R e s e ñ a y f o t o g r a f í a d e l o s b a r r i o s d e B u e n o s A i r e s >Parque Patricios
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B a r r i o d e
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B a r r i o d e P a r q u e P a t r i c i o s
Ubicado hacia el sur geográfico de la cuidad.
Esta delimitado por las arterias: Avenida Juan de Garay, Avenida Entre Ríos, Avenida Vélez Sarsfield, Avenida Amancio Alcorta, Lafayette, Miravé, Labardén, deslinde norte zona de vías del FF.CC. Gral. Belgrano (hasta intersección con Zavaleta), vías del FF.CC. Gral. Belgrano, Cachi, José Cortejarena, Avenida Almafuerte, Sánchez de Loria.
CGPC: CGPC 04
Superficie (en km2): 3,7
Densidad (habitantes/km2):
10.213,8
Población Total: 37.791
Mujeres: 20.535 Varones: 17.256
Fuente: DGESC, en base a datos censales, año 2001.
Aniversario: 12 de septiembre
Antes de adentrarnos en la historia propiamente dicha del barrio de Parque Patricios, nos encontramos caminando por dicho lugar de la Ciudad de Buenos Aires con un hermoso monumento y la idea es resaltar un poco de historia Argentina y Latinoamericana, contándoles quien fue Monteagudo:
En el cruce de la Avenida Caseros y la
calle Monteagudo, más exactamente dentro de la Plazoleta Príngles, encontramos
el monumento a José Bernardo Monteagudo, una calle poco conocida en nuestra
ciudad. Es la
continuación de la calle La Rioja. Como pasa desapercibida esta arteria, poco
difundida es también la vida, obra, lucha y pensamiento del "homenajeado" con
esta estatua. Entonces le brindamos una historia de vida inigualable de unos de
los grandes artífices de la expulsión de los imperialistas españoles de nuestra
América Latina. Hombre que supo estar cerca de San Marín y de Simón Bolívar.
Monteagudo, un Patriota
silenciado.Buenas noches
a todas y a todos:
Quiero agradecerles su presencia en este homenaje a quien fue un gran prócer
americano, injustamente perseguido por la calumnia, tanto en vida como después
de su muerte, como dijera Ricardo Rojas. Esta actividad habla de un cambio de
época, un renacer del interés por profundizar una conciencia crítica, popular y
latinoamericana.
Agradezco a nuestros anfitriones, que nos abrieron las puertas de esta Casa
Patria Grande, que lleva el nombre de nuestro querido compañero y hermano Néstor
Kirchner, primer secretario general de la Unasur. No es casual que recordemos a
Monteagudo en este ámbito, lugar de referencia para la discusión de ideas sobre
la unidad latinoamericana, porque el gran patriota tucumano fue también el
principal y más sistemático ideólogo de la Unión continental.
Agradezco, en fin, a los integrantes del Espacio Monteagudo, impulsado por
jóvenes que han decidido reivindicar a este “patriota silenciado” enarbolando
las banderas que Monteagudo defendió de libertad, igualdad, justicia social,
rebeldía, unidad continental, anticolonialismo. Estos jóvenes, que se reconocen
como integrantes del espacio nacional y popular, son la mejor desmentida a
quienes siguen sosteniendo el mito de una juventud indiferente o despolitizada.
Por eso son también adecuados continuadores del legado de Monteagudo, que se
caracterizó por ser un joven comprometido con su tiempo y su pueblo.
JUVENTUD REVOLUCIONARIA
Lo primero que sorprende sobre la vida de nuestro homenajeado es que sus
realizaciones, que fueron muchas e importantes, las hizo a una edad muy
temprana, entre los 19 años y los 35 en que fue asesinado.
A los 19, siendo simple estudiante en Chuquisaca, aportó al naciente movimiento
insurreccional el libelo proto-revolucionario Diálogo del Inca Atahualpa y
Fernando VII, en el que impugnó con contundencia los pretendidos derechos de
España a la dominación de América, demostrando que se trataba de una usurpación
basada en la violencia y la crueldad. Este libelo, que circuló manuscrito porque
no se podía imprimir en ninguna imprenta, fue muy popular y se propagó por todo
el continente, dándole un enorme prestigio, a pesar de su anonimato.
