Investigación de Mire Buenos Aires-ecología."Delivery de cáncer, del agricultor a nuestra mesa "Sobre alimentos transgénicos, herbicidas y plaguicidas utilizados en los campos de nuestro planeta y particularmente en Argentina.

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H a g a m o s   f u e r t e   a   l a   c u l t u  r a      M  e j o r   e d u c a r   q u e   p r o h i b i r

 

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Investigación de Mire Buenos Aires-ecología.

Delivery de cáncer del agricultor a nuestra mesa.

Sobre alimentos transgénicos, herbicidas y plaguicidas

utilizados en los campos de nuestro planeta y particularmente en Argentina.

 

 Publicado el 10 de abril de 2009. El informe se ira actualizando a medida que surjan novedades.

 

 NOVEDADES:

 

Noticia 31.7. 2011.

> ARGENTINA - EEUU DEFIENDE DESDE LAS SOMBRAS AL DELIVERY DE CÁNCER.

El santo preferido de la embajada.

 

Mientras ecologistas y agricultores discutían los efectos dañinos de la soja transgénica o el uso de glifosato, Monsanto consiguió que el gobierno de los Estados Unidos representara sus intereses en la Argentina.   VER>

 

Relacionada. 31.7. 2011.

ARGENTINA - NUEVAS EVIDENCIAS DE LA CAMPAÑA DE EE.UU.

El glifosato es intocable.

Mientras el Ministerio de Salud estudia el grado de toxicidad del pesticida, un cable revela cómo opera la embajada ... VER>


Delivery de Cáncer: más pruebas que el Glifosato en letal.

 

Veneno certificado. 17-ago-2010.

Una nueva publicación internacional certifica la investigación del argentino Andrés Carrasco sobre el glifosato, produce malformaciones en embriones y sus efectos alertan sobre las consecuencias en humanos. MÁS INFO>

 

 

 

Como editor responsable de

M i r e   B u e n o s   Ai r e s

  medio cultural independiente

Siento la necesidad de hacer una pequeña introducción para hacerme cargo de toda la responsabilidad en lo que concierne a la presente investigación y para agradecer y alentar a las autoras de la misma, por su capacidad investigativa, su valentía y por sobre todas las cosas su compromiso con la vida.

Por cierto, nada de agradable muestra en sus resultados este trabajo. Simplemente tiene la intención que nos informemos que ponemos en nuestras mesas cada día,

 

 

desconociendo que compramos alimentos intoxicados y venenosos para darle de comer a nuestras familias, en los supermercados, granjas, almacenes carnicerías, etc. En su mayoría provenientes de los productores del campo argentino.

También queremos hacer público cuales son as marcas y empresas del sector alimenticio y los mismos productores agrícola-ganaderos, los cuales dicen que nos están vendiendo alimentos sanos, cosa que es por demás una literal mentira y en verdad es sólo basura, y lo peor, todo esto es extremadamente peligroso para la salud de nuestras familias, sí, su familia y la mía, todos nosotros los inocentes y crédulos consumidores, estaríamos siendo victimas de un terrible experimento, ordenado por los capitales más poderosos del mundo.

 

Edgardo Colombo Semino.

 

 

Literalmente, nos están usando como ratas de laboratorio.

 

Les pido por favor a nuestras lectoras/es que lean completo el siguiente informe

y hágaselo conocer a todos sus seres queridos, amigos, etc. Todos debemos tomar conciencia.  ¡Gracias!.

 

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Titulos

 10 de abril de 2009  

Investigación de Mire Buenos Aires-ecología.

Delivery de cáncer del agricultor a nuestra mesa.

Sobre alimentos transgénicos, herbicidas y plaguicidas

utilizados en los campos de nuestro planeta y particularmente en Argentina.

 

 Realizada por el equipo de producción de Mire Buenos Aires.

Capitulo 1

Usted elige: alimentos orgánicos o transgénicos.
   
Capitulo 2 ¿Que es Monsanto?  ¿Como afecta a la alimentación en Argentina y del globo?.
   

Capitulo 3

Investigaciones nacionales e internacionales.
      >Investigación del CONICET  >Presentación ante la Corte Suprema de Argentina.
   

Capitulo 4

   Informe final.
   

N U E V O >>

.

Delivery de Cáncer: más pruebas que el Glifosato en letal.

 

Veneno certificado. 17-ago-2010.

Una nueva publicación internacional certifica la investigación del argentino Andrés Carrasco sobre el glifosato, produce malformaciones en embriones y sus efectos alertan sobre las consecuencias en humanos.

  MÁS INFO>

 

 

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"Usted elige: alimentos orgánicos o transgénicos"

 Capitulo 1

Usted elige: alimentos orgánicos o transgénicos.

 

M i r e   B u e n o s  A i r e s  - E c o l o g í a

Durante mucho tiempo se ha intentado confundir a la gente con los productos transgénicos, diciendo que son buenos o malos, pero he aquí la realidad, lean y decidan que prefieren.

Cuando compramos un paquete de galletitas, o una gaseosa no sabemos si estamos o no consumiendo transgénicos pero, los encontramos a diario en nuestros alimentos en los kioscos, en los supermercados, en las frutas, las verduras, la leche, la carne, etc.

En argentina se encuentra el maíz, algodón, la soja todos cultivos que la ingeniería genética o biotecnología han manipulado cruzando las barreras naturales para la creación y reproducción de seres vivos, Greenpeace los llamo “cultivos Frankestein” porque son seres mutantes donde el hombre metió su mano para manipularlos.

Existen tomates con genes de pez para retardar su maduración; algodón Bt, que al igual que el maíz, produce su propio insecticida y por eso es resistente a una plaga determinada. Siguen en la lista variedades de cultivos transgénicos que están siendo probados en distintos lugares del mundo incluida la Argentina; algunos de ellos son: la papa, el brócoli, la coliflor, la papaya, la mandioca, el sorgo, el melón y hasta árboles, como el eucaliptus.

Argentina fue reconocida durante muchos años en el mundo por sus granos y por su carne, pero hoy sólo existe hambre y pobreza.

Aquí intentaremos definir algunas de las causas.

Primero expliquemos que es un alimento transgénico:

Es un organismo modificado genéticamente (abreviado OMG o GMO, del inglés Genetically Modified Organism) es aquél cuyo material genético es manipulado en laboratorios donde ha sido diseñado o alterado deliberadamente con el fin de otorgarle alguna característica de interés. Comúnmente se les denomina transgénicos y son creados artificialmente en los laboratorios por ingenieros genéticos.

Las técnicas de ingeniería genética que se usan consisten en aislar segmentos del ADN (material genético) de un ser vivo (virus, bacteria, vegetal y animal humano y no humano) para introducirlos en el genoma (material hereditario) de otro.

Pero como llegaron las transgénicos a Argentina:

Pues bien, en la década del 90 con el gobierno de Carlos Menem (1989-1999), la política económica estimulada por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial llevó a que este presidente neoliberal privatizará los servicios de luz, agua, gas, la minería, el petróleo, los ferrocarriles, etc. La economía fue negligentemente dolarizada por el llamado “plan de libre convertibilidad” del peso, que fijó el valor de la moneda nacional al dólar. De esta forma importar era muchos  más económico. La industria nacional no pudo con la competitividad y cedió, mientras el capital transnacional obtenía dominio libre. Hizo recortes en el gasto público provocando así una grave disminución de los sistemas de salud y educación para el pueblo. Y lo mismo ocurrió con las investigaciones en las universidades, de esta forma le dio lugar a empresas multinacionales para hacerse dueños y señores para hacer toda clase de experimentos de  biotecnología en el país, como Molinos Río de la Plata, Monsanto que más adelante hablaremos de ellas, comenzaron a controlar la industria agrícola Argentina.

Mientras en Argentina incursiono con los transgénicos, gracias a Menem, la aparición de los OGMs generaron una gran controversia en todo el mundo en torno a sus costos y beneficios para los agricultores, los consumidores y las empresas multinacionales que detentan la propiedad de estos avances científicos. Estas discusiones se han extendido a los planos regulatorios y del comercio internacional y se manifiestan en temas cruciales, como son el proceso de aprobación de los OGMs y el etiquetado a nivel nacional e internacional, entre otras cuestiones. La difusión de los OGMs ha sido tan rápida -sobre todo la soja- que en la actualidad la Argentina es el segundo país, después de los Estados Unidos, en cuanto a la extensión que destina a los cultivos agrícolas sembrados con transgénicos. Este hecho lo convierte en uno de los protagonistas principales a nivel internacional.

Para que una plantación de OGM "rinda" ésta debe abarcar un gran espacio de tierra, lo que significa que se debe disponer de la misma o del dinero para adquirirla o arrendarla y cubrir los costos que generan encarar esta producción.
Este espacio se ocupa entonces con un sólo cultivo (monocultivo) y en manos de una única persona o empresa, cuando antes, en la mayoría de los casos era utilizado para el cultivo de varias especies diferentes (biodiversidad) por muchos pequeños o medianos agricultores. Como resultado de todo lo anterior más de 160 mil familias de pequeños agricultores abandonaron sus tierras por no poder competir con los grandes hacendados, acelerando así la pobreza, desmontado bosques, para llenarlos de soja haciendo que la tierra se erosione, crezcan las malformaciones, los abortos, el aumento de cáncer, pero las empresas como Monsanto, Bayer, Syngenta, Nydera, Cargill, Dow, Basf, llenen sus arcas de dinero, entonces la Argentina después de ser el granero del mundo paso a convertirse en importador, de lenteja, algodón, leche, arveja y otros productos más.

Ante el incremento de la pobreza, la superabundancia de soja y el déficit de otros productos agrícolas, los gobiernos de De La Rúa y Duhalde comenzaron a promover la soja como una alternativa saludable a alimentos tradicionales como la carne y la leche. Así, lanzaron la campaña Soja Solidaria. ("Nacieron así en los años 2001/2002 los planes de Soja Solidaria que se basaron en la donación por parte de los productores de un kilo de soja por tonelada exportada y que proponen a la soja como panacea capaz de reemplazar a todos los alimentos tradicionales, ahora fuera de la capacidad de compra de la mayoría de la población.

Para este Plan de Soja Solidaria la cultura acaeció en un obstáculo declarado que se hizo preciso remover para que pudieran ser incorporados los nuevos hábitos alimentarios que se proponían.

Miles de cursos rápidos de cocina formaron y continúan formando y adoctrinando a los nuevos discípulos que predican en las zonas castigadas por el hambre la buena nueva de Monsanto y de Cargill, la soja forrajera y transgénica como panacea alimentaría de los argentinos.

Miles de comedores para indigentes y especialmente escuelas y merenderos infantiles son abastecidos con regulares donaciones de soja. El Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri es uno de los instigadores a la alimentación por intermedio de la soja transgénica en los comedores escolares y municipales de la ciudad. Una campaña ensordecedora aplasta toda crítica y toda duda, mientras el gobierno tanto como la oposición, los piqueteros radicalizados al igual que las organizaciones religiosas, incorporan los nuevos hábitos alimentarios.

La Argentina se transforma ahora sí definitivamente en país laboratorio.

A lo largo de este último año se advirtió como el genocidio alimentario llevado adelante por los grandes productores y exportadores de Soja y alentado por las complicidades, la ignorancia y la estupidez de la dirigencia política argentina, así como por la indiferencia y la visión estrecha del progresismo y gran parte de la izquierda nativa.

Los hechos hoy, más de dos tercios de la población infantil argentina sufre de anemias y carencias de hierro, sin embargo una buena parte de ellos son alimentados con las mal llamadas "leches" de soja transgénica que carecen de calcio y de hierro y que inhiben la asimilación del calcio y del hierro de otros alimentos.

Los niños muertos por desnutrición se extienden como estadística por la creciente geografía de la indigencia argentina, acompañando a los monocultivos y a la distribución de la soja como nuevo alimento de una clientela cautiva por el hambre.

También se extienden las nuevas enfermedades y malformaciones que acompañan a los nuevos hábitos alimentarios: "mamas generalizadas en hombre y mujeres, hipotiroidismo a edades tempranas, osteoporosis en adolescentes, pubertades anticipadas y menstruación en niñas de siete y ocho años, enfermedades inflamatorias intestinales, crecientes alergias, anormalidades inmunológicas, etc.".Abundantes pruebas científicas demuestran que una dieta con demasiada soja puede tener efectos perjudiciales, como inhibir la absorción de calcio, hierro, cinc y vitamina B12. Los médicos argentinos ya están observando esos síntomas. Uno de los problemas más preocupantes es la pubertad temprana en las niñas, posiblemente vinculada con los altos niveles de fitoestrógeno de la soja.
Otros problemas de salud son consecuencia del uso extendido de Glifosato (Roundup), que está invadiendo el suministro de agua. Trascendió que el producto es rociado desde el aire, sobre campos, casas y personas. Los efectos más visibles son irritaciones de la piel y los ojos, pero informes de médicos y residentes locales sugieren también un pronunciado aumento de la incidencia de cáncer en poblaciones cercanas a cultivos de soja Roundup Ready.)

El equilibrio agrícola de Argentina se vio gravemente afectado por la concentración en la exportación de soja. La producción tradicional de leche, trigo y carne disminuyó, y ahora el país importa lo que antes exportaba. Otros productos, como lentejas, arvejas, maíz dulce y distintas variedades de papa y batata han desaparecido, junto con las industrias que los procesaban. Los productores de miel también fueron afectados por la contaminación transgénica, la pérdida de diversidad de flora y la muerte de abejas intoxicadas con herbicidas. Esto no sólo es malo para la economía nacional, sino también para la salud y la nutrición de toda la población.

Argentina continúa siendo el segundo productor mundial, con 21 millones de hectáreas. Soja, maíz y algodón modificado genéticamente son moneda corriente en los campos nacionales. Pese a la sequía, el cultivo de transgénicos en la Argentina rondaría en la actualidad las 19,6 millones de hectáreas, dado que, aunque se sembró menos de lo esperado, hubo un aumento en la adopción de variedades genéticamente modificadas. Se registró en la Argentina una adopción de maíz genéticamente modificado (más del 80% del maíz total), con un significativo aumento de la superficie sembrada; y la adopción de algodón genéticamente modificado alcanzó el 94% de la superficie total; mientras que la soja transgénica se mantuvo en prácticamente el 100%, como en las últimas campañas.

¿Los transgénicos tienen efectos sobre la salud?

