las raíces de La Corporación Mitre fueron de hombres que militaban en el partido Socialista, acérrimos enemigos de Perón, al igual que la mayoría de este tipo de asociaciones vecinales creadas en la época en diferentes barrios de la ciudad.

Entre otros, estos nombres fueron los estandartes y ejemplos de entrega: los señores Vicente Semino, (hermano de él antes nombrado Atilio), Torrrontegui, Domínguez etc., este último el bibliotecario por excelencia, fue el último que se retiró de la institución, de toda esa generación de grandes y solidarios vecinos que llevaron adelante esta maravilla. Y no por su propia voluntad. El señor Domínguez hasta la década de los años setenta siguió con su dedicada y solidaria labor de Bibliotecario. Pero las cuestiones económicas fueron deteriorando el sostén de la vieja y querida Corporación Mitre, y entonces llego la "oferta salvadora". Cuenta un vecino (el cual le voy a reservar su identidad) que el Rotary Club de la zona ofreció el mantenimiento de la institución a cambio de utilizar un espacio para sus reuniones. Y los pocos y viejos miembros que quedaban entre ellos el señor Domínguez aceptaron la oferta, porque era esa posibilidad, o el cierre de la Corporación. El principio del fin estaba gestándose.

  Estos adinerados señores, que aún hoy algunos de ellos viven en el barrio, niegan rotundamente lo que ahora le vamos a contar.

Lo que menos les importaba era la Asociación Vecinal. Desde la creación de la Biblioteca Pública y Popular estuvo emplazada en el salón de la entrada en la planta baja, para la década de los años setenta (época que estamos transitando en este relato) dicha Biblioteca contaba con alrededor de 60.000 ejemplares de libros de toda índole y naturaleza. Que ocupaban todas las paredes del enorme salón de la entrada al edificio. Con su magia antigua de unos bellísimos pisos de madera de pino Brasil o pinotea. Las nuevas y salvadoras personas que entraron a salvar la institución, no sólo sacaron el piso y lo reemplazaron por unas ordinarias baldosas, si no que lo más grave de todo fue, que llevaron todos los libros al primer piso de la vieja construcción y los arrumbaron en dos habitaciones que poseen la mitad del espacio físico, que el salón de planta baja, y en poco tiempo, echaron deliberadamente y como a un perro lleno de pulgas,  al ya anciano y solidario Domínguez, aquel bibliotecario que trabajo en forma gratuita durante décadas. Cabe destacar que nada se sabe de los libros que faltaron en esta operación desarme ni del valioso piso de antigua y estacionada madera. La biblioteca entro en total decadencia, pero el salón de planta baja se transformó en el espacio preferido y brillante para las reuniones de estos nuevos "señores". Con parrilla incluida en el patio, para realizar sus glamorosos asados.

Volvió a pasar el tiempo y estos señores fueron a su vez expulsados por otros vecinos, que en la teoría iban a revivir la institución y hubo una bibliotecaria que trabajo un tiempo en forma solidaria y esposa del nuevo presidente de apellido Posse, dueño de un conocido comercio de la esquina de la Corporación, hasta que un día se cansaron... La bibliotecaria se fue por seis meses a otro país, y dejo como emisaria para que le cuidara la biblioteca a la señora Tricarico, nunca volvió esa bibliotecaria; esto último lo cuenta Tricarico, pero no hay ninguna prueba que lo reafirme. El presidente y ex esposo de la bibliotecaria después de utilizar para fines personales el salón de planta baja, decidió cerrar definitivamente y en forma unilateral todo, Asociación Vecinal y biblioteca, en el año 2002 aproximadamente. Cerro sólo sus puertas al público, porque la señora Tricarico, siguió y aún el día de hoy continua viviendo allí y se tomó al edificio en su totalidad como propio, a tal punto que lo que fue la sala de lectura del primer piso de la biblioteca, se transformo en su comedor, una de las salas donde hay miles los libros tirados y llenos de tierra, en el baño de su perro, donde este hace sus necesidades, y por supuesto la cocina, su sala de estar, etc.