Al año siguiente, con veinte años, lo vemos como uno de los cabecillas de la
revolución de Chuquisaca del 25 de mayo de 1809, junto a los hermanos Zudañez,
el comandante Álvarez de Arenales, Lemoine, Moldes y otros patriotas, algunos
que lo doblaban en edad. Conspirador y agitador de masas, en Sucre todavía se
recuerda que Monteagudo no solo era ideólogo sino también activista repartiendo
aguardiente mezclado con pólvora en la plaza para exaltar los ánimos. Por
acciones como esta y por su recurrente apelación al pueblo bajo, a las orillas,
la historia oficial de Mitre lo llamaría “demagogo”.
Habiendo escapado de una condena a muerte y de la cárcel, lo vemos al año
siguiente como secretario político de Castelli durante la primera expedición al
Alto Perú, redactando y leyendo el decreto revolucionario que proclamaba en
Tiwanacu -ruinas milenarias de una civilización anterior a la incaica, bajo la
invocación del “Sol de América” y a orillas del mítico lago Titicaca- la
emancipación de los pueblos aborígenes.
En los dos años siguientes se convierte en el jefe del partido jacobino en
Buenos Aires, nuclea a los viejos morenistas, publica fogosos artículos en La
Gazeta, lanza el incendiario periódico Mártir o Libre (primero de media docena
de periódicos que fundó a lo largo de toda América), preside la Sociedad
Patriótica, se une a la Logia Lautaro, de la cual se convierte en uno de los
cabecillas, y prepara con San Martin y Alvear el levantamiento que volteó al
Primer Triunvirato y la convocatoria a la Asamblea del Año XIII.
Durante esta histórica Asamblea, dominada por la Logia Lautaro, Monteagudo es el
cerebro detrás de las tentativas de declaración de independencia y dictado de
una constitución, y de las normas que promueven la libertad de vientres, la
abolición de la Inquisición, la prohibición de la tortura y la quema de sus
instrumentos en la Plaza Mayor, la abolición de títulos y blasones, etc.
En 1817 lo encontramos ya en Chile, siguiendo los pasos de San Martín, ganándose
la confianza de O’Higgins y escribiendo el Acta de Independencia de ese país
(aunque la historiografía chilena, por un nacionalismo mal entendido, pretende
negarlo)
Acompaña a San Martín al Perú como su brazo derecho político, y es un creador y
ejecutor de estratagemas de la guerra psicológica que condujo al derrumbamiento
del poder colonial en Lima: una guerra sin balas, librada con una imprenta y con
astucia, y que Rojas bautizó la “guerra mágica del Perú”. Ingresa con San Martín
en Lima -el objetivo soñado por Castelli y por los patriotas de Buenos Aires y
Caracas-, en medio de un terremoto metafórico –político- y un terremoto real que
parecía evocar aquel verso del Himno Nacional Argentino: “se conmueven del Inca
las tumbas”. Allí, es el superministro de San Martín, el alma del Protectorado y
el artífice, desde la conducción de dos ministerios, de la transformación
revolucionaria de la sociedad peruana, hasta entonces centro de la
contrarrevolución españolista. Se vanagloria de haber expulsado en pocos meses a
casi diez mil españoles ultra-reaccionarios que monopolizaban el poder y las
riquezas, porque “no se puede hacer la revolución con los mismos elementos que
se oponen a ella”.
Retirado San Martín, no tarda en ser hombre de confianza de Bolívar, consejero e
inspirador del Congreso de Panamá. Aún sabiendo el peligro que corría su vida,
acepta acompañar a Bolívar al Perú, donde es asesinado por la daga de dos
sicarios, pagados por sectores de la oligarquía peruana, a los 35 años de edad,
cumpliéndose lo que él mismo había vaticinado: “Los que sirven a la Patria deben
contarse satisfechos si antes de erigirles estatuas no les levantan cadalsos.”
Toda esta increíble actividad, siempre en primera fila revolucionaria,
exponiendo su vida, la cumplió como vemos a una edad muy temprana. Y no
provenía, como otros grandes hombres de la época –Bolívar, Belgrano, Alvear,
Pueyrredon, O’Higgins-, de familias pudientes o prestigiosas que le allanaran el
camino. Su padre era un militar de segundo orden, su madre una mujer de
condición humilde; se atribuía a Monteagudo ser hijo ilegítimo o adoptivo y
tener sangre indígena o negra: descalificación racista con la que tuvo que
luchar toda su vida y que podría haberle impedido hasta realizar sus estudios.
Alcanzó posiciones de tanta preponderancia, no por recomendaciones o parentesco
sino por su talento extraordinario y firme decisión política.