Hay aspectos preocupantes relacionados con el efecto de los alimentos transgénicos sobre la salud humana: Muchos de los genes usados actualmente no habían integrado nunca la dieta humana, por lo que es imposible saber cuales serán los efectos sobre la salud.- Algunos alimentos ya han tenido efectos negativos en al salud al trasmitir el potencial alérgico de algunos genes; la soja transgénica contiene genes de coliflor y de petunia y sabemos muy poco de las interacciones que pueden tener estos nuevos tipos de secuencias de genes entre sí y con el medio ambiente;  la soja transgénica con genes de Castaño de Pará, manipulada para aumentar su valor proteico, ha ocasionado problemas alérgicos. Existen fuertes evidencias sobre los efectos cancerígenos causados por la hormona de crecimiento bovino comercializada por Monsanto con la marca Posilac. En la ingeniería genética de los cultivos transgénicos muchas veces se incluyen genes de resistencia a antibióticos; hay posibilidades de que estos emigren a bacterias patógenas que afectan la salud humana, desarrollando su resistencia a los mismos.- Los alimentos modificados por la ingeniería genética están en los supermercados, no los han pedido y nadie ha informado de su comercialización. La soja se encuentra en alrededor del 60% de los productos alimenticios manufacturados… en el pan, el chocolate, los pasteles, las galletitas, los helados, la pasta, etc. Por todo ello los consumidores debemos luchar para que en los mercados etiqueten los productos transgénicos y sus derivados. El consumidor tiene el derecho a estar informado acerca de la naturaleza de los alimentos y poder elegir libremente el consumo. Debemos promover el desarrollo de marcos jurídicos, tanto a nivel nacional como internacional, que protejan los derechos de los pueblos y comunidades sobre los recursos biológicos y el conocimiento asociado, a la vez que impidan la privatización del control sobre la vida.

Existen riesgos al medio ambiente al surgir nuevas plagas y la reducción de la biodiversidad. Pero el mayor uso de un herbicida tóxico llamado glifosato no sólo afecta a los insectos, sino a los propios consumidores con la aparición de alergias. Y el agricultor que fumiga puede llegar a tener cáncer. Está probado científicamente.
 

Por primera vez se comprobó experimentalmente que el ADN transgénico ingerido en alimentos se puede recombinar en el estómago y el intestino humanos, transfiriendo a las bacterias de la flora intestinal propiedades de las plantas transgénicas, como por ejemplo la resistencia a antibióticos. Esto quiere decir que al ingerir alimentos transgénicos podemos estar adquiriendo inmunidad frente a diferentes antibióticos. Y lamentablemente no lo sabremos hasta el momento de tener una enfermedad y que el antibiótico que nos receten ya no nos haga efecto. Estas se hicieron en la Universidad de Newcastle, en el contexto de un proyecto de la Agencia de Estándares Alimentarios del Reino Unido, a su vez comisionada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de ese país. La universidad realizó el estudio con 19 voluntarios, siete de los cuales habían sufrido una colostomía, es decir, les fue extraído el colon por razones médicas. A estas personas les dieron a comer una hamburguesa que contenía soya transgénica -común, de las que se encuentran en el supermercado- y un vaso de leche malteada, también con soya transgénica agregada. Luego analizaron las materias fecales y el contenido de las bolsas de colostomía. En el caso de las bolsas, "para su sorpresa" encontraron "una proporción relativamente alta de ADN transgénico que había sobrevivido el pasaje a través del intestino delgado". No lo encontraron en las pruebas de las personas con el intestino completo. Para comprobar si se había dado una transferencia al intestino, tomaron bacterias de las bolsas de colostomía y las cultivaron, observando que en tres de las siete muestras las bacterias habían adquirido resistencia a herbicidas, propiedad contenida en la soya transgénica. Los responsables del estudio, al no encontrar bacterias modificadas en las personas con el intestino completo, concluyeron que el ADN transgénico se habían degradado en ese último pasaje. Una conclusión que fue cuestionada por varios científicos en Inglaterra que consideraron que la metodología de detección no fue adecuada, y más aún a la luz de que sí se han encontrado bacterias modificadas en el colon de otros mamíferos.

Según el doctor Michael Antonio, genetista molecular de la King's College Medical School, entrevistado por The Guardian, "esto ha demostrado claramente que se puede transferir ADN transgénico de plantas a las bacterias intestinales. Todos decían que eso era imposible". Agregó que aunque la metodología tuvo muchas fallas, no quita la enorme relevancia de los hallazgos que hicieron. "Quiere decir que uno puede tener genes marcadores con resistencia a antibióticos en su aparato digestivo, que pueden comprometer la resistencia a antibióticos del cuerpo. Y han mostrado que esto puede suceder en niveles muy bajos, luego de una sola comida."

La resistencia a antibióticos es actualmente un problema muy grave, según la Organización Mundial de la Salud, ya que la proliferación del uso de éstos ha llevado a generar bacterias cada vez más resistentes, e incluso a volverse patógenas -capaces de provocar enfermedad- a bacterias que no lo eran. Dado que los marcadores de resistencia a antibióticos ya despertaban mucha desconfianza anteriormente, varias de las empresas que producen transgénicos han dicho que no los seguirían usando, lo cual hasta ahora no se ha cumplido. Monsanto, que vende más de 90 por ciento de las semillas transgénicas comercializadas en el mundo, recibió en 2001 una nueva patente que cubre prácticamente todos los métodos de hacer plantas modificadas que utilicen marcadores con resistencia a antibióticos.

¿Será necesario un Chernóbil genético -que quizá ya está ocurriendo con la contaminación transgénica del maíz para que las pocas empresas multinacionales que lucran con los transgénicos y los muchos gobiernos que las protegen dejen de jugar con la salud de todos?

setstats1Erwin Chargoff, a menudo mencionado como padre de la biología molecular, advierte que la tecnología de ingeniería genética supone un peligro aún mayor que la tecnología nuclear y que fácilmente puede llevar a un "Auschwitz molecular". "Yo tengo la sensación de que la ciencia ha transgredido una barrera que debería haber sido respetada..., no se puede parar una nueva forma de vida una vez liberada en el medio ambiente. Te va a sobrevivir, como a tus hijos, y a los hijos de tus hijos. Semejante ataque a la biosfera es algo tan radicalmente nuevo, tan inimaginable para las generaciones anteriores, que yo sólo desearía que la mía no hubiera sido culpable de ella." Las multinacionales de ingeniería genética intentan vendernos sus productos como naturales aunque no son sino alimentos artificiales, cada vez más alienados desde su origen, y esto cuando en la Unión Europea y en los países industrializados existen excedentes de productos lácteos, de carnes, verduras y frutas "naturales".

¿Queremos realmente consumir alimentos de diseño de escaso valor gastronómico

y cuyos posibles riesgos para el medio ambiente y la salud son aún desconocidos?

A nadie se le escapa a estas alturas que los países del Norte utilizan a los del Sur como banco de pruebas, cuando no como simple vertedero. Pero, este caso podría constituir también un ejemplo de las funestas consecuencias de la contaminación genética. Los OMG, como seres vivos que son, pueden transmitir sus trans-genes a otros organismos, desde cultivos convencionales hasta plantas o animales silvestres. Un estudio reciente realizado en Estados Unidos sobre veinte productos que se comercializaban como libres de ingredientes transgénicos, reveló que once de ellos tenían trazas de dichos ingredientes, y cinco los contenían en cantidades significativas.

En definitiva, en torno a los OMG confluyen algunos de los debates más relevantes de este comienzo de siglo: incrementar la producción de alimentos o apostar por su redistribución; promover el acceso a los avances de la ciencia o patentarlos (ponerlos al servicio de la humanidad o de las empresas); desarrollo sostenible o inhumano; seguridad alimentaria o beneficio inmediato. Afrontar o eludir la responsabilidad política: amparar a la ciudadanía o dejarla a merced de los intereses empresariales.

Contribuye a paliar el hambre los alimentos transgénicos.

No hay ninguna prueba de que los cultivos transgénicos hayan desempeñado ningún tipo de contribución específica para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. La mayor parte de la superficie cultivada con transgénicos en los países del Sur la ocupan la soja y el algodón transgénicos, Argentina, Brasil, Paraguay, India y China. Estos cultivos están destinados a alimentación animal y exportación de fibra textil a los países ricos, no para alimentación humana*. Por lo tanto, ninguno de los cultivos tiene relación directa con el alivio del hambre.

* Por intermedio de la cadena alimenticia los seres humanos terminamos consumiendo alimentos contaminados con transgénicos.

   

El hambre y la pobreza son complejos desafíos políticos y sociales, agravados por falta de acceso a la tierra, el analfabetismo y la falta de asistencia sanitaria más que por deficientes técnicas de producción agraria. En vez de contribuir al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, resulta más creíble pensar que este modelo de agricultura industrial que promueven los cultivos transgénicos (y lideran unas pocas multinacionales) están suponiendo un obstáculo para su cumplimiento.

La soja transgénica no sólo no ha incrementado los rendimientos, sino que está asociada al incremento del uso de pesticidas. No hay ninguna evidencia de la que la soja transgénica haya aportado nada para resolver los problemas de hambre y pobreza en América Latina.

Tenemos derecho a elegir

La industria de la biotecnología y los supermercados argentinos, en el ánimo de bajar costos, se han encargado de infiltrar en nuestros alimentos ingredientes que provienen de seres vivos genéticamente modificados, en las góndolas de los supermercados para que la gente los consuma. Anteriormente hablábamos de la no voluntad del gobierno argentino de etiquetar los transgénicos. Hay que exigir a gobiernos y compañías una mayor transparencia informativa. Existen empresas operando en la Argentina, que ofrecen el etiquetado en países de Europa. Es decir, tácitamente están discriminando entre consumidores de primera y consumidores de segunda. En el viejo continente, las principales compañías alimenticias han asegurado que en sus productos no se utilizan vegetales transgénicos. Pero en la Argentina, Nestlé, Danone o Knorr, por sólo citar algunas de ellas, todavía no se animan a decir que los productos que venden en el país poseen la soja de Monsanto. Carrefour y Auchan dijeron en el viejo continente que no poseen transgénicos. Pero aquí no. En otros casos, tanto supermercados como compañías de alimentos etiquetan sus productos, respetando los derechos de la gente a conocer previamente lo que se lleva a la boca. Pero esto no ocurre aquí. Greenpeace quiso saber qué posición tienen en el país esos supermercados y esas empresas alimentarias, al igual que las de origen nacional. La mayoría no contestó. Las respuestas de las que sí lo hicieron estuvieron viciadas de una notable ambigüedad. Todo ello, sumado al hecho de que el 100% de la soja que hoy se produce en el país es transgénica, nos hace suponer que estamos comiendo alimentos transgénicos sin saberlo. Ni el gobierno ni las empresas quieren que sepamos lo que comemos.

Es difícil identificarlos. Los consumidores argentinos, a diferencia de los europeos y japoneses, no pueden elegir lo que comen porque no existe un etiquetado en los productos que advierta si en sus ingredientes o procesados contienen, o no, organismos genéticamente manipulados. El Gobierno no ha previsto ninguna ley que regule este tipo de tráfico de genes en nuestra comida, y ni siquiera les ha dado a los ciudadanos la posibilidad de estar advertidos de ello. Y pese a los reclamos de los consumidores y Greenpeace, las autoridades argentinas siguen dándole la espalda al reclamo de la gente de saber qué es lo que se lleva a la boca. (Hay que tener en cuenta que el agro es el sector que más ingreso le da al país en materia de exportaciones, dentro de este, esta la soja, con mayores ventas, casi el 100% de la soja es RR o sea genéticamente modificada)

Las comidas vegetarianas han sido las primeras en ser contaminadas genéticamente. Le siguieron las carnes elaboradas (en especial los bocaditos de pollo o las hamburguesas), luego los aceites, que suelen utilizarse en margarinas o mayonesas (obviamente también los aceites de cocina contienen componentes de soja) e incluso las golosinas y otros productos de panadería. La soja de Monsanto también estaría en los productos dietéticos. Hoy, en la Argentina, consumir algún alimento que contenga ingredientes con soja, es exponerse a un alto riesgo de introducir en nuestros cuerpos organismos concebidos por la ingeniería genética. Porque las empresas hoy no están obligadas a etiquetar.

Distintas oficinas de Greenpeace en todo el mundo han confirmado en varios test de laboratorios científicos la presencia de soja o maíz transgénicos en los alimentos de consumo masivo. En la Argentina no existen mecanismos para detectarlos o advertirlos en la comida que se consume diariamente.

¿Cómo detectar transgénicos en productos no etiquetados?

Queda todavía una hendidura para detectar en forma aproximada a la mayoría de estos organismos genéticamente manipulados. Como se sabe, la soja está presente en el 60% de los alimentos, y debe recordarse que el 100% de la soja que se produce en Argentina proviene de la variedad transgénica patentada por la empresa Monsanto. Teniendo en cuenta esos datos, lo más lógico es suponer que alguien que consume algún producto con derivados de soja, está comiendo la soja transgénica de Monsanto. Lo más práctico es analizar la declaración de ingredientes. Hay que prestar atención en las siguientes palabras en los productos que se compran en los supermercados:

Lecitina (la mayoría contiene bases de soja)

Lecitina de soja (también aparece camuflado con la inscripción 322 o INS 322), suelen cambiar los números pero es algo similar.

Proteína vegetal texturizada.

Proteína textura de soja.

Dextrosa.

Aceite vegetal hidrogenado.

Emulsificante.

Proteína de soja aislada o harina de soja.

Enriquecida ley 25.630 esto especialmente en las harinas, y todo lo elaborado con harina de trigo.

Por el momento, lo único que se puede hacer es evitar aquellos productos que contengan

 los ingredientes citados.

Nota: Estamos realizando un relevamiento en distintos supermercados, buscando productos que entre sus ingredientes inscriptos en sus paquetes y/o etiquetas de diferentes marcas, encontremos alguno/s de los ingredientes recién mencionados, confeccionaremos una lista y la publicaremos como parte de esta investigación.

El etiquetado

Es muy importante  prestar atención al etiquetado: las etiquetas deberían decir cómo han sido obtenidos los productos y qué características especiales incorporan frente a los convencionales. De lo contrario se estaría violando con el artículo 4 de la Ley 24.240 de Defensa del Consumidor que dice:

Quienes produzcan, importen, distribuyan o comercialicen cosas o presten servicios, deben suministrar a los consumidores o usuarios, en forma cierta y objetiva, información veraz, detallada, eficaz y suficiente sobre las características esenciales de los mismos.

Por otro lado, el artículo 42 de la Constitución Nacional, norma suprema, se vería vulnerado también ya que éste establece que los consumidores y usuarios de bienes y servicios, en la relación de consumo, tienen derecho a la protección de su salud, seguridad..., a una información adecuada y veraz; a la libertad de elección...

En nuestro país, no es obligatorio el etiquetado indicando si el alimento ha sido genéticamente modificado. En mi opinión, no se debería adquirir nunca productos sin ningún tipo de etiquetado. Además, debemos enterarnos de si los productos han provocado algún tipo de rechazo hacia el gen extraño.