No conforme con ello, aprovecha el salón de planta baja, vacío, y lo alquila para fiestas y se queda con el dinero, desde hace un tiempo considerable, se sumaron dos inescrupulosos personajes, el señor Juan Peyrelongue "profesor de tango" por lo menos eso dice... y Juan Perrota "profesor de folclore", por lo menos asi se vende... Ambos convocan por intermedio de conocidos a alumnos para realizar "sus clases". Y le pagan un irrisorio alquiler de $40 por mes a Mírta Tracarico y el resto del dinero va a sus respectivas arcas. Tenemos que resaltar que el señor Juan Peyrelongue, tiene un notorio doble discurso y doble personalidad, queriendo aparentar su "solidaridad" es participe de la Asociación Vecinal de Villa Del Parque, (barrio aledaño). Un vecino envío una carta explicando esta situación sobre Peyrelongue a la Asociación Vecinal de Villa del Parque y nunca obtuvo una respuesta.

Mientras tanto en la Corporación las deudas del impuesto municipal (ABL), y servicio de agua son monumentales y van en crecimiento y no existe ninguna actividad cultural en beneficio de los socios que tampoco existen, porque a cada uno de los vecinos que nos queremos acercar a la institución, esta "mujer" de nombre Tricarico y un grupito de amiguitos tan corruptos como ella, aliados los dos "profesores" nombrados, se encargan de no abrir la puerta a nadie, de cambiarnos las combinaciones de la cerradura de la entrada, para que los que tenemos honestidad no podamos entrar y también echar a toda persona con buenas intenciones que intente reabrir la biblioteca.

Intentamos en el año 2007 desde Mire Buenos Aires junto a otro grupo de vecinos un trabajo solidario, para reabrir la biblioteca que a pesar de todo este desastre, hoy cuenta aún, con unos 30.000 libros aproximadamente, pero fue tal la guerra que nos hicieron estos tres personajes nefastos, que desistimos, para no ponernos a la baja altura de ellos. Algún día la justicia deberá arreglar esta situación. Porque en verdad es un agujero negro que posee el barrio y para empeorar las cosas, somos muy pocos los vecinos que estamos interesados en solucionar esta aberración.

Yo propongo a los lectores de este humilde medio cultural independiente, que entre todos los vecinos de Buenos Aires, de buena voluntad, deberíamos revertir esta situación. Y Recrear este espacio cultural que esta en malas manos tomado ilegalmente y cerrado.

Les voy a mostrar este pequeño video clip, realizado por Mire Buenos Aires, en una de las salas de lo que queda de la biblioteca:

Asociación Vecinal de Fomento y Cultura Corporación Mitre - Biblioteca popular

Av. Álvarez Jonte 3176 C1416EYP Teléfono provisorio: 15-5964-6194 Ciudad Autónoma de Buenos Aires,

Personería Jurídica por decreto del  P. E. del 23 de Mayo de 1932, Subvencionada por el superior gobierno de la Nación, Reconocida por la municipalidad de La Ciudad Autónoma de  Buenos Aires. Por Expediente 9793 - C - 1928. Reconocida por la Comisión Protectora de Biblioteca populares, con el Nº 1141

Visite el sitio de la biblioteca.

www.mirebuenosaires.com.ar/biblioteca.htm


Seguimos caminando por el barrio

No todo esta perdido, no todo es tan desagradable, y a dos cuadras de la maltratada Corporación Mitre, nos encontramos con una joyita de la ciudad: el café Bar Tokio, que lleva su nombre en honor al pasaje donde se emplaza, vamos a conocerlo en imágenes y relatos de uno de sus dueños:

 Historia del bar "El Tokio", un "bar notable" entre nosotros. Jonte y Tokio

Esta vieja posada fue en distintas épocas un lugar de encuentro de amigos, donde se jugaba al "truco" y los copetines, de ginebra Llave, caña Ombú o Sello Rojo y Sello Verde, corrían como agua en algún río. Las picadas con aceitunitas, papas fritas y quesito, acompañadas con un Cinzano y un Pineral, eran moneda corriente. Sólo los habitué del lugar, sabían que había detrás de aquella pared... Pues se "timbiaba" de lo lindo, (Timbiar significa en lunfardo: jugar por dinero). Poker, dominó, quinela clandestina, entre otras yerbas, hacían el oculto ambiente del Tokio.