LA DENIGRACION PÓSTUMA DE MONTEAGUDO
Este breve repaso nos lleva a preguntar: ¿cómo es posible que un hombre tan
prolífico ocupe un lugar marginal en la historia oficial? Peor aun: fue blanco
de una constante denigración. Veamos:
Mitre, el padre de nuestra Historia oficial, lo llama: demagogo, tribuno
exaltado, funesta influencia para San Martin, culpable de todos los desvaríos
que el fundador de "La Nación" atribuye a este último, terrorista por
temperamento y por sistema, presente en todas las hecatombes de la revolución.
El mote de “terrorista” ya provenía de sus enemigos políticos, Saavedra y Funes.
Como se ve, esta descalificación a la izquierda popular no es un invento
moderno.
Para Vicente Fidel López era un sujeto talentoso pero siniestro, dominado por la
vanidad y la ambición.
La misma condición le asignan Barros Arana y otros historiadores en Chile
atribuyéndole intervención en crímenes políticos que no se atreven a adjudicar a
O’Higgins.
En Bolivia, más allá del reconocimiento a su protagonismo en la revolución
chuquisaqueña, queda mezclado en la censura que la historiografía racista
reserva a Castelli por haber querido emancipar a los indígenas, a los cuales
muchos criollos pretendían seguir explotando igual o peor que los españoles,
como efectivamente ocurrió en buena parte de la historia republicana de ese
país.
En Perú no hay difamación que no se diga sobre Monteagudo, ya que la historia
oficial fue escrita por los descendientes de la oligarquía limeña, la más
corrupta y degradada de todo el continente, y a la cual Monteagudo combatió sin
tregua, refiriéndose en sus escritos a Lima como “capital del imperio del
egoísmo”, pues tenía una Corte más fastuosa que muchas capitales europeas y fue
la única ciudad americana en que la Inquisición encendió hogueras para quemar
herejes. Pese a haber sido el primer gobernante efectivo del Perú independiente
(San Martin delegaba en él la administración del Protectorado) y de haber
realizado una transformación extraordinaria en escasos meses, erradicando a los
españoles, reformando los procedimientos y liberando a esclavos e indígenas,
sólo se lo recuerda con una placa de bronce en la Biblioteca Nacional que él
mismo fundó.
Incluso en una reciente reunión que tuve con el embajador venezolano, quien me
invitó por mi libro a la embajada, este me decía que Monteagudo es visto en su
país con recelo pues le atribuyen haber predispuesto a San Martin contra
Bolívar, cuando la realidad histórica es justamente la contraria.
Se ha llevado
la defenestración a la vida privada: José María Ramos Mejía, en su libro “Las
neurosis de los hombres célebres…”, no hay vicio y perversión sexual que no le
atribuya, comparándolo con célebres pervertidos de la antigüedad, además de
llamarlo “jacobino histérico”, mente inestable incapaz de conservar sus ideas,
hombre dominado por la vanidad, etc.
¿Por qué tanta denigración? Para comprenderlo es necesario examinar qué ideas
defendía Monteagudo.
MONTEAGUDO LIBERTARIO:
Cuando uno lee textos de Monteagudo de diversas épocas de su vida, advierte que,
lejos de ser inestable en sus opiniones, como dice Ramos Mejía, mantuvo firmes
los ideales de su juventud, adaptándolos a los tiempos.
Su amor por la libertad era tan acendrado que escribía con mayúscula todas sus
letras, y esta grafía es casi una firma de sus primeros escritos.
Formado en los filósofos de la Ilustración que había leído en las bibliotecas
secretas de logistas en Chuiquisaca, y admirador de la Revolución Francesa –, en
cuyo año de 1789 no por azar había nacido, pretendiendo parecerse física y
mentalmente al joven y fogoso Saint Just-, Monteagudo consideraba fundamental la
lucha contra toda forma de despotismo y de opresión. Libertad era entonces el
equivalente a declaración de derechos y protección del individuo frente a los
abusos del Estado y de los poderosos. Y en este sentido Monteagudo fue un
difusor de los derechos humanos, como lo fueron Belgrano y Moreno.
Su enamoramiento con la Libertad, lo llevaría a hacerse una autocrítica, ya
maduro, diciendo con ironía que había llegado a creer que toda forma de
autoridad era nociva para la libertad.