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M i r e   B u e n o s  A i r e s  - E c o l o g í a

"Que es Monsanto

 Capitulo 2

¿Qué es Monsanto?

¿Y cómo afecta a la alimentación en Argentina y del globo?

 

M i r e   B u e n o s  A i r e s  - E c o l o g í a

A comienzos del siglo XX “los mercaderes de la muerte” como son llamadas la compañías alemana Krump la británica Vickers y la francesa Schneider-Creusot. Monsanto los reemplazó simbólicamente en 1945, al asociarse dentro de la Chemagrow Corporation, con la IG Farbenfabriken que había sostenido financieramente al nazismo en los años treinta y fabricado el gas para Auschwitz diez años después.

Monsanto fue fundada en 1901 por John Francis Queeny y llamada así, en homenaje a su esposa Olga Méndez Monsanto, en San Louis Missouri en los Estados Unidos, donde aún tiene sus oficinas centrales. En sus inicios, esta compañía sólo fabricaba un endulzante artificial conocido como Sacarina, la cual posee dentro de sus componentes, el Siclamato, altamente cancerigeno.

Hacia los años 20, Monsanto se convirtió en una de las principales compañías fabricantes de ácido sulfúrico, y PCB's (bifenilo policlorado), entre otras sustancias químicas que se utilizan en la industria electrodoméstica e hidráulica. Durante los años 40 el negocio de Monsanto estaba enfocado principalmente en la fabricación de plásticos y fibras sintéticas. Desde aquellos años, Monsanto se ha mantenido entre las 10 compañías químicas más grandes del mundo.

A finales de los años 40, Monsanto fabricaba herbicidas que contenían dioxina, una sustancia altamente contaminante y que había enfermado a muchos trabajadores y personas que estuvieron en contacto con ella. Fue así que hacia los años 50 los especialistas en guerra química de los Estados Unidos se interesaron en esta sustancia como una posible arma química y Monsanto hizo acuerdos con ellos. Pero Monsanto no se hizo famosa por todo esto sino porque en los años 60 y principios de los 70, contribuyó a la contaminación, muerte y enfermedad de millones de vietnamitas durante la invasión de los Estados Unidos a Vietnan. En esa época se rociaron 80 millones de litros de herbicidas (químicos) sobre Vietnam, en una superficie aproximada de 1.5 millones de hectáreas para despejar los bosques y facilitar los bombardeos a la población. Entre los productos que se rociaron estaba el Agente Naranja, un poderoso defoliante, ¿quién fue el responsable de su fabricación? Monsanto. Estos químicos destruyeron bosques, campos de arroz, cosechas enteras, envenenaron las aguas y provocaron graves daños al medio ambiente, además de envenenar a la población y provocar enfermedades como cáncer y defectos de nacimiento. Treinta años después, aún hay casos de niños que nacen con deformidades provocadas por el contacto de las madres con estas sustancias.

No sólo la población de Vietnam resultó afectada por estos químicos, también los soldados Estadounidenses que estuvieron expuestos al Agente Naranja tuvieron problemas, algunos presentaron después de algunos años, cáncer en la piel y diferentes tipos de tumores cancerígenos.

Es a mediados de la década del ‘70 cuando comienza a comercializar el herbicida Roundup, que pasaría a convertirse en el herbicida más vendido del mundo. Monsanto en 1981 se estableció como foco de investigación estratégico la biotecnología. Casi quince años después varios de sus productos genéticamente modificados son aprobados para su comercialización, ellos son: la soja Roundup Ready, resistente a glifosato; las papas NewLeaf, protegidas contra insectos; y el algodón Bollgard, protegido contra insectos. Unos años más tarde es aprobado también el maíz RoundupReady.

Es en el año 2000 cuando Monsanto decide dedicarse exclusivamente a la industria agroquímica vende su negocio de endulzantes. En ese entonces avanzan sus investigaciones sobre la genética del arroz, producto que se unirá a sus anteriores descubrimientos.

Los productos agroquímicos que Monsanto ofrece en la actualidad son:

-Roundup Amonio, compuesto por sal monoamónica al 39,6% y cocoamina un surfactante de última generación, tiene la composición del glifosato 360 gr. X litro al igual que el Roundup Classic.

- Roundup FG o Roundup Formulación Granulada, es la nueva presentación de la fórmula líquida de Roundup. Es altamente concentrado y se presenta en gránulos solubles en agua limpia para ser aplicado como pulverizado.

-Roundup Full II

-Roundup UltraMax, una nueva formulación sólida a base de sal monoamónica que a través de la tecnología "Transorb II" y la nueva combinación de aditivos

- Guardián, un herbicida preemergente selectivo especialmente desarrollado para maximizar rendimientos en maíz y el único con protector específico para la total seguridad del cultivo. Está registrado para el control de gramíneas anuales y distintas

- Harness, es el herbicida preemergente más efectivo para el control de las malezas anuales gramíneas y algunas latifoliadas en el cultivo de girasol.

Entre los productos híbridos se encuentran DEKLAB maíz, girasol y sorgo.

Nuevos productos

Según se informó, SmartStax combinará ocho modos de acción en rasgos múltiples, que brindarán protección durante toda la campaña en tres áreas. Una de ellas es la del control de insectos por encima del suelo, que se logra mediante la combinación de la tecnología Herculex I de Dow AgroSciences y el control del barrenador del tallo del maíz de segunda generación de Monsanto (YieldGard VT PRO). En este sentido, SmartStax brindaría la más completa protección contra el barrenador del tallo del maíz, así como también contra insectos establecidos y emergentes, como por ejemplo el gusano del maíz, la oruga cogollera, el gusano cortador y el complejo de orugas cortadoras. Abajo del suelo, SmartStax supuestamente brinda protección contra el gusano de la raíz del maíz. Por último, el nuevo producto ofrece control de malezas. Lo hace mediante la unión del sistema estándar de la industria Roundup Ready 2 de Monsanto y la tolerancia a herbicidas Liberty Link.

En los últimos años, la compañía química Monsanto, ha dado un paso más al convertirse en una empresa agrícola. Ahora, es la principal productora de semillas y controla gran parte del sistema agroalimentario. Este consiste en una estructura de redes a nivel mundial, que implica el uso de insumos, la producción, el procesamiento y el mercadeo de bienes agroalimentarios. Todo ello deriva en una cadena de agro-negocios, hoy dominada y dirigida por grandes empresas transnacionales. Lo que buscan las compañías como Monsanto es tener el control total del sistema agroalimentario en el mundo. Actualmente, este sistema es monopolizado por unas cuantas empresas, entre las que destacan Monsanto, Cargill, Nestlé, Unilever y ConAgra. Esto trae fuertes implicaciones para las economías de los países, modificando sus paisajes, sus comunidades rurales y hasta los hábitos alimenticios de sus sociedades.

No conforme con lo anterior, quiere controlar también el agua, que es un elemento esencial para la vida, pero también un recurso indispensable para la producción agrícola. Así, con el control de las semillas y del agua en el mundo, la empresa se asegura la producción completa de la cadena alimenticia.

Se cree que en los próximos años la escasez de agua en muchos países hará que esta sea vista como "el oro azul". Para Monsanto las semillas no bastan, y hoy busca incluso controlar el agua. Monsanto calcula que el agua se transformará en un mercado multimillonario en los próximos años. El agotamiento de los recursos del agua es visto como una oportunidad de negocios, sobre todo en India y México donde el agua escasea. Monsanto obtuvo ganancias de 63 millones de dólares en el 2008 con sus negocios del agua en estos dos países. La empresa estima que para 2010, unos 2500 millones de personas en el mundo tendrán difícil acceso al agua potable. De este modo el suministro de dicho fluido se convierte en un excelente negocio para Monsanto.

Además, sus agroquímicos contaminan nuestras fuentes de agua. En Dinamarca se descubrió que los niveles de glifosato - principal componente del Round Up, herbicida de Monsanto - eran 5 veces más altos que el nivel permitido para el agua potable. Esto significa que en 5 a 10 años será necesario remover el glifosato del agua para que siga siendo potable.

Monsanto tiene presencia en los siguientes países: Argentina, Alemania, Australia, Austria, Bangladesh, Bélgica, Brasil, Bulgaria, Canadá, Chile, China, Colombia, Croacia, República Checa, Dinamarca, Ecuador, Francia, Grecia, Guatemala, Honduras, Hungría, India, Indonesia, Irlanda, Italia, Japón, Jordania, Kenya, Corea, Malawi, Malasia, México, Países Bajos, Nueva Zelanda, Nicaragua, Pakistán, Paraguay, Perú, Filipinas, Polonia, Portugal, Rumania, Rusia, Senegal, Singapur, Eslovaquia, Sudáfrica, España, Sri Lanka, Suecia, Suiza, Taiwán, Tailandia, Turquía, Uganda, Ucrania, Reino Unido, Estados Unidos, Venezuela, Vietnam y Zimbabwe.

Como se mencionó anteriormente, la empresa tiene presencia en varios países de Latinoamérica. En 1951 inicia sus actividades en Brasil, donde instala la primera fábrica de herbicidas en 1976, y cerca de 2000 comienza a abrir nuevas fábricas y a adquirir otras empresas.

En México genera más de 400 empleos de manera permanente y alrededor de 6,000 de manera temporal.

Monsanto en Argentina

En el año 1956 Monsanto inaugura su primera planta productora de plástico en nuestro país en Zárate, provincia de Buenos Aires. Posteriormente, en el año 1978, procede a abrir una planta de acondicionamiento de semillas híbridas de maíz en Pergamino.

En 1991 la empresa se asocia con PASA, Petroquímica Argentina SA, para formar Unistar, que se transforma en uno de los principales productores de resina estirénica en Latinoamérica. Cinco años después, cuando Monsanto decide dedicarse exclusivamente a la agroquímica, vende Unistar en su totalidad a PASA.

En 1994 se inaugura una nueva planta de acondicionamiento de semillas hibridas de maíz, en Rojas.

En 1997 se crea una nueva empresa para la producción y comercialización de semillas de algodón mejoradas mediante ingeniería genética, junto con CIAGRO y Delta & Pine Land. Ésta última es adquirida por Monsanto en 1998 cuando a su vez adquiere DEKALB Genetics Corporation. En este mismo año, conforma un Joint Venture con Cargill Inc a nivel mundial.

Es en el año 2000 cuando se inaugura la planta de glifosato iniciada dos años antes y cuando Monsanto se fusiona con al empresa Pharmacia & Upjohn, fusión que sólo dura dos años.

Los años 2003 y 2004 son años importantes, primero se finaliza el remodelación de la planta de Pergamino para la producción y acondicionamiento de semillas de girasol, y segundo se inaugura la Planta de Fontezuela para investigación y desarrollo de semillas y agroquímicos.

En la actualidad, Monsanto divide sus negocios en la Argentina en dos grandes áreas: Agroquímicos, de los cuales se destaca el herbicida Roundup, y Semillas y Biotecnología produciendo tanto semillas convencionales como "mejoradas" genéticamente a través de la "Biotecnología".

La empresa cuenta con 720 empleados directos y más de 300 empleados indirectos, altamente capacitados a quienes se les suma, en época de cosecha 2.500 adicionales. Opera desde sus oficinas centrales en Capital Federal, Buenos Aires y se compone de cinco plantas que se dividen en procesadoras de semillas: Planta María Eugenia en Rojas y Planta Pergamino en esa localidad; productora de herbicidas: Planta Zárate; y estaciones experimentales: Estación Experimental Camet y Estación Experimental Fontezuela.

Modelo de agricultura sin agricultores

Argentina se posiciona como el segundo productor mundial de soja transgénica después de Estados Unidos. Este año, la soja batió nuevos records de cosechas. Al mismo tiempo se conoció la muerte de por lo menos 14 indígenas por desnutrición en el norte del país. Paradójicamente, son estas provincias norteñas las que en los últimos 10 años percibieron un mayor avance del monocultivo de la soja. Hambre, exclusión y devastación, los pilares del modelo de la soja.

En la ultima década, en Argentina y más específicamente en Chaco, ha comenzado un proceso que viene a acentuar estas tendencias hacia los desalojos y el empobrecimiento de las comunidades. Se trata de la "sojización" del país, el avance desmedido de los cultivos de soja a lo largo y ancho del territorio argentino.

La defensa de los intereses del agrobusiness de la soja genera un cuadro de violencia sistemática en contra de las poblaciones rurales e indígenas que se traduce en desalojos, detenciones, persecuciones y amenazas a quienes se resisten. La presión para que abandonen sus tierras se traduce en hostigamientos que van desde la contaminación intencional de fuentes de agua hasta el robo o matanza de animales. El uso intensivo de agroquímicos y las fumigaciones en cultivos de soja muchas veces terminan contaminando a población de zonas aledañas, a sus cultivos, animales y fuentes de agua.

 Monopolio del mercado de semillas en contra de la soberanía alimentaría

Monsanto avanza además hacia el control de todas las semillas, no sólo transgénicas. Para ello ha comprado empresas semilleras en todo el mundo, con el fin de controlar un sector que aunque modesto en volumen de dinero -comparado con otras industrias-, es absolutamente imprescindible: es la llave de toda la cadena alimentaria. Una vez que controle la mayoría de las semillas convencionales (no transgénicas), lo único que necesitará hacer es dejar de producirlas, y a través de una política de hechos consumados -al no existir alternativas en el mercado y en contubernio con las escasas empresas que queden en el rubro- obligar a todos a sembrar sus transgénicos. A unos porque no tendrán otra opción y a otros -los campesinos que plantan sus propias semillas- a punta de contaminación, juicios y semillas suicidas Terminator.

Actualmente, las 10 mayores poseen 55 por ciento del mercado mundial, pero entre tres -Monsanto, Dupont y Syngenta- acaparan 44 por ciento. Monsanto -que en 1996 ni siquiera aparecía entre las 10 mayores- abarca 20 por ciento del total global.

 Aquí se detallarán las diversas formas de contaminación que los cultivos de soja están dejando en las provincias argentinas.

Provincia de Formosa

En febrero de 2003, un grupo de chacareros minifundistas de la Colonia Loma Senés, en el departamento de Pirané, Formosa, debió soportar la destrucción de sus cultivos hortícolas, agrícolas e industriales por una nube de glifosato (elaborada por Monsanto) y 2-4-D,(En el mundo esta prohibido su uso) que inundó sus pequeñas chacras provenientes de los campos vecinos sembrados con sojaRR, y que estaban siendo fumigados de manera irresponsable.

La mayoría de los cultivos quedaron gravemente dañados. En los siguientes días y semanas los cerdos y los pollos murieron y muchas cerdas y cabras tuvieron nacimientos muertos o deformes. Meses mas tarde los árboles de bananero sufrieron deformaciones, detuvieron su crecimiento y sus frutos aun no maduros se destruyeron. Los aldeanos rápidamente señalaron la responsabilidad en una granja vecina cuyos arrendatarios estaban produciendo soja genéticamente modificada, preparada para ser resistente al herbicida Glifosato.