A mi padre en el año 1981 su corazón le jugo una mala pasada y el infarto que tuvo no le permitía fumar... Entonces después de cenar se iba a caminar, por lo menos eso le decía a mi madre. En realidad se clavaba directamente en el Tokio y el no menos atorrante que él, el dueño del bar, le guardaba el atado de cigarrillos de tras de la barra, y el viejo fumaba tranquilo en ese lugar, ocultándoselo a mi madre. De esto nos enteramos años después, una vez fallecido, por la boca de un alcahuete y/o cómplice del barrio.

Aquí comienza la nota escrita por el señor Ángel, uno de los nuevos dueños del lugar a partir del año 2005 y nuestra producción la ilustró con fotos del lugar:

Se considerará como "notable" aquel bar, billar ó confitería relacionado con hechos o actividades culturales de significación, cuya antigüedad, diseño arquitectónico o relevancia local le otorguen un valor propio. Esta definición dada por la ley Nº 35 del año 98 sirvió de marco para rescatar y preservar a 52 singulares establecimientos pertenecientes a nuestra geografía urbana. El Café Bar "El Tokio" de Álvarez Jonte 3550 está reconocido como uno de "los notables" para orgullo de todos los vecinos. Esta es su historia...

El Café Bar “El Tokio” abrió sus puertas allá por 1930, creemos que el 23 de Abril de 1930, aunque no tenemos documentos fehacientes que avalen esta afirmación.

En 1950 llegó a Buenos Aires, un joven inmigrante oriundo de Galicia (España); su nombre, Jesús Feas Albor, quien empezó a trabajar en el Café como lavacopas y al cabo de algunos años y después de mucha dedicación y esfuerzo, adquirió el Café-Bar y trabajó en él durante 50 años. En el año 2000 y a causa de su cansancio y enfermedad decidió darlo en alquiler. Lo tomó entonces un amigo, que era habitué del Café desde hacía muchos años, al igual que nosotros, y desafortunadamente a fines del año 2004 debido a un fracaso económico, debió abandonar su proyecto y entregar el local a los herederos de Jesús, porque lamentablemente, nuestro querido gallego (así lo llamábamos todos), había fallecido.

 El estado en el que había quedado el local era lamentable. Después de largos años sin mantenimiento, el deterioro del lugar era tan grande, que no parecían existir candidatos dispuestos a hacer una gran inversión para volver a poner en funcionamiento a nuestro querido Café, y eso siempre y cuando los herederos estuvieran dispuestos a volver a darlo en alquiler. El destino del Café estaba marcado, desaparecía como tal y seguramente se convertiría en departamentos de propiedad horizontal o en un local comercial de otras características.

Se notaba la tristeza y la amargura que había en todos nosotros, habitués del Café, y también entre los viejos vecinos que estaban acostumbrados a tener en su esquina aquel recinto por el cual habían pasado tantos y tantos amigos. El destino ya lo había decidido, se terminaba ese lugar de encuentro. No estaría más el Café, no tendríamos más ese lugar de reunión en el que habíamos hecho tantos amigos, y en el que habíamos pasado tantas horas de alegrías y también de tristezas. Lugar donde soñamos tantos futuros, donde nos alegrábamos si los demás estaban alegres y nos entristecíamos si alguno estaba triste. Lugar donde recibíamos a las generaciones más jóvenes y donde padecimos la partida para siempre de tantos amigos...

Así estaban las cosas, hasta que a Jorge Espasandín se le ocurre la idea de rescatar o tratar de rescatar a nuestro “Tokio”, y me propone que lo hagamos juntos ya que, según él, yo era un elemento aglutinante al que la mayoría de la gente apreciaba y respetaba. Esto mismo me manifestaban también algunos de los históricos concurrentes, así fue que lo medité un tiempo y finalmente decidí aceptar el desafío.

No fue fácil, lo tomé como una responsabilidad, y yo tengo un sentido exacerbado de la responsabilidad, sabía que eso podía traerme alguna complicación, pero le dimos para adelante y empezamos la tarea. Jorge y su hijo Emiliano son arquitectos, así que teníamos la mitad de la carrera ganada en cuanto las reformas y a todo lo que atañe a lo edilicio. Faltaba otra cuestión, la familia de Jesús. ¿Estarían dispuestos a alquilar el local nuevamente?. Para hacerlo cortito, la esposa y los hijos del Gallego nos manifestaron que a los únicos que volverían a alquilarles el local, sería a nosotros dos. Esto habla bien de nosotros, y lo digo con mucho orgullo. Lo que sigue es todo historia, la reforma, la recreación de aquel Café del ´30, manteniendo todo aquel estilo, su barra, su frente-bar, sus mesas y sus sillas, su gran puerta-ventanal, y sobre todo su espíritu.