Pensaba que la libertad era un bien al que había que sacrificar incluso la vida,
y por eso tituló su periódico: “Mártir o Libre” y solía consignar en sus
escritos (preanunciando a otro ilustre revolucionario argentino) disyuntivas
tales como “la libertad o el sepulcro”, “libertad o muerte”.
En 1811, a pedido del Primer Triunvirato, interviene en la confección del
decreto de seguridad individual, uno de los primeros antecedentes
constitucionales argentinos, que prescribe elementales normas de protección
frente al Estado, e insiste en su ratificación por la Asamblea del año XIII.
En Chile y Perú defiende estos
mismos principios, promoviendo junto a San Martín respeto a los derechos,
limitación a la arbitrariedad de las autoridades, nuevos procedimientos legales,
mejora de cárceles para que dejen de ser “sepulcros de hombres vivos”, etc.
Pero no concibe jamás la libertad como bien individual. Su libertad es la
libertad civil, que nace del respeto a la ley emanada de la voluntad general de
los pueblos, y para sostenerse requiere de un orden social justo. De allí que
enfatice que no puede ser libre quien tolera que el más humilde de sus
conciudadanos sufra opresión, y que insista con que “ninguno es libre si es
injusto”.
APÓSTOL DE LA IGUALDAD Y LA JUSTICIA SOCIAL
Monteagudo desafiaba a los reaccionarios de su tiempo, afirmando que no es la
igualdad la que altera el orden social y produce guerras y catástrofes, sino la
desigualdad y la injusticia. “Solo el santo dogma de la igualdad –dice- puede
indemnizar a los hombres de la diferencia muchas veces injuriosa que ha puesto
entre ellos la naturaleza, la fortuna o una convención antisocial”.
Pero no solo teoriza sino que plantea una lucha política abierta contra los
privilegios y la opresión. Es un fervoroso partidario de la emancipación de
esclavos e indígenas, cuyo atroz sufrimiento en las minas de Potosí y en las
encomiendas y plantaciones había visto y denunciado. Y es el redactor del ya
citado decreto de emancipación de los aborígenes ordenado por Castelli el 25 de
mayo de 1811, que establecía el fin de la servidumbre, de la mita, de los
servicios personales a cargo de los indios y les permitía elegir libremente a
sus caciques e incluso enviar representación al Congreso, así como acceder a los
cargos públicos. ¡Doscientos años se tardó en que un descendiente de aquellos
indígenas que acompañaron a Castelli y Monteagudo en Tiwanacu llegara a la
Presidencia de Bolivia! ¡Vaya si estaban adelantados!
PRECURSOR DEL PENSAMIENTO NACIONAL, POPULAR Y ANTICOLONIALISTA
Como preanunciando a Jauretche, Monteagudo comprendió que la dominación colonial
se perpetuaba en las cabezas, y se propuso combatirla también allí.
Pregonaba que era imposible alcanzar la libertad sin hacer una guerra a muerte a
los “principios góticos”, que eran las ideas inculcadas a los dominados por los
colonialistas.
Son numerosas las páginas en que analiza la dominación mental de América. “Los
pueblos habían olvidado su dignidad y ya no juzgaban de si mismos sino por las
ideas que les inspiraba el opresor”, observaba.
Gran parte de su prédica consiste en librar esa “batalla cultural”, como
diríamos hoy.
Un eje de la misma era para Monteagudo la creación de una nueva auto confianza
del pueblo, de una nueva autoestima. Pueblos temerosos, decía, nunca podrán ser
libres.
Por eso combatía el derrotismo y la admiración frenética y cholula por todo lo
extranjero y trataba de inspirar al pueblo confianza en sus propias fuerzas,
exhortándolo a ser constante en la lucha y repitiendo que el triunfo dependía de
la energía de los propios americanos.
Sostenía siempre y en todo instante la primacía de lo político. Es cierto,
decía, que nuestra suerte la decidirán las armas, pero la independencia no es
sólo una cuestión militar sino fundamentalmente política, y es con políticas
acertadas como se va a obtener el triunfo militar.
Dentro de la lucha ideológica formaba parte central la ilustración, la educación
de las clases dirigentes y del pueblo. Monteagudo creía que un hombre ilustrado
es magistrado nato de su patria y que tiene que contribuir a educar a sus
compatriotas, porque “casi no hay crimen- sostenía- que no provenga de la
ignorancia”. Y así se convirtió en uno de los principales promotores de le
educación, fundando periódicos, bibliotecas, sociedades patrióticas.