Estudios hechos por técnicos de la Universidad Nacional de Formosa visitaron el lugar y llegaron a la conclusión que los vecinos de los chacareros, como miles de otros cultivadores de soja GM en Argentina (...), habían fumigado descuidadamente los terrenos y los alrededores de Colonia Loma Senés con una mezcla de poderosos herbicidas. Los pobladores llevaron a sus vecinos a la justicia y obtuvieron una orden para cesar las fumigaciones. La justicia también encontró a los arrendatarios culpables de ‘causar considerables daños a los cultivos y a la salud humana’. Pero fue una victoria pírrica. En septiembre nuevos inquilinos arrendaron la tierra y comenzaron a fumigar nuevamente. Cuando los granjeros les reclamaron, los nuevos inquilinos les dijeron que el fallo no se aplicaba para ellos, lo cual era técnicamente correcto.

Los productores, integrantes del Movimiento Campesino de Formosa, Equipo de Mujeres Campesinas y Asociación Feriantes de Pirané, “organizadamente” defendieron sus derechos. Gracias a esta acción decidida de los productores, el caso alcanzó cierta trascendencia, ya que en general, los medios de comunicación, incluyendo los medios oficiales, no reflejaron el problema en su real magnitud. Más bien trataron de minimizarlo.

Provincia de Buenos Aires

En Saladillo y Lobería, se han recibido denuncias de los pobladores y técnicos de la zona, respecto de que los aviones fumigadores vacían sus tanques sobre lagunas y arroyos, provocando una gran mortandad de peces, así como la aparición de un gran número de peces con malformaciones y enfermedades que imposibilitan su consumo.

También se verificaron casos de cáncer y malformaciones. Donde los vecinos realizaron una marcha contra el cáncer, en abril de 2007 y en Chacabuco (donde se ha formado una asociación vecinal para investigar las razones por las que han aumentado los casos de cáncer, leucemia y malformaciones en el pueblo.

Provincia de Córdoba

En el barrio Ituzaingó, ubicado en la periferia de la ciudad de Córdoba, capital de la provincia homónima, el suministro de agua se ha estado contaminando por espacio de veinte años, con presencia de PCB y plaguicidas, los cuales son utilizados en las continuas pulverizaciones que se realizan sin control en los campos de soja aledaños al barrio.

En los suelos del barrio se han encontrado Malatión, Clopirifós, Alfa-Endosulfán, Cis_Cloedano, isómero de DDT, Beta Endosulfán y HCB. Mientras que en los tanques de agua de los domicilios se detectó la presencia de diversos agroquímicos (Endosulfán y Heptacloro) y metales pesados (plomo, cloro, arsénico)

En otra localidad de Córdoba, llamada San Francisco, distante 220 kilómetros de la capital provincial, las pulverizaciones en campos aledaños a las viviendas, el hecho de arrojar envases de agrotóxicos en caminos y canales, se convierten en riesgo para la vida humana. Hubo casos en los que se atribuye a estos residuos la mortandad de peces o la muerte de fauna silvestre o animales que pastorean en el campo.

El barrio de Ituzaingó, al estar cercado por plantaciones de soja, la población padece una lluvia continua de agrotóxicos que ha derivado en enfermedad y muerte. Entre sus 500 habitantes aparecieron múltiples casos de cáncer, leucemia y malformaciones congénitas. Los productores de soja realizan fumigaciones aéreas y terrestres de agroquímicos como glifosato o endosulfan.

Se han registrado otras enfermedades como el lupus, púrpuras, anemias hemolítica, alergias respiratorias y de piel, artritis reumatoide, enfermedades neurológicas y endocrina, malformaciones (Síndrome de Fryn, Espina Bífida, malformaciones de riñón en fetos y embarazadas). Cuando en marzo de 2006 la Dirección de Ambiente de la Municipalidad de la Ciudad de Córdoba realizó un control sanitario sobre 30 niños del barrio, los resultados mostraron que 23 de ellos llevaban en su sangre alfa hexaclorociclohexano.

Esta problemática se repite en varios pueblos cordobeses como Pueblo Italiano, Río Ceballos, Saldán, Alto Alberdi, Jesús María, Colonia Caroya, Sacanta y en otros barrios de la propia Ciudad de Córdoba.

En Monte Cristo se registraron 37 casos oncológicos durante 2003 y 2004, 29 malformaciones congénitas, 6 casos de asma, 5 de lupus y 4 de púrpura, además de alergias.

A raíz de ello se han originado la Asamblea de Pueblos Fumigados y Desalojados, integrada por aquellos pobladores que por el avance de los monocultivos se ven afectados tanto por las fumigaciones como por los desalojos de familias campesinas.

Campo de soja cercano a los patios de las viviendas en Ituzaingó, provincia de Córdoba. Son de soja RR, que reciben intensivas dosis del herbicida Roundup Ready de Monsanto.

Provincia de  Santa Fe

En Las Petacas (Santa Fe) existen cinco acopios de cereales dentro del área urbana, del lado norte. A raíz de que en la mayor parte del año predomina el viento norte el polvillo del cereal convive con los pobladores. No se han respetado los límites de la fumigación, porque los mismos se efectúan en los campos lindantes al pueblo. El 30 % de la población consume agua de lluvia y los aviones con sus picos rotos, contaminan el aire y los techos de las viviendas. En esta agua se detectó la presencia de arsénico, nitratos y nitritos. Además, en una excavación se halló agua fosforada, o sea, los agroquímicos más los fosforados. Más allá de este preocupante panorama, el intendente de la localidad, Miguel Battistelli, vendió terrenos del pueblo a cuatro poderosos productores para la construcción de grandes galpones donde se guardan herramientas de campo.

En Piamonte, los relatos de los vecinos mencionan que cuando los cultivos de soja son pulverizados, los agroquímicos se esparcen sobre las viviendas aledañas a los campos de soja que cercan la localidad. Dentro del pueblo se instalaron 20 galpones en una superficie de 1500 metros cuadrados que son utilizados para guardar maquinarias y agroquímicos. Otra problemática la aporta el tránsito de camiones que transportan soja y de máquinas para pulverizar dentro de Piamonte. Por último se encontraron máquinas aplicadoras con canillas abiertas perdiendo líquido.

En Alcorta, a 100 kilómetros al sur de Rosario, cerca de las vías del ferrocarril, se encuentra una planta de silos, perteneciente a una Cooperativa Agropecuaria. El polvillo en épocas de carga y descarga de granos torna irrespirable el aire a varias cuadras alrededor del mismo. Varios vecinos denunciaron que se fumiga con Round-Up terrenos enteros emplazados en barrios populares, y que el herbicida se utiliza para eliminar malezas en veredas céntricas. Además, habitantes de los barrios periféricos de Alcorta denunciaron que se realizan aerofumigaciones en sembradíos que limitan con la zona urbana, lo que está prohibido por Ley Provincial y Decreto Comunal.

Malabrigo tiene un promedio de 15 a 20 nacimientos por mes y en menos de un año (período 2006-2007) hubo 12 chicos nacidos con malformaciones. Monsanto se instaló cerca del pueblo en la década del ’90 y desde entonces existe una incidencia de cánceres de distinta variedad aún sin explicar.

En San Cristóbal, el propio intendente denunció la ola de nacimientos con malformaciones en el pueblo. Once niños nacieron con ellas en el primer semestre de 2006, de los cuales tres murieron, y otros 3 nacieron con similares problemas en pueblos vecinos.

Una investigación de la Universidad Nacional del Litoral halló que el 86% de las madres en lactancia poseía restos de agrotóxicos en su leche materna.

También se ha denunciado un alto nivel de cáncer y malformaciones en el Barrio 2 de Abril, ubicado en la localidad de San Lorenzo. Este caso está vinculado directamente al hecho que la cerealera Molinos Río de la Plata, ‘ventea’ -sin filtros protectores- los productos utilizados para sanear el grano de sus silos, enviando a la atmósfera altos niveles de plaguicidas. Los casos de cáncer superan el centenar en unas pocas manzanas.

En Las Petacas, un relevamiento de Morbi y Mortalidad afirmó que en los últimos 10 años, se registraron 42 casos de cáncer y 400 de alergias varias, sobre el total de 800 habitantes que tiene el pueblo. Además, en octubre de 2005 murieron cinco personas de cáncer y dos de leucemia.

En Alcorta, desde el Sindicato de peones rurales detectaron un aumento de los casos de cáncer, si bien no cuentan con datos registrados estadísticamente. A principios del año 2006 el Centro de Investigaciones en Biodiversidad y Ambiente (Ecosur) del Hospital Italiano Garibaldi de Rosario, el INTA y otras instituciones emitió un informe donde se hallaron vinculaciones directas entre los casos de cáncer y malformaciones infantiles con la exposición a contaminación ambiental. Este estudio determinó que los casos de cáncer de testículos y gástricos en varones fueron 3 veces más que la media nacional, los cánceres de hígado, casi 10 veces más y los de páncreas y pulmón, el doble de lo que originalmente se había esperado. En el 90 % de los casos registrados, las disfunciones estaban relacionadas con fuentes fijas de contaminación ambiental o factores ambientales de riesgo: plantas de acopio de cereales por tratamientos con plaguicidas, depósitos de agroquímicos y equipos de fumigación de aire y tierra, entre otros factores.

Efectos del Glifosato en la salud:

Estudios de toxicidad revelaron efectos adversos en todas las categorías estandarizadas de pruebas toxicológicas de laboratorio en la mayoría de las dosis ensayadas: toxicidad sub aguda (lesiones en glándulas salivales), toxicidad crónica (inflamación gástrica), daños genéticos (en células sanguíneas humanas), trastornos reproductivos (recuento espermático disminuido en ratas; aumento de la frecuencia de anomalías espermáticas en conejos), y carcinogénesis (aumento de la frecuencia de tumores hepáticos en ratas macho y de cáncer tiroideo en hembras). El glifosato puede interferir con algunas funciones enzimáticas en animales, pero los síntomas de envenenamiento sólo ocurren con dosis muy altas. Sin embargo, los productos que contienen glifosato también contienen otros compuestos que pueden ser tóxicos.

Todo producto pesticida contiene, además del ingrediente "activo", otras sustancias cuya función es facilitar su manejo o aumentar su eficacia. En general, estos ingredientes, engañosamente denominados "inertes", no son especificados en las etiquetas del producto. En el caso de los herbicidas con glifosato, se han identificado muchos ingredientes "inertes". Para ayudar al glifosato a penetrar los tejidos de la planta, la mayoría de sus fórmulas comerciales incluye una sustancia química surfactante. Por lo tanto, las características toxicológicas de los productos de mercado son diferentes a las del glifosato solo. La formulación herbicida más utilizada (Round-Up) contiene el surfactante polioxietileno-amina (POEA), ácidos orgánicos de glifosato relacionados, isopropilamina y agua.

Toxicidad aguda: La Agencia de Protección Medioambiental (EPA) ya reclasificó los plaguicidas que contienen glifosato como clase II, altamente tóxicos, por ser irritantes de los ojos. La Organización Mundial de la Salud, sin embargo, describe efectos más serios; en varios estudios con conejos, los calificó como "fuertemente" o "extremadamente" irritantes. El ingrediente activo (glifosato) está clasificado como extremadamente tóxico (categoría I).

La cantidad de Round-Up (glifosato + POEA) requerida para ocasionar la muerte de ratas es tres veces menor que la de glifosato puro. En cuanto a las formas de exposición, la toxicidad de ambas presentaciones (glifosato puro, fórmulas compuestas) es mayor en casos de exposición dérmica e inhalatoria (exposición ocupacional) que en casos de ingestión.

En humanos, los síntomas de envenenamiento incluyen irritaciones dérmicas y oculares, náuseas y mareos, edema pulmonar, descenso de la presión sanguínea, reacciones alérgicas, dolor abdominal, pérdida masiva de líquido gastrointestinal, vómito, pérdida de conciencia, destrucción de glóbulos rojos, electrocardiogramas anormales y daño o falla renal.

Toxicidad subcrónica, Toxicidad crónica, Efectos cancerígenos, Acción mutagénica, Efectos reproductivos, Contaminación de alimentos. El peso de las actuales evidencias científicas permite aseverar que la incidencia y severidad de diversos tipos de cáncer, malformaciones congénitas y trastornos neurológicos sería mucho menor si la población no estuviera expuesta a pesticidas a través de la dieta, el agua y el hábitat.

Hasta el advenimiento de los cultivos transgénicos tolerantes al glifosato, el límite máximo de glifosato residual en soja establecido en EE.UU. y Europa era de 0,1 miligramos por kilogramo. Pero a partir de 1996, estos países lo elevaron a 20 mg/kg, un incremento de 200 veces el límite anterior. Semejante aumento responde a que las empresas productoras de glifosato están solicitando permisos para que se apruebe la presencia de mayores concentraciones de glifosato en alimentos derivados de cultivos transgénicos. Monsanto, por ejemplo, ya fue autorizado para un triple incremento en soja transgénica en Europa y EE.UU.

Estos vestigios de glifosato y sus metabolitos en la soja transgénica están presentes también en alimentos elaborados en base a la leguminosa. (Productos dietéticos, leches, harinas, etc.)

Trabajos en biología molecular, realizados en Canadá, demostraron que el Round Up es un perturbador del sistema endocrino, demostrando su relación con los altos niveles de nacimientos prematuros y abortos en las mujeres granjeras que utilizan el glifosato.

En la frontera entre Ecuador y Colombia, las fumigaciones aéreas financiadas por Estados Unidos, con el pretexto de la lucha contra las drogas, han dañado severamente el ADN de la población local, lo cual puede activar el desarrollo de cáncer y otras enfermedades, siendo que las investigaciones que ha promovido Monsanto y los informes de altos funcionarios de salud y ambiente están dirigidos a presentar la baja toxicidad del glifosato. De esta forma, el Estado, de la mano de Monsanto, está atentando contra la salud pública y el medio ambiente a través de su "Plan para la paz, la prosperidad y el fortalecimiento del Estado" o Plan Colombia. Desplazamientos, contaminación de alimentos, de suelos, aguas, de flora y fauna, destrucción de bosques nativos, enfermedad para las poblaciones: todo ello constituye un atentado contra la vida de los pobladores de Colombia y Ecuador.