Bueno, allí está para todos los que quieren al Café-Bar “El Tokio”, que hizo una especie de reinauguración el día 25 de Febrero del 2005. A partir de ese momento hemos cosechado cantidad de nuevos y jóvenes amigos, en especial Rubén y su señora esposa Ale. Además debo decir que hemos tenido el altísimo honor de que la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad, lo haya nombrado “Bar Notable de la Ciudad de Buenos Aires”. Con esto han quedado nuestras expectativas por demás satisfechas, ya que estas no han sido nunca económicas. Ni Jorge ni yo teníamos necesidad de buscar un nuevo trabajo, porque ya hemos trabajado toda nuestra vida, con resultados positivos por cierto. Ojalá todos pudieran comprender esto, le haría muy bien al Café-Bar “El Tokio”.

¿Qué es lo que esperamos del Tokio a partir de ahora?. Que sea un lugar de encuentro y no de desencuentros, de alegrías y no de tristezas, un lugar donde se cosechen nuevos amigos, que la cultura tenga un lugar destacado, que se convierta en un lugar donde todos podamos ser un poco mejor todos los días.

Yo creo que la semilla está plantada, depende ahora de que todos nosotros nos dediquemos a regarla para que pueda germinar y convertirse en una planta fuerte y vigorosa.

Ángel Álvarez


Seguimos descubriendo la magia que tiene este tranquilo barrio

El barrio se caracteriza por que en su limite con Villa del Parque, es decir sobre la avenida Álvarez Jonte en la década de los años veinte, del siglo XX durante la  presidencia Marcelo T. de Alvear, se realizaron unas construcciones muy particulares que se repiten en varios barrios de la ciudad. Las encontramos también en Parque Chacabuco, Liniers, etc. y el ingenio popular las llamó "Las casitas baratas". Estos pequeños "barrios" dentro de las jurisdicciones de los barrios verdaderos los realizó la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, en conjunto con el Gobierno Nacional a bajos costos, para después dar créditos a largo plazo a vecinos que carecían de vivienda y de bajos recursos económicos.

    Constan de cuatro metros de ancho, por ocho metros de fondo, con planta baja y primer piso.

  Para ahorrar espacio cada dos casitas de fondo, es decir cada dieciséis metros, más dos metros de veredas hay un pasaje para la circulación de automóviles o carros de aquella época.

Como se aprecia en la imágenes las casas son más altas que anchas y en su interior poseen una escalera para acceder al primer piso y para nuestra sorpresa al llegar a la mitad de dicha escalera, nos encontramos con una habitación de unos dos por dos u medio metros. En la planta alta dos habitaciones de aproximadamente cuatro por cuatro metros, con un pequeño bañito, y en la planta baja una cocina pequeña y rectangular otro pequeño baño y el comedor de cuatro por tres cincuenta. Y una entrada lateral con un angosto pasillo. Los pisos de la habitaciones y el comedor de madera pino Brasil y de una alto por piso de unos cuatro y medio metros. Asi eran las casas en su forma original. La propiedad de la Corporación Mitre es una "casita barata", que la municipalidad dono para ese fin, como ya dijimos.

Todavía encontramos las veredas realizadas en la época como tableros de ajedrez.

O una viaja maceta pintada como antiguamente en las mismas veredas.

Cabe aclarar que con el paso de los años dejaron de ser "casitas baratas", para transformarse en casas restauradas y caras viviendas.

El barrio de Santa Rita cuenta con 32 son pasajes, 14 de ellos llevan nombres de flora y fauna o de lugares geográficos. Están ubicados de norte a sur y de este a oeste, con la particularidad que ninguno se cruza entre si, sólo con una increíble excepción.