Monteagudo fue precursor de un pensamiento nacional latinoamericano. Sostuvo que
los americanos del Sur debíamos reflexionar con nuestras propias cabezas y no
con las de los europeos: que no debíamos buscar nuestras soluciones en los
sabios que a la orilla del Sena o del Támesis nos quieren decir qué hacer, sino
en nuestra propia realidad. Aun cuando esos sabios quisieran ayudarnos en vez de
volver a someternos al colonialismo, nunca acertarían, porque no conocen nuestra
realidad, afirmaba. Proponía el desarrollo de un pensamiento e instituciones
propios, frente a los copiadores de recetas al estilo Rivadavia (y todos los que
después vinieron).
Todo esto formaba parte de su esencial anticolonialismo. A diferencia de otros
titulados “patriotas”, Monteagudo no opinaba que la lucha terminaba con la
expulsión de España. Una y otra vez advirtió sobre la codicia de las otras
potencias europeas. Decía que los europeos se arrojaban sobre las riquezas de
los otros continentes como leones de Libia, y llamaba a la unidad continental
para hacer frente a cualquier invasión externa.
IDEÓLOGO DEL CONTINENTALISMO.
La tensión entre localismo y continentalismo atraviesa toda la Revolución y en
toda América.
Los patriotas más avanzados tenían una concepción continental, y esta fue
también distintiva de la Logia Lautaro. Aun cuando los continentalistas trabaron
alianzas tácticas con las burguesías, pronto se encontraron con que estas
burguesías y oligarquías locales, aliadas a Inglaterra, no querían la unidad
continental, pues en ella su poder se disolvía. Estos sectores querían seguir
mandando en sus territorios como antes habían mandado los españoles: como si
fueran “dominios privados”, para usar una expresión de San Martín. Inglaterra
apoyaba y promovía solapadamente la tupamarizacion que facilitaría la dominación
posterior, a la cual aspiraba, como dijo Canning con todas las letras y como
efectivamente lo logró. Todos los continentalistas: San Martí, Artigas,
Belgrano, O”Higgins, Sucre, Bolívar, tuvieron un fin desdichado, víctimas de
golpes, asesinatos o exilio.
Monteagudo fue el más coherente y el más sistemático continentalista. Así lo
reconoce Benjamín Vicuña Mackenna: “Un hombre grande y terrible concibió la
colosal tentativa de la alianza entre las repúblicas recién nacidas y era el
único capaz de encaminarla a su arduo fin. Monteagudo fue ese hombre. Muerto él,
la idea de la Confederación americana que había brotado de su poderoso cerebro
se desvirtuó por si sola”. Y el historiador mejicano Tornel y Mendivil agrega:
“se ha atribuido al libertador de Colombia, Simón Bolívar, la gloria de haber
concebido el importante designio de reunir un congreso de las Naciones
Americanas (…) Mas la imparcialidad exige que se refiera que el primero en
recomendar el proyecto verdaderamente grandioso fue el coronel Monteagudo”.
El propio Bolívar le dice en carta, reconociendo la autoría de la idea: “Es un
gran pensamiento el de usted… el convidar a los pueblos de América a reunir un
Congreso federal. El talento de usted servirá mucho en esta parte a la causa de
la libertad, y yo doy a usted las gracias con anticipación por el bien que hará
a Colombia.”
Monteagudo siempre sostuvo que no era peruano, chileno, argentino o colombiano
sino americano. “Mi país es toda la extensión de América”, acostumbraba a decir.
La concepción continental fue motivo de debate desde el comienzo mismo de la
Revolución. Ya en 1810, en su ensayo sobre las miras del Congreso, Moreno
examina y descarta por prematura una confederación continental inspirada en el
anfictionado griego, artículo que Monteagudo leyó cuidadosamente.
En 1811 Castelli expone a orillas del Titicaca su idea de que, vencida Lima,
todo el continente debía formar una sola gran nación desde Caracas hasta Chiloé.
En 1812 los artículos de Monteagudo muestran constantes apelaciones a los
americanos del Sud, como también lo hace Belgrano al enarbolar la bandera, no
para una Argentina inexistente, sino para que América del Sud sea el “templo de
la Independencia y la Libertad”.