 Desde el año 2003, Monsanto puso en marcha el Programa Campo Unido en Colombia, dirigido a los pequeños productores e indígenas de los departamentos de Córdoba y de Tolima, las fumigaciones aéreas del plan Colombia dan como resultado que el 100 por ciento de las mujeres, además de los síntomas de intoxicación, presentaron daños genéticos en un tercio de sus células sanguíneas en humanos se exponen casos de intoxicación, irritación cutánea y ocular severa, daños neurológicos e incidencia de cambios genéticos en células humanas que puedan conllevar a cáncer

En Paraguay, el modelo de la soya transgénica representa muerte y destrucción. En el año 2003, murió Silvino Talavera, de 11 años de edad, luego de ser rociado por un vecino que fumigaba su campo. Las investigaciones científicas demostraron que su muerte se dio por intoxicación con los agrotóxicos que usaban los soyeros, Roundup y Cipermetrin. En pocos años, Paraguay se ha convertido en el tercer exportador y el cuarto productor mundial de soja. El 85% de las semillas plantadas en este país pertenecen a Monsanto.

Derechos laborales

Este modelo de producción emplea a sólo una persona cada 500 hectáreas, lo cual se tradujo en la pérdida de 4 de cada 5 puestos de trabajo en el campo.

Son frecuentes los accidentes laborales con agroquímicos en todo el mundo.

Siendo habitual la exposición laboral a altas dosis de estas sustancias, debería protegerse en forma especial a los aplicadores del producto a los cultivos en lugar de seguir insistiendo las empresas productoras en su argumento respecto de la baja toxicidad del glifosato.

En el año 2004 se denunció que 4.400 menores de edad trabajaron en las propiedades de Monsanto ubicadas en Andra Pradesh, India.

En Argentina acciones judiciales y sociales

- El 6 de septiembre de 2007 luego de tres años de peleas, la Argentina ganó el primer round judicial contra la multinacional agrícola Monsanto, quien reclama millonarias regalías por la soja transgénica RR, el cultivo más sembrado del país. Un juez de Madrid falló en contra de la compañía estadounidense y le cargó las costas del juicio, el primero en resolverse de una larga lista de demandas que la firma inició contra importadores europeos de soja pampeana. - La multinacional agrícola Monsanto tuvo un nuevo revés jurídico en su intento de cobrar regalías por la soja transgénica sembrada en la Argentina a través de sendos pleitos contra importadores europeos del producto. Como ya había pasado en España, una Corte de Justicia de Gran Bretaña especializada en Patentes dio su dictamen en una causa que la compañía inició contra Cargill y en la que el Estado argentino interviene como parte interesada.

- El MOCASE (Movimiento Campesino de Santiago del Estero) es claro ejemplo de la lucha contra el despojo de tierras al igual que el Movimiento Campesino de Córdoba y la Unión de Trabajadores Sin Tierra de Mendoza. El MOCAFOR (Movimiento Campesino Formoseño), Unión de Campesinos Poriajhu.

- El 25 de septiembre de 2007 centenares de manifestantes del movimiento campesino indígena manifestaron en el centro porteño contra las empresas agroquímicas, mineras y petroleras. Las responsabilizan por la expulsión de trabajadores rurales de sus tierras.

- A fines de 2001, un grupo de madres de Ituzaingó (ciudad de Córdoba) comenzó a efectuar relevamientos de enfermos casa por casa. Posteriormente presentaron la denuncia en las secretarías de Derechos Humanos y Medio Ambiente, además del Ministerio de Salud de la nación. Por su parte los vecinos en general se auto convocaron cortando rutas, solicitando estudios de sedimentos de tanques, de suelo, de transformadores, de aire y de campos magnéticos. Estos estudios fueron realizados por el gobierno debido a la falta de recursos de la población, hasta que Schindler (un epidemiólogo) realizó un trabajo en forma paralela.

El gobierno provincial respondió eliminando el PBC en toda la provincia de Córdoba. Además, se promulgó una ordenanza municipal que prohíbe la fumigación aérea sobre la capital de Córdoba, la cual nunca se cumplió. Se inauguraron dos centros de salud. Finalmente, se creó una ley de agroquímicos que no fue reglamentada ni publicada en el boletín oficial. El barrio de Ituzaingó fue declarado en estado de emergencia sanitaria, estableciéndose una distancia mínima de 2500 metros sin fumigar alrededor del barrio. Sin embargo, la medida no fue implementada por los productores, que no respetan siquiera los 500 metros de distancia que establece la ley provincial

- En Montecristo (Córdoba) vecinos auto convocados presentaron ocho notas al municipio y a la provincia denunciando la fumigación indiscriminada con agrotóxicos, la circulación de máquinas mosquito (prohibidas por ley) y que los responsables de manejar los silos no cumplen ni con la ordenanza 621 de control de agroquímicos ni con la ley provincial de agroquímicos. Jamás les respondieron. En 2005 se efectuó la misma denuncia en la Fundación para la Defensa del Ambiente.

- En Mendiolaza (Córdoba) los vecinos están movilizados desde el 2004 y consiguieron que en octubre de 2005 se promulgara una ordenanza que prohíbe dentro del tejido urbano la aplicación de todo producto agroquímico y productos biológicos no compatibles con la producción orgánica. En la actualidad, existe una causa contra los propietarios de campos aledaños a Mendiolaza que continúan sembrando y fumigando a escondidas pero se ven limitados por las denuncias de los vecinos.

- En San Francisco (Córdoba) surgió un movimiento de vecinos en 2005 que está trabajando en la concientización de la ciudadanía sobre la problemática de los agrotóxicos. Reclaman las medidas necesarias para asegurar la salud de las personas y la protección del medio ambiente. La Municipalidad de San Francisco se adhirió a la ley provincial de agroquímicos, que entre los distintos artículos establece los límites permitidos, tipos de productos, formas de uso y controles que deben realizarse sobre los fumigadores. Sin embargo, las normas permiten que todavía se pueda fumigar en zonas linderas al pueblo con productos de grados toxicológicos III y IV. Por lo tanto, la salud aún no está garantizada. En marzo de 2005 el intendente de San Francisco presentó un proyecto de ordenanza donde se establece un proyecto de zona libre de agrotóxicos de 500 metros alrededor de la ciudad. Los vecinos pretenden que la zona a excluir sea de 1500 a 2500 metros. Consiguieron que cada vehículo pulverizador debiera llevar un cartel con la matrícula para facilitar su visualización a ciudadanos que quisieran efectuar denuncias de aplicaciones ilegales.

- En San Justo (provincia de Santa Fe) los vecinos formaron la ONG Muyuqui, en defensa del medio ambiente el 16 de septiembre de 2005. Los ejes de trabajo son dos: estricta aplicación de la Ley 11.723 de Fitosanitarios y la contaminación por Cerosota.

Tienen un programa especial en la radio FM100 donde difunden la causa. En febrero de 2006 consiguieron que el Consejo Municipal y el poder Ejecutivo promulgaran una Ordenanza afín a la ley 11.723 con los nuevos límites de la ciudad para la aplicación de agrotóxicos y que los inspectores municipales se encarguen de recibir las denuncias sobre los infractores, especialmente las realizadas por los aéreo aplicadores y las máquinas terrestres para pulverizar que ingresan al pueblo. La acción trajo inconvenientes a un miembro de la organización que fue amenazado junto a su familia. La ONG tenía impresos 5 mil folletos para distribuir en la ciudad informando a la comunidad los atropellos y los riegos a la salud que estaba ocasionando la falta de responsabilidad por parte del municipio para que se aplique la ley de fitosanitarios.

- En Las Petacas (Santa Fe) los vecinos autoconvocados comenzaron a movilizarse en el año 2004 a raíz de la cantidad de gente enferma. Reclamaron en la comuna y en la gobernación provincial pero no recibieron respuestas hasta que fueron apoyados por el biólogo Raúl Montenegro, quien los ayudó a llevar adelante la pelea contra los agrotóxicos. (El programa la liga hizo una investigación en este lugar)

En el Mundo

Los residentes de Anniston (Alabama) en 2002, elevaron una demanda a Monsanto por contaminar las fuentes de agua del pueblo con el químico PBC, posteriormente prohibido por sus efectos tóxicos. En 1997 la empresa tuvo que pagar una multa millonaria y cambiar la etiqueta del químico que lo calificaba como biodegradable y sano para la salud. En 2004 Monsanto enfrentó una demanda por 350 millones de dólares por el uso de aspartame en sus endulzantes a pesar de su efecto tónico para el cerebro.

Resistencia: los pueblos del mundo dicen NO a los transgénicos

En la India, entre 1993 y 2006 alrededor de 150.000 campesinos se suicidaron. El modelo agrícola del algodón transgénico que Monsanto les impuso los endeudó y los hundió en una crisis económica, social y ambiental. En 1998 se lanzó la campaña "Monsanto sal de la India", con la que 10.000 personas enviaron mensajes a la empresa pidiéndole que salga del país. Ese mismo año, una alianza de organizaciones campesinas quemaron los campos experimentales donde Monsanto probaba su algodón transgénico.

En México, la campaña "Sin Maíz no hay País" rechaza firmemente al maíz transgénico, y aboga por la defensa del campo mexicano, la protección del maíz mexicano, la soberanía alimentaria y la reactivación del campo mexicano.

En Colombia, la Asociación Campesina del Valle del río Cimitarra, lanzó la campaña "Monsanto Mata", en denuncia del herbicida glifosato con el cual se fumigan las zonas rurales colombianas desde el inicio del Plan Colombia. Se propone el boicot a los productos de Monsanto, la formación y capacitación en cuanto a alternativas, y acciones concretas.

La "Red por una América Latina Libre de Transgénicos", lanzó una campaña para que se declare a la región Andina, centro de origen de la papa, libre de la papa transgénica. Cuando se solicitó la realización de pruebas con papa transgénica en Bolivia, los campesinos se opusieron con firmeza amenazando destruir las pruebas de campo. En 2000, se decidió retirar el proyecto de pruebas debido a la oposición que había generado.

"Terminar Terminator", la campaña que lucha contra esta tecnología suicida, se ha reactivado en Latinoamérica, organizando una gran movilización para la COP 9 en Alemania para que se mantenga la moratoria sobre las semillas Terminator y a la vez se establezcan prohibiciones nacionales a esta tecnología.

La "Campaña por un Brasil Libre de Transgénicos" viene luchando hace años contra la liberalización de cultivos transgénicos en Brasil. Se constituye de una red de organizaciones civiles y movimientos populares que buscan fomentar un debate amplio y democrático acerca de los transgénicos en la sociedad, lo cual todavía no se ha dado en Brasil.

En fin, son muchas las organizaciones que se han levantado en defensa de sus derechos, sus tierras y recursos, frente al avance de los transgénicos y los atropellos de empresas como Monsanto. Las consecuencias destructivas del modelo de agronegocios que defiende Monsanto ya son visibles y amenazan con seguir avanzando a costa del quebrantamiento de nuestros derechos sociales y ambientales.

En una era donde todo parece globalizarse, la alimentación de un pueblo es y seguirá siendo una cuestión local, vinculada a su cultura, su identidad y sus modos de producción.

Vivimos bajo un sistema donde el alimento ha devenido mercancía y las empresas como Monsanto han rebasado el límite de su ambición queriendo privatizar hasta la vida misma. Hoy en día, la alimentación se ha convertido en un arma peligrosa que las grandes potencias económicas y sus transnacionales están utilizando para tener bajo control a pueblos y naciones.

Frente a un modelo que pretende subordinar algo tan vital para la vida, como es la agricultura, a los capitales internacionales, nos urge dar batalla y hacer frente para defender nuestro patrimonio y nuestros derechos. Por eso, queremos hacer un llamado a toda la sociedad para informarnos y conformar redes de concientización acerca de la verdad y gravedad de los hechos. Preservar el maíz criollo y defender el campo mexicano es proteger la identidad, el alimento, la cultura y el futuro de todos y todas.

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investigaciones internacionales

  Capitulo 3

Investigaciones nacionales e internacionales

"El mundo según Monsanto" De Marie Monique Robin.

  Amigos de la tierra internacional.

  Greenpeace.

Informe del CONICET Argentina.

  El glifosato y el endosulfan a la Corte Suprema en Argentina.

 

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"El mundo según Monsanto" De Marie Monique Robin.

 

 

Marie Monique  Robin, periodista e investigadora, nacida en Francia, presentó el día 30 de marzo de 2009 en la ciudad de Buenos Aires su nueva obra, llamada "El Mundo según Monsanto". Su vida esta muy comprometida con el medio ambiente a raíz que sus padres son agricultores, según sus propias palabras.

 

 

 

 

 

 

El auditorio Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional en el barrio de Recoleta que chico para escuchar a Marie Monique y debatir sobre el tema soja transgénica y fumigaciones con agro tóxicos. También estuvieron presentes como oradoras tres vecinas del barrio de Ituzaingo, perteneciente al Córdoba Distrito Capital, explicando en forma desgarradora los  graves daños a la salud que les produjo a los habitantes de ese barrio y a sus propios hijos, las fumigaciones con Glifosato desde el aire. Cabe destacar que ese barrio en tres de sus cuatro costados se encuentran sembrados con soja transgénica y son rociadas desde aviones tres veces por año con el tristemente celebre Glifosato, creación exclusiva de Monsanto. Y que según declaraciones de Marie Monique Robin ya pasaron más de veinte años de su utilización, entonces venció el tiempo permitido para la patente, que protegía a esa empresa para su venta exclusiva y hoy hay otras empresas que también lo fabrican y comercializan. Se utilizan miles de litros de este agro tóxico a lo largo y ancho de Argentina y en varios países del planeta también es utilizado. Al parece los hijos de los dueños de campos que lo riegan y sus descendientes y los mismos inversionistas de estos agro cultivos y estas empresas están a salvo de la alta toxicidad de este producto y de los alimentos transgénicos,. Al menos eso creen ellos.

 

"El mundo según Monsanto"

 

De la dioxina a los OGM una multinacional que les desea lo mejor.

 

Es un interesante libro y un documental explicativo, (que a continuación usted podrá ver en este informe) que demuestra con una investigación y fuentes fidedignas, que le llevo a Marie alrededor de seis años, los daños irreparables que sufre el medio ambiente, la tierra y la sociedad, a raíz de la actividad de empresas como Monsanto y Bayer, Cargill, etc., con la biotecnología, que crean granos y por ende, alimentos transgénicos y pesticidas de alta toxicidad. Dicha obra se edito en seis idiomas.

 

 

 

 

Este audio fue grabado por la producción de Mire Buenos Aires, en dicha presentación en Buenos Aires. Donde Marie Monique Robin explica en forma clara y con su romantico acento frances, los contenidos de su obra de investigación peridistica. Costa de cinco segmentos de nueve minutos cada uno.
   

   

   

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Amigos de la tierra internacional.