Los nombres de los pasajes son por demás particulares, como por ejemplo: El Delta, El Ñandú, El Litoral, La Comuna, El Domador, Los Andes, El Peregrino, Lapacho, "Gazeta de Buenos Ayires", este último asi se encuentra escrito en el cartel indicador, a la usanza del castellano antiguo y en homenaje a una antigua publicación periódica y publica en la ciudad. Entre otros nombres de estos bonitos y numerosos pasajes, que cabe aclarar que, no en todos ellos encontramos las llamadas "casitas baratas", en algunos de estos pasajes hay viviendas realizadas individualmente por diferentes vecinos.

Caminemos por la nombrada excepción:

Si Buenos Aires posee lugares particulares, pues el que vamos a visitar indudablemente esta entre ellos. Todo comienza como un pasaje más del barrio.

Caminando por el de nombre Julio Dantas, encontramos esta hermosa y antigua casa a la cual nos apuramos a sacarle una foto, porque el cartel de venta esta condenándola a su pronta desaparición.

    Hacemos cien metros y al parecer el pasaje termina, pero no, la próxima cuadra esta desplazada unos diez metros hacia el norte y continua...

Pero en esta forma, se hace mucho más angosto, su ancho permite el acceso de sólo un automóvil, su piso es del adoquín y esta como un metro elevado del nivel. Entonces sus veredas de apenas de un metro de ancho, tienen tres amplios escalones para llevar al peatón a caminar a la altura de la calle, cuando ingresa al pasaje.

Los maceteros angostan más las veredas, pero le dan un hermoso paisaje natural al lugar.

Otro hermoso frente antiguo con esas rejas que los herreros modernos ya no son capaces de realizar. Los redondeles que vemos como adorno en la reja se realizaban con fragua. Esa herramienta esta en total desuso.

Caminamos por el pasaje y esta es la vista que encontramos.

Aquí le mostramos la otra punta de Julio Dantas, que se encuentra cortando las calles Campana (por donde entramos nosotros en este paseo) y esta última imagen que es desde la calle Cuenca, a la altura de 2100 de ambas, apenas a cincuenta metros de la Avenida Álvarez Jonte y a pocos pasos de la Corporación Mitre.

En el medio de él, encontramos una escuela municipal llamada hoy Tierra del Fuego, en homenaje a la sureña Provincia Argentina, pero los vecinos aún la llaman "el colegio Dantas". Esta escuela hasta hace poco tiempo habría tenido un director, el cual poseería la misma ideología que la de su padre, un comisario que habría "trabajado" como represor en la última dictadura militar.

Si bien estamos en verdad sorprendidos por la belleza y particularidad de este pasaje, frente a la escuela vemos este automóvil estacionado dentro de una casa y en una primera impresión, nada parecía fuera de lo común, pero a la derecha de la foto sobre esta formidable antigüedad de casa, vemos que hay un cartel que indica el nombre de una calle...y entonces nos detuvimos frente al supuesto garaje de esta casa y no es tal, si no que desde allí nace otro impresionante pasaje y más pequeño aún, sólo para peatones. No posee más de cuatro metros de ancho.

Allí esta, tímido, raro y silencioso el pasaje "La Puñalada". Su nombre verdadero, General Guillermo E. Granville, pero... me gustaría encontrar un vecino que lo conozca por su nombre. Este es el pasaje la puñalada para todo el mundo.

Existen dos versiones del porque el pasaje peatonal y muy pintoresco se llama "La puñalada", una es porque su forma geográfica, vista desde arriba parece ser una puñalada al otro pasaje, es decir a Julio Dantas y a la misma manzana en que se encuentran los dos. Y la otra versión es que a principios de siglo XX hubo una pelea de esos famosos guapos del novecientos y el más rápido con su puñal le clavo una puñalada al otro, y dicha riña se realizó dentro del pasaje.

  El arroyo que cruza el barrio, de nombre Maldonado (hoy entubado y la avenida que circula sobre él es llamada Avenida Juan B. Justo), los antiguos bodegones, y el progreso que tardó en llegar a la zona fueron algunos de los elementos por los cuales la zona en esa época,  esté plagada de anécdotas de malevos y mafiosos. Es por eso que este pasaje y a los bares de Cuenca y Magariño Cervantes y el de Emilio Lamarca y Tres Arroyos se hicieron conocidos como “La Puñalada”.