En la Asamblea del año XIII se ve con claridad la pugna de las visiones
localista y continentalista, a través de los dos proyectos de Constitución que
encarga el Gobierno. El oficial es para las Provincias Unidas. El de la Sociedad
Patriótica, que confecciona Monteagudo, es una CONSTITUCIÓN PARA LOS ESTADOS
UNIDOS DE AMÉRICA DEL SUR.
En 1822 se celebran los tratados Peru-colombianos, expresión de alianza entre
las naciones que comandaban Bolívar y San Martín. En su confección intervienen
Monteagudo y Joaquín Mosquera. Consagran la unión militar de ambos países y la
intención de convocar al resto a una alianza superior.
Monteagudo, luego de afinar sus ideas continentalistas con la lectura de los
escritos del patriota centroamericano José Cecilio del Valle, las expone a
Bolívar, a quien ve como único posible factótum de este gran proyecto. Por
encargo de Bolívar escribe su famoso “Ensayo de una Federación General de
Estados hispanoamericanos y Plan para su organización”, el que se encuentra
inconcluso en su escritorio a su muerte.
Como inspirador y promotor del Congreso de Panamá, al cual no llegó a asistir a
causa de su asesinato, comprendió la importancia estratégica de la unión de los
pueblos hispanoamericanos. Esta abarcaba un aspecto militar como alianza
ofensiva-defensiva para resguardarse de toda invasión de una potencia
extranjera, y un aspecto político, ya que estaba destinada a fijar políticas
generales, prevenir conflictos internos, y ayudar a la estabilidad de los nuevos
gobiernos.
Uno comprende la grandiosidad y conveniencia de este proyecto cuando piensa
cuánto habrían ganado los pueblos de nuestro continente si esta Unión se hubiera
materializado ya hace doscientos años. Hoy seríamos una de las principales
potencias del mundo en vez de habernos visto sometidos al colonialismo inglés y
luego yanqui, a las dictaduras cipayas y a la entrega y saqueo de nuestras
riquezas durante dos siglos.
Y se comprende también por qué la figura de Monteagudo, su prédica y sus ideas
eran tan peligrosas, tan perturbadoras, para los personeros de la entrega y la
tupamarizacion de América del Sur, cuyos escribas en el campo de la historia se
encargaron de confeccionar los “grandes mitos nacionales” a conveniencia de las
respectivas oligarquías de cada uno de los nuevos países. En esa “historia”
mítica y falseada Monteagudo no podía figurar más que como una mala palabra, un
“personaje siniestro”, víctima de ocultamiento, mentira y defenestración.
Sus ideas fueron retomadas por todos los grandes pensadores y políticos continentales. Sin ir más lejos, Perón promovió en su primer gobierno, en la línea monteagudeana, la estrategia del ABC, es decir, la unión de Argentina, Brasil y Chile como base para una futura unidad de todo el continente. Esta idea fue presentada por los agentes yanquis y los cipayos de turno como una evidencia del “imperialismo peronista” (¡!!!). Años después, Perón insistió una y otra vez con la necesidad de unión continental advirtiendo que una América Latina desunida no se podrá defender: “nos van a quitar las cosas por teléfono”, alertaba. Hoy diríamos “por mail”.
La visión de Monteagudo comienza a tomar forma en la
UNASUR, uno de cuyos impulsores fue precisamente Néstor Kirchner, en cuya Casa
estamos. Tocó, pues, a otro argentino el retomar en este siglo la antorcha del
gran tucumano ultimado por sicarios hace doscientos años en una callejuela
limeña, asesinato que conmocionó a Bolívar y San Martín e influyó quizás en la
desnaturalización del Congreso de Panamá.
Esta parábola histórica nos impone a todos nosotros, a las generaciones
actuales, el desafío de consumar, a la mayor brevedad, y de la manera más firme
posible, la unidad continental, no sólo como deuda histórica sino como
salvaguarda para nuestro porvenir.
Este es el mejor y más grande legado de Bernardo Monteagudo.
Historia de barrio de Parque Patricios:
Ya desde principios del
siglo XIX existían mataderos en este sector de Buenos Aires. Pasada la mitad
del siglo, en 1867, comenzaron a funcionar en la esquina de Caseros y
Monteagudo los viejos Mataderos del Sur, los cuales le dieron a este barrio
su primitiva denominación de Corrales y permitieron el asentamiento de sus
primeros vecinos. El Matadero del Sur fue oficialmente inaugurado el 11 de
noviembre de 1872, y funcionó allí hasta principios del nuevo siglo, cuando
fue trasladado a su actual emplazamiento. Se lo llamó "Corrales viejos",
"barrio de las ranas" o "de las latas", compartiendo estos dos últimos
nombres con Nueva Pompeya. Adoptó su nombre definitivo cuando por Ordenanza
Municipal del 12 de setiembre de 1902, se resolvió denominar Patricios al
parque a construirse en los terrenos del viejo matadero.