 

 

Qué es "Amigos de la tierra internacional"

Somos la federación ambientalista de base más grande del mundo, con 77 grupos nacionales y alrededor de 55.000 grupos locales en cada continente. Con más de 2 millones de miembros y seguidores en todo el mundo, realizamos campañas sobre los problemas ambientales y sociales más acuciantes. Combatimos el actual modelo de globalización económica y corporativa, y promovemos soluciones que ayudarán a crear sociedades ambientalmente sustentables y socialmente justas. Descubre más sobre el grupo más cercano a tí en nuestras páginas.

El 10 de febrero de 2009 amigos de la tierra dieron a conocer su informe sobre:

Transgénicos alimentan a multinacionales, no a las victimas de la crisis alimentaría.

El nuevo informe de Amigos de la Tierra Internacional afirma que:

Los cultivos transgénicos no son ambientalmente seguros. La introducción de la soja Roundup Ready de Monsanto, el cultivo transgénico más expandido en la actualidad, ha conducido a un incremento en el uso de herbicidas. Informes independientes de EE.UU. demuestran que desde 1996, el cultivo de maíz, soja y algodón transgénico ha provocado un incremento en el uso de plaguicidas de 55 millones de kilogramos. El cultivo intensivo de soja en Sudamérica está fomentando la deforestación y está asociado con la erosión del suelo y la pérdida de fertilidad.

Los cultivos transgénicos no constituyen una solución para la problemática del hambre y la pobreza. La mayoría de los cultivos transgénicos comercializados hasta ahora, están destinados a la alimentación animal y no a la alimentación humana; los mismos no han sido introducidos para enfrentar el hambre y la pobreza. Los cultivos transgénicos que se siembran actualmente en países en desarrollo, tienen como principal destino la exportación. En el caso de Argentina, el segundo productor mundial de cultivos transgénicos del mundo, sólo queda en el país el 2% de la soja cosechada. Otros países del Tercer Mundo, como Indonesia e India, han experimentado también importantes problemas con los cultivos transgénicos de Monsanto, y los productores, a menudo, han quedado fuertemente endeudados.

 

 ¿Que es y quién financia al ISAAA?

El ISAAA (Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas) es una organización apoyada por las principales compañías biotecnológicas y el negocio agrícola, incluyendo Monsanto, Bayer, Dupont, Syngenta y Cargill. Con tan selectos miembros, no resulta sorprendente que el ISAAA sirva en la práctica como agencia de relaciones públicas para la promoción de los cultivos transgénicos a nivel mundial.

Sin embargo, el ISAAA se presenta como “una organización sin ánimo de lucro comprometida en solucionar el hambre y la pobreza compartiendo aplicaciones biotecnológicas con agricultores pobres de escasos recursos en los países en desarrollo, y compartiendo conocimientos sobre cultivos biotecnológicos con la sociedad global”.

 

La principal empresa productora de semillas transgénicas, Monsanto, tiene una influencia significativa sobre gobiernos y organismos internacionales. La empresa controla alrededor del 90% de los rasgos transgénicos utilizados en todo el mundo. El éxito de Monsanto en lograr superar los obstáculos regulatorios

e impedir la adopción de leyes de bioseguridad severas, está bien documentado.

La industria biotenológica no ha logrado introducir la "nueva generación" de cultivos transgénicos con beneficios para los consumidores, ni los cultivos farmacéuticos modificados para producir medicamentos, que prometiera. Después de 30 años de investigación sólo dos modificaciones han logrado un espacio en el mercado: la resistencia a insectos y la tolerancia a herbicidas. La industria biotecnológica continúa centrándose principalmente en los mismos rasgos, cultivos y aplicaciones que en 1990, y las raciones animales son el principal destino de la mayoría de los cultivos de la primer generación de transgénicos.

Después de 10 años de comercialización de cultivos transgénicos más del 80% de la superficie total cultivada con cultivos biotecnológicos se concentra en sólo tres países: EE.UU., Argentina y Canadá.

En Argentina, los cultivos autorizados para su siembra, consumo y comercialización son:

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Greenpeace

Guía roja y verde de alimentos transgénicos

4ª edición – Actualización 10 de febrero de 2009.

¿Qué significa esta guía?

 Lista Verde

Incluye aquellos productos cuyos fabricantes han garantizado a Greenpeace que no utilizan transgénicos –ni sus derivados– en sus ingredientes o aditivos.

 Lista Roja

Incluye aquellos productos para los cuales Greenpeace no puede garantizar que no contengan transgénicos. Se trata de:

1 productos cuyos fabricantes no garantizan a Greenpeace ausencia de transgénicos – o sus derivados– en sus ingredientes o aditivos.

2 productos para los cuales nuestros análisis de laboratorio han detectado transgénicos

3 productos en cuya etiqueta figura que contienen transgénicos o derivados.

Nota: Esta lista esta a su disposición en en final del capitulo 4 de la presente investigación.

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Informe del CONICET Argentina.

El CONICET es el principal organismo dedicado a la promoción de la ciencia y la tecnología en la República Argentina.

Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) informó:

Mancha Venenosa

EL PRIMER ESTUDIO SOBRE EL EFECTO DEL GLIFOSATO EN EMBRIONES.

13 de abril de 2009

Por Darío Aranda (Diario Pagina12)

El tóxico de los campos

UNA INVESTIGACIÓN DEL CONICET CONFIRMO EL EFECTO PERJUDICIAL DEL GLIFOSATO.

El agrotóxico básico de la industria sojera produce malformaciones neuronales, intestinales y cardíacas, aun en dosis muy inferiores a las utilizadas en agricultura. El estudio, realizado en embriones, es el primero en su tipo y refuta la supuesta inocuidad del herbicida.

Las comunidades indígenas y los movimientos campesinos denuncian desde hace una década los efectos sanitarios de los agrotóxicos sojeros. Pero siempre chocaron con las desmentidas de tres actores de peso, productores (representados en gran parte por la Mesa de Enlace), las grandes empresas del sector y los ámbitos gubernamentales que impulsan el modelo agropecuario. El argumento recurrente es la ausencia de “estudios serios” que demuestren los efectos negativos del herbicida. A trece años de fiebre sojera, por primera vez una investigación científica de laboratorio confirma que el glifosato (químico fundamental de la industria sojera) es altamente tóxico y provoca efectos devastadores en embriones. Así lo determinó el Laboratorio de Embriología Molecular del Conicet-UBA (Facultad de Medicina) que, con dosis hasta 1500 veces inferiores a las utilizadas en las fumigaciones sojeras, comprobó trastornos intestinales y cardíacos, malformaciones y alteraciones neuronales. “Concentraciones ínfimas de glifosato, respecto de las usadas en agricultura, son capaces de producir efectos negativos en la morfología del embrión, sugiriendo la posibilidad de que se estén interfiriendo mecanismos normales del desarrollo embrionario”, subraya el trabajo, que también hace hincapié en la urgente necesidad de limitar el uso del agrotóxico e investigar sus consecuencias en el largo plazo. El herbicida más utilizado a base de glifosato se comercializa bajo el nombre de Roundup, de la compañía Monsanto, líder mundial de los agronegocios.

El Laboratorio de Embriología Molecular cuenta con veinte años de trabajo en investigaciones académicas. Funciona en el ámbito de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). Es un espacio referente en el estudio científico, conformado por licenciados en bioquímica, genética y biología. Durante los últimos quince meses estudió el efecto del glifosato en embriones anfibios, desde la fecundación hasta que el organismo adquiere las características morfológicas de la especie.

“Se utilizaron embriones anfibios, un modelo tradicional de estudio, ideal para determinar concentraciones que pueden alterar mecanismos fisiológicos que produzcan perjuicio celular y/o trastornos durante el desarrollo. Y debido a la conservación de los mecanismos que regulan el desarrollo embrionario de los vertebrados, los resultados son totalmente comparables con lo que sucedería con el desarrollo del embrión humano”, explica Andrés Carrasco, profesor de embriología, investigador principal del Conicet y director del Laboratorio de Embriología.

El equipo de investigadores dice que las diluciones recomendadas para la fumigación por la industria agroquímica oscilan entre el uno y el dos por ciento de la solución comercial (cada un litro de agua, se recomienda 10/20 mililitros). Pero en el campo es sabido –incluso reconocido por los medios del sector– que las malezas a eliminar se han vuelto resistentes al agrotóxico, por lo cual los productores sojeros utilizan concentraciones mayores. El estudio afirma que en la práctica cotidiana las diluciones varían entre el diez y el treinta por ciento (100/300 mililitros por litro de agua).

Utilizando como parámetros de comparación los rangos teóricos (los recomendados por las compañías) y los reales (los usados por los sojeros), los resultados de laboratorio son igualmente alarmantes. “Los embriones fueron incubados por inmersión en diluciones con un mililitro de herbicida en 5000 de solución de cultivo embrionario, que representan cantidades de glifosato entre 50 y 1540 veces inferiores a las usadas en los campos con soja. Se produjo disminución de tamaño embrionario, serias alteraciones cefálicas con reducción de ojos y oído, alteraciones en la diferenciación neuronal temprana con pérdida de células neuronales primarias”, afirma el trabajo, que se dividió en dos tipos de experimentación: inmersión en solución salina y por inyección de glifosato en células embrionarias. En ambos casos, y en concentraciones variables, los resultados fueron rotundos.

“Disminución del largo del embrión, alteraciones que sugieren defectos en la formación del eje embrionario. Alteración del tamaño de la cabeza con compromiso en la formación del cerebro y reducción de ojos y de la zona del sistema auditivo, que podrían indicar causas de malformaciones y deficiencias en la etapa adulta”, alerta la investigación, que también avanza sobre efectos neurológicos graves: “(Se comprobaron) Alteraciones en los mecanismos de formación de neuronas tempranas, por una disminución de neuronas primarias comprometiendo el correcto desarrollo del cerebro, compatibles con alteraciones con el cierre normal del tubo neural u otras deficiencias del sistema nervioso”.

Cuando los embriones fueron inyectados con dosis de glifosato muy diluido (hasta 300.000 veces inferiores a las utilizadas en las fumigaciones), los resultados fueron igualmente devastadores. “Malformaciones intestinales y malformaciones cardíacas. Alteraciones en la formación y/o especificación de la cresta neural. Alteraciones en la formación de los cartílagos y huesos de cráneo y cara, compatible con un incremento de la muerte celular programada.” Estos resultados implican, traducido, que el glifosato afecta un conjunto de células que tienen como función la formación de los cartílagos y luego huesos de la cara.

“Cualquier alteración de forma por fallas de división celular o de muerte celular programada conduce a malformaciones faciales serias. En el caso de los embriones, comprobamos la existencia de menor cantidad de células en los cartílagos faciales embrionarios”, detalla Carrasco, que también destaca la existencia de “malformaciones intestinales, principalmente en el aparato digestivo, que muestra alteraciones en su rotación y tamaño”.

La soja sembrada en el país ocupa 17 millones de hectáreas de diez provincias y es comercializada por la empresa Monsanto, que vende las semillas y el agrotóxico Roundup (a base de glifosato), que tiene la propiedad de permanecer extensos períodos en el ambiente y viajar largas distancias arrastrados por el viento y el agua. Se aplica en forma líquida sobre la planta, que absorbe el veneno y muere en pocos días. Lo único que crece en la tierra rociada es soja transgénica, modificada en laboratorio. La publicidad de la empresa clasifica al glifosato como inofensivo para al hombre.

Como todo herbicida, está conformado a partir de un ingrediente “activo” (en este caso el glifosato) y otras sustancias (llamadas coadyuvantes o surfactantes, que por secreto comercial no se especifican en detalle), cuya función es mejorar su manejo y aumentar el poder destructivo del ingrediente activo. “El POEA (sustancia derivada de ácidos sintetizados de grasas animales) es uno de los aditivos más comunes y más tóxicos, se degrada lentamente y se acumula en las células”, acusa la investigación, que describe el POEA como un detergente que facilita la penetración del glifosato en las células vegetales y mejora su eficacia. Investigadores de diversos países han centrado sus estudios en los coadyuvantes (ver aparte) y confirmado sus consecuencias.

En el estudio experimental del Conicet-UBA (según sus autores, el primero en investigar los efectos del herbicida y el glifosato puro en el desarrollo embrionario de vertebrados), se focaliza en el elemento menos estudiado y denunciado del Roundup. “El glifosato puro introducido por inyección en embriones a dosis equivalentes de las usadas en el campo entre 10.000 y 300.000 veces menores, tiene una actividad específica para dañar las células. Es el responsable de anomalías durante el desarrollo del embrión y permite sostener que no sólo los aditivos son tóxicos y, por otro lado, permite afirmar que el glifosato es causante de malformaciones por interferir en mecanismos normales de desarrollo embrionario, interfiriendo los procesos biológicos normales.”

Carrasco rescata las decenas de denuncias –y cuadros clínicos agudos– de campesinos, indígenas y barrios fumigados. “Las anomalías mostradas por nuestra investigación sugieren la necesidad de asumir una relación causal directa con la enorme variedad de observaciones clínicas conocidas, tanto oncológicas como de malformaciones reportadas en la casuística popular o médica”, advierte el profesor de embriología.

La investigación recuerda que el uso de agrotóxicos sojeros obedeció a una decisión política que no fue basada en un estudio científico-sanitario (“es inevitable admitir la imperiosa necesidad de haber estudiado éstos, u otros, efectos antes de permitir su uso”), denuncia el papel complaciente del mundo científico (“la ciencia está urgida por los grandes intereses económicos, y no por la verdad y el bienestar de los pueblos”) y hace un llamado urgente a realizar “estudios responsables que provengan mayores daños colaterales del glifosato”.

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El glifosato y el endosulfan a la Corte Suprema.

 

15 de Abril de 2009

AAdeAA solicita a la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina que suspenda la comercialización, venta y aplicación del glifosato y del endosulfán en todo el territorio Nacional.

En el día de la fecha la “Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas” (AAdeAA) inició una acción de amparo ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN), invocando su competencia originaria, y solicitó una serie de medidas en protección del ambiente y la salud de la población nacional ante las gravísimas y generalizadas consecuencias en los ecosistemas y la población por la utilización de estos agrotóxicos.

Recordamos que estas sustancias químicas se encuentran en la mayoría de los herbicidas y plaguicidas aplicados en el país y que son utilizados irracionalmente para la fumigación de los distintos sembradíos contaminando de manera indiscriminada poblaciones y ecosistemas.

Recientemente, el “Laboratorio de Embriología Molecular del Conicet- UBA (Facultad de Medicina), comprobó científicamente que, con dosis hasta mil quinientas veces inferiores a las utilizadas en las fumigaciones sojeras, se producían trastornos intestinales, cardíacos, malformaciones y alteraciones neuronales.

Los demandados son el Poder Ejecutivo Nacional y las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. A la empresa Monsanto, principal comercializadora del herbicida en base a glifosato, se la cita como “tercera interesado” por ser la empresa que monopoliza la comercialización de dicha sustancia química.