Hay historias de la sabiendas populares que cuentan que el dueño de una despensa, sita en la calle Tres Arroyos, en su cruce con la calle Campana lo asesinó “una mano negra”.
Otro caso fue el legendario apodado “matasiete” que tenía repartos de leche o frutas por la mañana y a la noche su segunda profesión era de ladrón, cuentan que vivió en las orillas del arroyo Maldonado.

El actor de nombre Juan Carlos Calabró vivió en el pasaje la puñalada y cuenta mi madre que estaba muy enamorado de una vecina de Villa del Parque que vivía en Campana y el pasaje Génova, de sobre nombre Mimi..., pero en esa juventud, tan alocada ella nunca lo tuvo en cuenta. No fue el único personaje que pasado el tiempo llego a tener fama, en el barrio de Santa Rita, Oscar Gálvez, el boxeador Juan Carlos Rivero, los futbolistas Lángara y Zubieta, la actriz y vedette Nélida Roca, el conocido director de cine Luis Puenzo y el dibujante caricaturista Carlos Garaycochea, fueron vecinos.

La Avenida Álvarez Jonte entre Cuenca y Campana sufre una notoria curva y ese es el lugar preciso donde encontramos el pasaje "La Puñalada". Por otra parte en la década de los años cuarenta del siglo XX, el barrio sufrió muchos cambios de nombres en sus calles, a los cuales los viejos vecinos, aún hoy se niegan a reconocer. Al iniciarse los loteos, se abrieron algunas calles que en un principio llevaron el nombre del día en que se remataron los terrenos, a saber: el pasaje Enrique de Vedia, fue 20 de Marzo, a la actual Juan A. García anteriormente se la llamo Médanos, Luis Viale fue Dungenes, Galicia era Vírgenes, Oran paso a ser Emilio Lamarca y Elpídio González, era Indio, entre otras.

Esta enorme torre que no se condice con la arquitectura del barrio la encontramos a metros del pasaje La Puñalada y si la miramos atentamente desde el norte vamos a notar que en sus últimos y más altos pisos tienen una notoria curvatura hacia el oeste, espero que nunca se pronuncie demasiado...

Un pintoresco personaje del barrio se le ocurrió armar este viejo "cuadradito" para hacer publicidad y siempre lo encontramos por las calles de Santa Rita y Villa del Parque con sus alto parlantes instalados en el techo del auto haciendo referencia a los comercios del lugar. Cada uno se gana el peso como puede.

Un grave error que encontramos en la urbanización de Villa Santa Rita, es que no posee espacios verdes de ninguna índole.

  Entonces los vecinos se encargaron de plantar múltiples especies de árboles, arbustos y plantas en todas las veredas y aquí encontramos la gran variedad y...

Hasta este particular plátano con sus frutos haciendo gala de su rareza.

En un viejo muro, esta presente el Che en este inmenso grafiti, en este caso junto a dos escudos del club del vecino barrio de Floresta, el Club Atlético All Boys.

  En la esquina de Camarones y Concordia encontramos este almacén, que refleja aún la usanza antigua de hacer las compras, este tipo de comercios en los barrio esta en extremada extinción.

   En esa misma cuadra a pesar que Jesús hecho a los mercaderes del templo, vemos varios comercios que ofrecen desde estatuas de yeso, ropa, flores y ofertas.

Aprovechando a la gente que concurre al templo católico llamado Santuario Santa Rita, como contamos en el inicio de este paseo. El porque del nombre del barrio.

 Actualmente centro comercial más importante del barrio está ubicado sobre las avenidas Nazca y Gaona hacia al sur del barrio y en el otro extremo de donde estamos. Las calles Cuenca y la avenida Álvarez Jonte fueron las primeras empedradas o adoquinadas con las que contó la zona. La calle Nazca siempre se destacó ya que desde un principio tuvo un pequeño "boulevard" para formar la plataforma donde paraban los tranvías y las garitas para dirigir el transito por el "Chafe", (del lunfardo = policía), los dos pintorescos tranvías tenían designados los números 83 y 84. Más tarde y pasados los años se convirtieron en líneas de ómnibus que tenían como medio de transporte los grandes Leyland, ambas líneas pintadas de color plateado. Con el tiempo el 83 desapareció y el 84 hoy es una moderna línea de colectivos que une el barrio de Constitución, al sur de la ciudad con el barrio de Devoto cercano a Santa Rita, orientado al nor-oeste de la ciudad.