Fuente: CEDOM
Es en este mismo lugar donde existió "La Quema". Era un vaciadero municipal donde en carro se arrastraba toda la basura y la inmundicia, para después ser quemados. Ante la necesidad, eran muchos los que acudían a la Quema y revisaban cuidadosamente esos desperdicios para obtener alguna ganancia con su venta. A éstos se los llamó "quemeros" o "cirujas". En la zona fabril se instalaron establecimientos de todo tipo, en ellas trabajaban humildes inmigrantes, sobre todo de origen italiano y español, que vivían en casitas precarias. Luego empezaron a construirse los conventillos, como los de las calles Garay, Caseros y Liniers, General ,etc.
Visto desde el punto de vista actual, es un barrio de calles bien arboladas, muchas de ellas conservan todavía su adoquinado antiguo. En él se encuentran numerosas fábricas, grandes empresas de transportes, paredones antiguos y varios hospitales. Creció lentamente, tanto en su edificación como en lo que respecta a su vida social. Su punto más concurrido está en la avenida La Rioja y Caseros, lugar de mucho tránsito en donde se encuentran numerosos bancos y comercios. Los pobladores son, en su mayoría, gente obrera. Los vecinos de Parque Patricios presentan quejas, pues se consideran desprotegidos por la proliferación de fábricas.
Un valsecito criollo creado en el barrio:
Rosa de Otoño (vals) Letra: Guillermo Barbieri - Música: Jorge Rial
Tu eres la vida, la vida dulce llena de encantos y lucidez
tú me sostienes y me conduces casi a la cumbre de tu altivez
tu eres constancia, yo soy paciencia tu eres ternura, yo soy piedad
tu representas la independencia, yo simbolizo la libertad.
Tu bien lo sabes, estoy enfermo y en mi semblante claro se ve
que ya de noche casi no duermo no duermo nada, sabes por que?
porque yo sueño como te aprecio y que a mi lado te he de tener
son sueños vanos torpes y necios pero mi vida que voy a hacer?
Yo sufro mucho, me duele el alma y es tan penosa mi situación
que muchas veces por buscar calma llevo mis dedos al diapasón
de tu desprecio nunca hagas gala porque si lo haces pobre de mi
quiéreme siempre, no seas tan mala vamos ingrata, no seas así.
>> Autores:
Letra de Guillermo Barbieri: Celebre vecino de Parque Patricios.
Música de Jorge Rial: Otro gran vecino del barrio, vivió en la calle Caseros 2672, autor de la música
del vals criollo"Rosa de otoño" una de las obras de estos dos grandes, que fuera cantada
por Carlos Gardel .
"Rosa de Otoño" llamada en su época “ La Cumparsita de los Valses “
Guillermo D. Barbieri fue uno de los más cotizados autores del Buenos Aires.
Con más de sesenta producciones grabadas en discos, hoy transformados en clásicos. El más destacado
de todos ellos, ha sido en toda época "Rosa de Otoño", el vals que durante quince años le pisó los
talones a la misma ' La Comparsita”.
"Rosa de Otoño" es para los cantores, una prueba de fuego de la que no siempre logran salir airosos.