En la acción expresamente se solicitó que:

* Se ordene al PEN que en un plazo de tiempo no mayor a 180 días, se expida definitivamente la Comisión creada por Decreto Nacional 21/2009 (esta Comisión, creada en enero de este año, debería investigar la problemática, pero hasta a la fecha preocupantemente no ha tenido avances concretos).
 

*Durante el transcurso de la investigación, y del resultado de la misma, como medida cautelar innovativa, se ordene la suspensión de la comercialización, venta y aplicación del glifosato y del endosulfán el todo el territorio Nacional para cualquier tipo del sembradío.-
 

* Se ordene al Poder Ejecutivo Nacional para que a través del Ministerio de Salud de la Nación, se investiguen los daños causados con el glifosato en todo el territorio de la República.

La causa es "Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas c/ Buenos Aires, Provincia de y otros s/ Amparo Ambiental" (Letra A-262/09).

 

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 Capitulo 4

"Informe final"

 

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Así comienza el marco regulatorio de la Biotecnología en la República Argentina, con este artículo:

Constitución Nacional - Art. 41

“Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que

las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y

tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según lo

establezca la ley. Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos

naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información y

educación ambientales. Corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de

protección, y a las provincias, las necesarias para complementarlas, sin que aquellas alteren las jurisdicciones

locales. Se prohíbe el ingreso al territorio nacional de residuos actual o potencialmente peligrosos, y de los

radiactivos”.

Y dentro de ese mismo marco se encuentra la ley General de ambiente 25675, donde promueve la protección ambiental, pero refresquemos un poco el conflicto que hace más de un año existe entre el campo y el gobierno, esta puja tiene causas mas de estructura que coyuntura,  debido a que la concentración de la tierra esta en manos de unos pocos y eso es histórico en el sector agrario, es estructural también teniendo en cuenta que el capitalismo es un sistema lógico a escala global y tan imperialista, en este momento de la historia.

Viéndolo de esta forma nos podemos dar cuenta que hace varios años en Latino América se esta dando un incremento del capitalismo agrario, con un gran líder la soja, que como ya hemos visto, plantaciones de monocultivos con poca mano de obra, agro tóxicos que erosionan la tierra, dañan el medio ambiente con la tala de bosques, donde familias enteras son obligadas a emigrar a las ciudades por los tóxicos , las enfermedades, el robo de las tierras a los verdaderos dueños de ellas -los pueblos originarios- y la causa de todo esto son las grandes transnacionales, como Monsanto que producen las semillas transgénicas y los agro tóxicos.

Al respecto dice Marie Monique Robin quien entrevisto a Eduardo Buzzi (Presidente de la asociación Agraria Argentina)

“En 2005 entrevisté a Buzzi, estaba furioso por el asunto de las regalías reclamadas por Monsanto. Hablaba de las trampas de Monsanto. Y además hablaba de los problemas que traía la soja, hasta me puso en contacto con pequeños productores que me hablaron de las mentiras de Monsanto, de la resistencia que mostraban las malezas, que había que utilizar más herbicidas y que los campos quedaban como tierra muerta. Buzzi sabía todo eso y me decía que cuestionaba ese modelo, afirmaba que la soja traía la destrucción de la agricultura familiar y que Federación Agraria representaba ese sector, que enfrentaba a los pools de siembra y a las grandes empresas. Y Buzzi denunciaba mucho este modelo, muy buen discurso.

Que Eduardo Buzzi en un comienzo haya defendido el modelo de la soja transgénica es posible, porque para él, como para muchos productores, se trataba de “semillas mágicas”. Es decir, se puede entender que los productores, dejándose llevar por la propaganda fraudulenta, hayan creído en lo que Monsanto les prometía. Lo realmente curioso, y que da lugar a sospechas, es que hoy en día Buzzi se haya cambiado de bando, por así decirlo, y comulgue con los “pools de la siembra”, que en 2005 le habían tendido una trampa. Me pregunto ¿qué habrá pasado desde 2005 que explique ese cambio abrupto de posición? Yo filmé a Buzzi hace tres años para un documental sobre la soja en Argentina, que transmitió la cadena francoalemana Arte. Allí, Eduardo Buzzi hacía un balance del modelo agrícola sojero, y concluía señalando que lo único que podía garantizar la seguridad alimentaria del país era la pequeña y mediana agricultura, a partir del suministro de cultivos diversificados. En esa oportunidad, Buzzi diferenciaba a los productores nucleados en la Federación Agraria de lo que él llamaba “un modelo agrícola destinado al agrobusiness”. Pero ahora no sé qué pasó. Nunca lo volví a ver y me gustaría preguntarle qué le pasó que ahora se une con las entidades más grandes, me extraña mucho el cambio que muestra. Y encima Buzzi está con Aapresid (Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa –integrada por todas las grandes empresas del sector, incluidas las semilleras y agroquímicas–), que es la que más gana con todo este modelo, y que apareció poco en este conflicto. Aapresid manipula todo y está con los grandes sojeros, que no son agricultores y que hasta promueven un modelo sin agricultores. Entonces no entiendo cómo Federación Agraria dice representar productores chicos y está con Aapresid. Lo de Federación Agraria es muy extraño, no se entiende. Está con los “pools de la siembra”. ¿Qué pasó? No sé exactamente, no tengo pruebas. Todo lo que puedo decir es que Monsanto desembarcó en Argentina en 1997, e impuso los OGM en un gobierno corrupto como el de Carlos Menem. Y en esa operación es muy probable que haya habido maniobras oscuras. Monsanto tiene una vasta experiencia en hacer cambiar de opinión a la gente”.

Sin duda alguna los impuestos, retenciones o como se les llame son altos, pero hay que ver que la concentración de la tierra esta en manos de unos pocos, si el peso argentino estuviera más fuerte no harían falta los altos impuestos y el negocio estaría en vender al mercado interno, no habría inflación, incluso se podrían bajar un poco los precios, las organizaciones gremiales del campo son participes de estas políticas, porque luchan por sus intereses, jamás se han preocupado por los campesinos que tuvieron que dejar sus tierras, o los indígenas, cuándo la Federación Agraria Argentina fue a impedir que se les quitará las tierras a los indígenas, o hizo algo para que los campesino que tenían un pequeño campo fueran desalojados de sus tierras. No lo hizo.

La rebelión de un sector del campo y junto a ellos, los poderosos medios de comunicación ligados a estos intereses empresariales contra la sociedad es expresiva de un viejo problema argentino: la irreductible hostilidad de la clase alta a toda redistribución del ingreso que remotamente afecte sus bolsillos, con respecto al rol que juega los medios de comunicación en la difusión y apoyo a los OGM Marie Monique Robin dice al respecto:

“Hay medios de comunicación en Argentina que hacen claramente propaganda de los OGM. Al leer diarios como Clarín vemos perfectamente este tipo de discursos y nos hace por lo menos sospechar que, en ese ámbito, habría también una importante corrupción. Cuando uno lee los artículos de su colega Héctor Huergo de Clarín Rural, no puede más que preguntarse cuál es la relación de este hombre con Monsanto. Lo que escribe es propaganda pura, con informaciones falsas. Se les quiere hacer creer a los lectores que van a terminar con el hambre gracias a los OGM, que no habrá más problemas de malnutrición, pero es mentira. Estas cosas hay que investigarlas en profundidad. Hay que tener en cuenta que Monsanto es capaz de corromper al más fuerte. En Indonesia, por ejemplo, hay casos probados y condenas a Monsanto por corromper a más de cien funcionarios del gobierno”.

La Federación Agraria se ha convertido en una entidad que defiende los intereses de patrones pequeños y medianos enriquecidos. Es sabido que su presidente, Eduardo Buzzi, sostiene la necesidad de ampliar los reintegros concedidos por el gobierno a los productores de hasta 1500 toneladas de soja, es decir para favorecer a los propietarios de hasta 750 hectáreas. Es más, ha trascendido -que ante las discusiones en el Congreso- el gobierno argentino estaría dispuesto a promover la votación de una ley complementaria a la de las retenciones donde se ampliaría el tope hasta los productores de 1000 o más toneladas.

José Luis Livolti es un pequeño productor agropecuario que cría cerdos en la localidad santafesina de Arroyo Seco. Es coordinador nacional del Movimiento Campesino Liberación, una corriente interna de Federación Agraria que desde el inicio del conflicto cuestionó a la conducción de la entidad. En diálogo con el diario Página 12, contó detalles sobre los enfrentamientos que provocó la decisión Buzzi y compañía, de aliarse con la Sociedad Rural y Aapresid y aseguró que el viraje es consecuencia de un cambio en la idiosincrasia y la cultura del productor por la influencia del paquete tecnológico que combina soja transgénica, siembra directa y el herbicida glifosato. Afirma que “hay una actitud destituyente muy fuerte con el único objetivo de bajar las retenciones”, pero remarca que “la mayoría de los productores que apoyaron el conflicto y salieron a las rutas el año pasado, hoy no están saliendo”.

Para tener una idea de cuánto ganan los “pequeños productores” prósperos, la revista Márgenes Agropecuarios, revela que el dueño de 150 hectáreas de Santiago del Estero obtiene 241 dólares por hectárea, sumadas las compensaciones otorgadas por el gobierno lo que recibe se eleva a 349 dólares. Es decir 69.800 dólares, ya que la soja arroja dos cosechas anuales. El margen se incrementa si se trata de un productor de 150 hectáreas en la zona núcleo de la pampa húmeda, levantando 529 dólares por hectárea, sumadas las compensaciones obtienen 681 dólares, y 184.300 dólares por las dos cosechas anuales. Para ambos casos lo que ganan sería incluso superior, pues el informe fue realizado con un precio de 490 dólares la tonelada.

Pero como era de esperarse la soja no ha eliminado el hambre en Argentina, ni en ningún lugar del mundo, al contrario el resultado más evidente es la reducción de la diversidad de los ecosistemas y la expansión de especies perjudiciales no sólo en lo económico, social sino en el medio ambiente debido a la desaparición de los mecanismos naturales de control, obligando así a usar fertilizantes y pesticidas -promovido por las transnacionales- que contaminan el suelo el aire, el agua, generando procesos erosivos y el deterioro ambiental que repercuten en todo el ecosistema.

Si a todo esto se le añade la presión de los países dominantes, las transnacionales y las oligarquías locales, es fácil comprender que conseguir un equilibrio que dure entre las necesidades de la población los recursos consumidos y las consecuencias ambientales nos lleva a un problema ético y sociopolítico, pues se están utilizando las riquezas naturales de un país que deberían estar sometidas a la justicia social y exigencias morales y éticas. De ahí que hay que reivindicar un modelo de desarrollo que este interrelacionado, sin exclusiones en lo económico, social, político, cultural y ambiental de los pueblos. Comenzando desde casa porque los organismos que deberían informar a la gente la realidad del problema, por falta de ética no lo hacen, como ocurre con el Secretaria de Agricultura en su sección Alimentación, a la cual acudimos desde la producción de Mire Buenos Aires, para que nos suministrará un listado de los productos que tienen entre sus ingredientes soja, o algún otro elemento transgénico y que diariamente consumimos sin saberlo, y tristemente nos respondieron que: No podemos tener una lista de alimentos transgénicos por que para el gobierno, no existen diferencias entre productos alimenticios transgénicos y orgánicos. Es decir para la política oficial de la República Argentina, todos los productos son iguales. Legislar en forma transparente ante un tema tan cuestionado en todo el mundo, demostrando respeto a los consumidores, sería el de obligar a las empresas productoras de alimentos que etiqueten los productos con claridad y tengamos la posibilidad de elegir que queremos comer, como si lo hacen en otros países.

 Aunque cada vez se busca una toma de conciencia del problema ecológico y el concepto de desarrollo sostenible que lucha por abrirse camino, pues a los países latinoamericanos les lleva muchas veces a sacrificar sus riquezas naturales y a cultivar lo que el mercado internacional manda, aunque sean productos transgénicos, en estos países hay un elevado desempleo, muchas deudas, extremada pobreza rural.

La única forma de salir de este problema que no es sólo social, económico o político es antes que nada tomar conciencia del problema y organizarse para llevar a cabo diversas formas de agricultura sostenible basada en el desarrollo de los cultivos orgánicos y en la recuperación de la inmensa riqueza genética, pues es la única forma de sobrevivir al desastre total, humano, rural, agrario, cultural, biológico y ecológico y exigir los derechos que nos da la Constitución Nacional.

“Todavía es posible. Recordemos que Monsanto tuvo mucha suerte, porque Argentina no era un país productor de soja. El primer productor de soja en América latina era Brasil. Si Argentina hoy es un enorme productor se debe a una circunstancia particular: la gran crisis del 2001. Argentina necesitaba encontrar una salida, y al mismo tiempo la crisis de la vaca loca en Europa generó la prohibición de harinas animales y la necesidad de soja. Esta doble coincidencia benefició a Monsanto. Pero en la actualidad la mitad de los campos de la Argentina están contaminados de OGM, y ésta es una lógica muy cercana a la de tener un país endeudado. Continuar con este modelo sin regulaciones importantes sería pensar a cortísimo plazo. Ya no se trata de la salida de una crisis extrema sino de la viabilidad de un modelo a largo plazo. Esto significa analizar todos los datos y actuar en consecuencia con una visión clara. No hay que olvidar que por el momento Argentina no reconoce la patente sobre el gen Roundup Ready, pero las presiones en la Organización Mundial de Comercio son enormes. Si se llega a la uniformización del sistema de patentes, es decir a la imposición del sistema norteamericano, los problemas de Argentina serán mayores. El debate ciudadano sobre estos temas es fundamental, el debate político en el Parlamento es esencial aunque genere manifestaciones. En Europa, los movimientos de resistencia a los OGM son cada vez más fuertes, debemos alentar la agricultura natural que es la única salida. La pregunta es cómo volver a estos modelos naturales cuando Argentina tiene 18 millones de hectáreas regadas con Roundup”. Dice Marie Monique Robin.

Para terminar tenemos que recordar una experiencia en Argentina de no escuchar a una periodista Europea, Oriana Falacci oriunda de la República de Italia, que en la década de los años setenta del siglo XX estuvo en nuestro país, en plena dictadura militar y denunció a nivel internacional que en Argentina existían graves violaciones a los Derechos Humanos. Y el pueblo argentino la trato de ignorante, que esa "tana" era parte de una campaña internacional para desprestigiar al gobierno y a nuestro país y le llegaron a decir que, porqué se tenia que meter con nuestro gobierno. En ese momento el dictador genocida Jorge Rafael Videla nos regalaba calcomanías (stickers) para nuestros autos, en las estaciones de servicio (en la entonces estatal YPF) con la leyenda LOS ARGENTINOS SOMOS DERECHOS Y HUMANOS". La historia demostró que nos equivocamos.