El Hospital Israelita que se inauguró en mayo de 1921 y fue patrocinado por la Asociación Israelita de Socorros Mutuos, se encuentra en la Av. Nazca y Terrada. Y en esa misma cuadra tenemos abierta las 24 horas la pizzería "Genaro", que supo ser una de las pizzas más ricas de la ciudad, pero en este último tiempo perdió un poco esa calidad, por lo cual tuve una seria discusión con dos de sus dueños, que no aceptaron esta crítica, de todas manera sigue siendo una buena pizza, comparándola con los mamarrachos que encontramos por allí.

Una fábrica que supo ser emblemática fue la de cigarrillos "Particulares". Su nombre se debe a que en sus inicios los cigarrillos se fabricaban a mano, y solamente por encargo de personas "particulares" se vendían.

 

Jorge Luis Borges nombra al barrio en su libro "El Hombre de la Esquina Rosada", Luis Rubistein y Luis Visca le brindan su homenaje en las letras del tango "¡Maldonado!" y Fernández Moreno lo incluye en sus versos dedicados al arroyo Maldonado.

El Club Social y Deportivo Gimnasia y Esgrima de Vélez Sarsfield supo ser un gran convocante y también organizaba hermosos bailes de carnaval. El Club Social y Deportivo y Biblioteca Popular Imperio Juniors sito en la calle César Díaz 3047, aún es un punto de encuentro de vecinos y se realizan en él diversas actividades deportivas y una vez al año una gran quermese para juntar fondos para el mantenimiento de la institución. Una pequeña biblioteca pública popular, funciona dentro del club, cosa que aplaudimos desde Mire Buenos Aires.

La Biblioteca Pública Rafael Obligado: sita en el pasaje Crainqueville 2233 -Teléfono 4581-8640 - Horario: lunes a viernes de 11 a 19 - fines de semana cerrado - 7.000 volúmenes. Ésta Biblioteca pertenece directamente al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. No es popular, si no sólo pública.

Pintoresco, con poca difusión y hasta en ocasiones confundido con el barrio de Floresta o Villa del Parque, el barrio de Santa Rita, sin lugar a dudas tiene su propia historia y una personalidad como pocas en la ciudad de Buenos Aires.

Espero que les agrade este paseo que le ofrecemos desde Mire Buenos Aires

por el, lindo barrio de Santa Rita.

su inversión publicitaria en este espacio * 2 (DOS) 

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Nadie puede usar la única biblioteca

Por Victoria Russo
LA NACIÓN

26 de julio de 2009

La cultura de Villa Santa Rita, barrio situado al oeste de la Capital, lamenta una pérdida: la Asociación Vecinal de Fomento y Cultura, Corporación Mitre, donde también funcionaba una biblioteca barrial, está cerrada. La entidad, que se inauguró en 1925 y está situada en la avenida Alvarez Jonte 3176, se encuentra en conflicto hace unos años: "La asociación fue cerrada por el antiguo encargado. Ahora fue tomada por una mujer y no hay acceso a la biblioteca", dijo Edgardo Colombo, ex presidente de esa organización.

El Departamento de Asociaciones Civiles y Fundaciones dependiente del Ministerio de Justicia asegura en un documento firmado por el jefe de ese sector, Luis María Calcagno, que el lugar está "ocupado" y ordena que Colombo retome su actividad como autoridad del lugar.

LA NACIÓN comprobó que la asociación está cerrada. Un cartel colocado en su puerta ofrece clases de tango y flamenco, estas últimas dictadas por Mírta Montoya, quien se presentó como la "cuidadora de la asociación". Sin embargo, Montoya no pudo presentar ningún documento que demuestre que está legalmente a cargo. LA NACIÓN comprobó que el lugar está deteriorado, que la biblioteca está inactiva y una de las oficinas está acondicionada como habitación, con cama y televisor.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1155147


Calidad de vida / Como detenidos en el tiempo

Villa Santa Rita, el barrio del oeste porteño, sin plazas ni parques

El gobierno de la ciudad admitió el problema, pero dice que no tiene planes para la zona

Por Victoria Russo
LA NACIÓN

26 de julio de 2009

Las plazas y los parques de la ciudad de Buenos Aires fueron, desde siempre, lugares de recreación para porteños y visitantes, tanto en verano como en invierno.