Tres décadas después y en el presente viene al país otra periodista, en este caso de nacionalidad francesa a decirnos y mostrarnos claramente, a los argentinos y denunciar a nivel internacional también, en nuevo genocidio esta vez a nuestra biodiversidad, a nuestra tierra, a la agricultura, los alimentos y la salud de nuestra familias.

¿Que vamos a hacer los argentinos?

También la declararemos persona no grata, o le vamos a decir "váyase a Francia", o simplemente la vamos a ignorar y mirar para otro lado, como vemos que esta sucediendo. ¿Tomaremos conciencia a tiempo alguna vez en nuestras vidas? o ¿siempre vamos a ver las cosas una vez que pasaron, que ya es tarde y no tienen más remedio?. Como es parte de la naturaleza e idiosincrasia del común de los argentinos y latinoamericanos.

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En el siguiente dirección (link) lo invitamos a ver el documental completo.

Subtitulado en castellano y en idioma frances.

 

 

"El mundo según Monsanto".

 

De la dioxina a los OGM una multinacional que les desea lo mejor

 

http://video.google.com/videoplay?docid=-1552144261451760754

 

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Con el siguiente link usted puede ver la lista verde y roja de alimento de Greenpeace

http://www.greenpeace.org/raw/content/espana/reports/gu-a-roja-y-verde.pdf

 

 

 

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M i r e   B u e n o s  A i r e s  - E c o l o g í a

Fuentes:

> Investigación, grabaciones y reportajes de la producción de Mire Buenos Aires.

> Greenpeace.

> Asociación Amigos de la Tierra.

> Combat Monsanto.

> Rap-Al. Red de acción en plaguicidas y sus alternativas para América Latina.

> FOCO. Foro ciudadano de participación por la justicia y los Derecho Humanos.

> "El mundo según Monsanto" de Marie Monique Robín.

> The ecologist, Vol. 28. Nº 5.

> Altieri M.A, Riesgos ambientales de los cultivos transgénicos.

> Pinheiro S.Cartilla sobre transgénicos, Montevideo, Uruguay.

> Humberto Tommasino, Montevideo, Uruguay.

> Roberto Forero, especialista en Desarrollo sostenible y Medio ambiente, Bogotá, Colombia.

> Agropecuaria. La República de la Soja: Las alegorías de la globalización.

> Soja transgénica: Otro fallo contra Monsanto. Clarín.

> Ecoportal: Argentina: lo que la soja se llevó...Desnutrición y hambre en el país de los alimentos.

> Ecoportal: Monsanto, Bayer y Unilever, acusadas de permitir el trabajo infantil en sus filiales en India.

> Ecoportal: ¿Por qué una campaña contra Monsanto?

> Diario Pagina 12. Argentina.

> AAdeAA (Asociación de Argentina de abogados ambientalistas).

 

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Delivery de Cáncer: más pruebas que el Glifosato en letal.

 

Veneno certificado. 17-ago-2010.

Una nueva publicación internacional certifica la investigación del argentino Andrés Carrasco sobre el glifosato, produce malformaciones en embriones y sus efectos alertan sobre las consecuencias en humanos.

› LA CHEMICAL RESEARCH IN TOXICOLOGY PUBLICO UN TRABAJO SOBRE LOS EFECTOS EN ANFIBIOS Y HUMANOS QUE PUEDE GENERAR EL GLIFOSATO.

“Deformaciones similares a las de embriones humanos”

El glifosato produce malformaciones en embriones anfibios y sus efectos alertan sobre las consecuencias en humanos. Una revista científica acaba de publicar el trabajo del argentino Andrés Carrasco, que estudió el efecto del agroquímico.

Por Darío Aranda

17 de agosto de 2010. Fuente Pagina 12

“Concentraciones ínfimas de glifosato, respecto de las usadas en agricultura, son capaces de producir efectos negativos en la morfología del embrión (anfibio), interfiriendo mecanismos normales del desarrollo embrionario”, alertó en abril de 2009 el jefe del Laboratorio de Embriología Molecular de la UBA e investigador principal del Conicet, Andrés Carrasco. Fue la primera vez que un estudio de laboratorio de Argentina confirmaba el efecto perjudicial del agroquímico pilar del modelo de agronegocios. Luego del anuncio, Carrasco fue blanco de una campaña de desprestigio por parte de las empresas del sector, medios de comunicación y funcionarios. Aunque el científico aclaró que se trataba de un avance de investigación, el principal cuestionamiento fue la falta de publicación en una revista científica, que –según los sostenedores de los agronegocios y buena parte del mundo académico– sería lo que otorga validez al saber científico. Un año y medio después de aquella alerta, el lunes último, la revista estadounidense Chemical Research in Toxicology (Investigación Química en Toxicología) publicó la investigación de Carrasco, donde se confirma que el glifosato produce múltiples malformaciones y, con análisis científicos como prueba, advierte: “Los resultados comprobados en laboratorio son compatibles con malformaciones observadas en humanos expuestos a glifosato durante el embarazo”.

El Laboratorio de Embriología Molecular cuenta con veinte años de trabajo en investigaciones académicas, funciona en el ámbito de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y es un espacio de referencia nacional en el estudio científico, conformado por doctores en bioquímica, genética y biología. Durante 30 meses estudió el efecto del glifosato en embriones anfibios y de pollos. “Herbicidas basados en glifosato producen efectos teratogénicos en vertebrados interfiriendo en el metabolismo del ácido retinoico”, es el título de la investigación, que confirma deformidades producidas por el agroquímico en concentraciones de hasta 5000 veces menos que el producto comercial (500 veces menos de las utilizadas en agricultura).

Las diez páginas de la revista científica están plagadas de términos técnicos que, de distinto modo, dan cuenta del efecto negativo del agroquímico: microftalmia (ojos más pequeños de lo normal), microcefalia (cabezas pequeñas y deformadas), ciclopía (un sólo ojo, en el medio del rostro, malformación conocida en clínica médica), malformaciones craneofaciales (deformación de cartílagos faciales y craneales) y acortamiento del tronco embrionario. Y no descarta que, en etapas posteriores, se confirmen malformaciones cardíacas.

“Los embriones más gravemente afectados carecen de ojos y fosas nasales (...) El glifosato interfiere con mecanismos esenciales del desarrollo temprano conduciendo a malformaciones congénitas”, explica la investigación, publicada en la revista científica Investigación Química en Toxicología (Chemical Research in Toxicology), de la Sociedad Americana de Química (ACS, por sus siglas en inglés, entidad con sede en Estados Unidos, que cuenta con más de 160.000 miembros y es una sociedad científica referente a nivel mundial).

Argentina cuenta en la actualidad con 19 millones de hectáreas de soja transgénica, el 56 por ciento de la superficie cultivada del país, y 190 millones de litros de glifosato, donde la marca comercial más famosa es el Roundup, de la compañía Monsanto, que comercializa la semilla de soja resistente al agroquímico. También producen glifosato las empresas Syngenta, Atanor, Dupont y Bayer, entre otras. El químico se utiliza en la producción de arroz, donde también acumula denuncias por sus efectos sanitarios.

El agroquímico tiene la propiedad de permanecer extensos períodos en el ambiente y viajar largas distancias arrastrado por el viento y el agua. Se rocía (vía aérea o terrestre) sobre los campos. Lo único que crece en la tierra rociada es soja transgénica, el resto de los vegetales absorbe el veneno y muere en pocos días. La publicidad de las empresas clasifica al glifosato como inofensivo para al hombre.

“El efecto (del glifosato) sobre embriones abre la preocupación acerca de los casos de malformaciones en humanos observados en poblaciones expuestas en zonas agrícolas”, remarca la revista científica y explica: “Debido a defectos craneofaciales observados en seres humanos de zonas agrícolas decidimos explorar si los genes implicados en el desarrollo de la cabeza son alterados con el agroquímicos. Confirmamos que tanto la marca comercial como el glifosato puro producen defectos cefálicos”.

Los resultados experimentales se realizaron en embriones anfibios y de pollos, modelos tradicionales de estudio en embriología cuando se investigan trastornos en el desarrollo de vertebrados. “Debido a la conservación de los mecanismos que regulan el desarrollo embrionario de los vertebrados, los resultados de ambos modelos (anfibios y pollos) son equivalentes con lo que sucedería con el desarrollo del embrión humano”, explica el profesor de embriología de la UBA e investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

La revista científica señala que se avanzó en un hecho inédito, de particular interés para el ámbito científico, que es vincular las malformaciones con la incidencia del glifosato en el aumento del ácido retinoico (derivado de la vitamina A, normal en todos los vertebrados y esencial para la regulación correcta de los genes involucrados en la vida embrionaria). “Pequeñas variaciones de ácido retinoico producen malformaciones. Nuestro trabajo es la primera evidencia de que las malformaciones producidas por el glifosato se asocian con el ácido retinoico”, explicó Carrasco a Página/12.

Luego de detallar hasta el extremo las formas de cómo se realizaron los análisis, la investigación problematiza los aspectos macro de la problemática argentina: “El modelo agrícola basado en el paquete tecnológico de OMG (Organismos Genéticamente Modificados) en la actualidad se aplica sin evaluación crítica, sin normas rigurosas y sin información adecuada acerca del impacto de las dosis subletales sobre la salud humana y el medio ambiente”.

La investigación –que lleva la firma de todo el equipo científico de Carrasco– recuerda que en la última década varios países de América latina iniciaron estudios sobre las consecuencias ambientales del uso de herbicidas y pesticidas y destaca que en Paraguay un estudio epidemiológico en mujeres expuestas durante el embarazo a los herbicidas confirmó 52 casos de malformaciones.

También remarca que Argentina cuenta con antecedentes que debieran haber llamado la atención de los organismos de control. Destaca el aumento en la incidencia de malformaciones congénitas informado desde hace cinco años por el bioquímico y jefe del Laboratorio de Biología Molecular de la Universidad Nacional del Nordeste, Horacio Lucero, y la situación del barrio cordobés Ituzaingó Anexo (rodeado de soja y donde se detectaron casos de malformaciones y repetidos abortos espontáneos).

“Estos hallazgos se concentran en familias que viven a escasos metros de donde regularmente se rocían los herbicidas. Toda esta información es extremadamente preocupante por riesgo de inducir alteraciones en la gestación humana”, confirma la publicación internacional, recuerda que la literatura científica ya comprobó que los factores ambientales inciden durante el embarazado y, sobre todo, remarca que “la placenta humana ha demostrado ser permeable al glifosato”.

El trabajo del Laboratorio de Embriología de la UBA hace especial hincapié en el “principio precautorio”, legislado en la Ley Nacional del Ambiente, que insta a tomar medidas protectoras toda vez que existan posibilidades de perjuicio ambiental y sanitario. La investigación de Carrasco, que aporta nuevos elementos de prueba, cuestiona que “a pesar de todas las pruebas reportadas en la literatura científica y las observaciones clínicas en el campo, no se ha activado el principio de precaución con el fin de darse cuenta de la profundidad del impacto sobre la salud humana producida por herbicidas en la agricultura basados en OGM”.

Andrés Carrasco insistió en que su publicación científica es, junto a otros estudios ya realizados, “un alerta que reclama la aplicación del principio precautorio en todo el país” y adelantó a Página/12 que puso su investigación a disposición de las autoridades del Conicet y de los ministros de Salud (Juan Manzur) y Ciencia (Lino Barañao). “Esta investigación, junto con otras ya existentes, deben invitar de forma urgente a un debate abierto a la sociedad con las máximas autoridades –-reclamó–. Es necesario terminar con el silencio, ya que la peor de las situaciones es la negación de lo que está sucediendo en las poblaciones sometidas al impacto de los agroquímicos.”

 

Nota relacionada.

ELEMENTOS DE PRUEBA PARA LA JUSTICIA

Las denuncias de campesinos.

Por Darío Aranda

17 de agosto de 2010. Fuente Pagina 12

Familias que viven lindantes a campos con soja, organizaciones sociales y movimientos campesinos denuncian el efecto sanitario de los agroquímicos desde hace una década. La gran mayoría de las veces son desoídos por la Justicia, que suele esgrimir la ausencia de estudios científicos que acrediten las denuncias. “El caso Carrasco”, como se llama desde hace un año a la irrupción del científico de la UBA y el Conicet en el debate, aportó pruebas de los efectos sanitarios. La Justicia de Santa Fe dio un paso inédito en diciembre pasado: dejó firme una sentencia que prohíbe las fumigaciones con glifosato en cercanías de la ciudad de San Jorge. El fallo, que ordena a la Universidad Nacional del Litoral realizar urgentes estudios, cita la investigación de Carrasco como un antecedente a tener en cuenta.

San Jorge es una localidad ubicada en pleno corazón del monocultivo de soja. Los vecinos denunciaban desde hacía años el accionar de los agroquímicos, que les provocaba alergias, intoxicaciones y problemas respiratorios. En marzo de 2009, la Justicia prohibió las fumigaciones. La medida fue apelada, pero la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial (Sala II) dejó firme la sentencia.

También ordenó que el gobierno de Santa Fe y la Universidad Nacional del Litoral (UNL) demuestren, en el lapso de seis meses, que los agroquímicos no son perjudiciales para la salud. De esta manera, por primera vez, se invirtió la carga de la prueba: era una regla que los intoxicados tuvieran que demostrar las afecciones en la salud, pero ahora serán los impulsores del modelo de agronegocios quienes tendrán que demostrar la inocuidad de los químicos.

Los jueces también marcaron jurisprudencia al invocar el principio precautorio. Ante la posibilidad de perjuicio ambiental irremediable, es necesario tomar medidas protectoras. La Justicia también fue innovadora en otro sentido: revaloriza los testimonios de los afectados –muchas veces minimizados por los jueces–, resalta la importancia de los médicos de pueblos (testigos cotidianos en la atención de intoxicados) y precisa los nombres del médico pediatra Rodolfo Páramo (de Santa Fe), el médico rural Darío Gianfelici (Entre Ríos), el bioquímico Raúl Horacio Lucero (Chaco) y el médico pediatra Hugo Gómez Demaio (Misiones).

El fallo resalta las investigaciones de Argelia Lenardón (UNL), que estudió la existencia de agroquímicos organoclorados en leche materna en mujeres de Santa Fe; Amalia Dellamea (UBA), que confirmó la presencia de plaguicidas en productos lácteos; Alejandro Oliva (Hospital Italiano de Rosario), que estudió los impactos de agroquímicos en las funciones reproductivas; Jorge Kaczewer (UBA) que recopiló trabajos sobre el tema y cita el avance de investigación de Andrés Carrasco.

Con el trabajo ya publicado, Carrasco anunció que pone su investigación a disposición de fiscales y jueces para que sea tomada como elemento de prueba en las crecientes denuncias por los efectos negativos de los agroquímicos.

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