Sin embargo, hay un barrio de la Capital que no puede ejercer ese derecho, pues carece de esos espacios verdes. Es Villa Santa Rita, situado al oeste de la ciudad. La población estimada del barrio es de 33.700 habitantes, según la Dirección General de Estadísticas y Censos, en un relevamiento realizado en 2001. Como se informa en la página web del gobierno de la ciudad de Buenos Aires ( www.buenosaires.gov.ar ), posee una superficie de 2,2 km2. La densidad habitacional es de 14.658,2 habitantes por km2.

A partir del informe Sostenibilidad local: una aproximación urbana y rural, realizado por el Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE), la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que las ciudades dispongan de entre 10 y 15 metros cuadrados de área verde por habitante, distribuidos equitativamente. En Buenos Aires, están concentrados en la zona norte de la ciudad.

Los espacios verdes son considerados por la OMS como "imprescindibles" por los beneficios que reportan al bienestar físico y emocional. "Que no tenga un espacio verde significa que sus habitantes viven en una cárcel de cemento. No tienen el jardín del barrio", dijo Sonia Berjman, licenciada en Historia del Arte, doctora en Filosofía y especialista en preservación de parques.

El déficit de espacios verdes es alarmante en toda la ciudad y especialmente en esta zona que, directamente, no los posee.

Osvaldo Guerrica Echevarría, arquitecto y coordinador de la Asamblea permanente de los Espacios Verdes Urbanos (Apevu), realizó una investigación, en la que concluyó que en la Capital tan sólo "hay 1,77 m2 de espacios verdes parquizados por habitante, sin contar la reserva ecológica, que suma 1,17 m2". Además, el arquitecto afirmó que "la creación de espacios verdes va en retroceso".

En el gobierno de la ciudad reconocieron que el déficit de espacios verdes es un problema por resolver. "Hasta el momento se realizó la revalorización de 41 espacios verdes. El Ministerio de Ambiente y Espacio Público está trabajando para sumar nuevas áreas de ese tipo", informó Guido Iannaccio, del área de Prensa del Ministerio de Ambiente y Espacio Público del gobierno de la ciudad. Sin embargo, oficialmente reconocen que todavía no hay ningún plan para Villa Santa Rita.

Según explicó la especialista, "una regla urbanística dice que, a cinco cuadras de la casa de un vecino, debe haber un espacio verde público". Se entiende como tal una superficie de no menos de una manzana.

"Tanto los árboles como los espacios verdes representan vida, calman la vista y ayudan psicológicamente a los habitantes de un barrio, más que nada en esta ciudad, que está plagada de contaminación visual", dijo Berjman.

Ciudades como Nueva York y Bruselas superan los 20 m2 de espacios verdes por habitante; Madrid tiene 14, París 11,5 y San Pablo, 5,2 m2. Aunque la ciudad brasileña también tiene déficit de estas áreas, la densidad habitacional es mayor en comparación con Buenos Aires aún así la supera.

Al menos, 18 pasajes

El barrio fue diseñado con 18 pintorescos pasajes que aún conserva. Sus vecinos dejan antiguas macetas de barro en las veredas, algunas, como las viejas vasijas con patas, pintadas a rayas rojas y blancas.

Es uno de los últimos barrios de la Capital en los que todavía no se han generado asentamientos ni bolsones de pobreza y que conserva la arquitectura típica de hace 40 años. Tan sólo se construyó una torre, de dos módulos, y por sus calles no circulan muchos autos.

Santa Rita no tiene una gran zona comercial delimitada como otros barrios de la ciudad. Tampoco posee bares ni discotecas para jóvenes. Sin embargo, mantiene algunos tradicionales cafés, como el bar El Tokio, entre la avenida Álvarez Jonte y la calle Tokio, que funciona desde 1930. "Es un bar cultural de la ciudad. Desde siempre fue un punto de encuentro. Han pasado figuras como el dibujante Carlos Garaycochea, Diego Maradona y el músico Norberto Pappo Napolitano", cuenta Leonardo Álvarez, hijo del dueño del bar

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1155146

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