Sus principales calles y espacios verdes:
El Parque de los Patricios, fue diseñado por Carlos Thays en el año 1902. Está situado en avenida Caseros, Monteagudo, Uspallata y avenida Almafuerte y tiene más de 100.000 metros cuadrados. Aquí encontramos varias plazoletas como por ejemplo la plazoleta Dr. Genaro Giacobini que comprende las calles Pepirí, Uspallata, Atuel y la calle que delimita el Paseo Patricios; la plazoleta Pbro. Antonio Sáenz fue dedicada al fundador de la Universidad de Buenos Aires en 1821; la plazoleta Ciudad de Lakewood comprende las calles Amancio Alcorta, Monteagudo, Ancaste y vías del Ferrocarril Belgrano que fue realizada en homenaje al estado de California donde existe una plaza que contiene el busto del Gral. San Martín; la plazoleta Juan Maffioli lleva este nombre en memoria de quien fuera un notable pintor, escenógrafo y violinista del Teatro Colón y del Teatro Sarmiento; la plazoleta Julián Centeya lleva el nombre de quien fuera periodista, poeta popular, noctámbulo de ley, y que frecuentemente nombraba al barrio. Está situada en Zavaleta, Arriola y Uspallata. Finalmente la plazoleta Herminio Masantonio se encuentra en Av. Amancio Alcorta, Zavaleta y vías del Ferrocarril Belgrano realizada en memoria del gran jugador del Club Atlético Huracán. La Plaza Vuelta de Obligado se encuentra en las avenidas Garay, Combate de los Pozos, 15 de Noviembre de 1889 y Pichincha. En éste lugar se hallaba antiguamente el Arsenal de Guerra. El Parque Florentino Ameghino se encuentra delante del Hospital Muñiz y frente a la cárcel de la avenida Caseros en homenaje al gran naturalista Florentino Ameghino. Se presume que aquí estaba la quinta de los Escalada y donde falleció Remedios de Escalada de San Martín, en agosto de 1823. Este Parque fue utilizado durante la epidemia de fiebre amarilla como un cementerio, por ello en su parte central se encuentra un monumento a las víctimas de esa cruel enfermedad. La Plaza España está en las avenidas Caseros y Amancio Alcorta. Allí estuvo anteriormente ubicado el Matadero del Sud. Entre las obras que la adornan se encuentra el "Gladiador Herido" cuyo autor fue César Santiano.
Personajes y Anécdotas vinculadas con el Parque Patricios:
Jorge Rial: Vivió en la calle Caseros 2672, autor de la música del vals criollo "Rosas de otoño"
Guillermo Barbieri: guitarrista de Gardel, autor del vals ”Rosa de Otoño” "Preparate pal' domingo", “ Viejo Curda" y "Barrio Viejo".
Juan Manuel Fangio: campeón del mundo en cinco oportunidades. Hoy encontramos una placa en su honor en el que fuera su domicilio, Av. caseros a metros de la calle Rioja
Duelos: Fue célebre por los duelos criollos que se celebraron en sus esquinas y boliches, a puro cuchillo y en diferentes categorías, que hasta tenían un código de honor.
Uno de los duelos
más famosos entre "El
Tandilero" y "El
Norteño" se
celebró en la calle Carlos Calvo, en la casa de baile de María La Vasca. Dicen que ganó El Tandilero y que luego los dos
contrincantes se hicieron amigos. Entre las categorías estaban los duelos a
muerte, duelos a primera sangre, etc.
Juan Bautista Guido: más conocido como
"El lecherito", autor de Tarde Gris y Coquetita.
Tagini: autor
del tango Mano Cruel, que habla de las calles del barrio.
Samuel Linning: autor de la milonga Corrales Viejos, la
famosa "Milonguita". En Chiclana 3148, se
recuerda todavía la casa de la famosa Milonguita, donde habitó "la pebeta
más linda del barrio"
Ángel Vargas: "el ruiseñor de las calles porteñas" que vivió
en Pavón 3426.
Enrique Santos Disépalo: alias "Discepolín"
autor de "Cambalache".
Tomás Espora: quien perteneciera a la escuadra del
Almirante Brown y acompañara al general San
Martín en el Perú, vivió en la quinta de la calle Caseros 2522.
Perito Moreno: vivió en su quinta del lugar, que hoy
ocupa el Instituto Bernasconi.
Jorge Newbery: ingeniero y famoso aviador muy
aficionado a los deportes fue uno de los
fundadores del club Huracán.
Ezequiel Soria: dramaturgo, quien fuera un gran
colaborador de la prensa local, ayudó a
ilustrar a la barriada del sur. Su casa de estilo colonial quedaba en la Av.
Caseros esquina Luna.
Pascual Siciliano: escribió valiosos apuntes de sus "Recuerdos del Parque de los Patricios".
Vivienda Antigua en Patagones y Corrales Viejos
donde en épocas pasadas, funciono el
restaurante "Los patricios"
Legendaria chimenea, la encontramos en
el cruce de las calles: Patagones y Zavaleta
Casita de los cuidadores, hoy en ruinas.
Dentro del Parque de los Patricios
Casa colectiva Valentín Alsina.
El Club Atlético Huracán más historia de fútbol en Buenos aires.
El globo, un referente del
barrio
|
LA HISTORIA DEL club ATLÉTICO HURACÁN SE ORIGINO EN EL SUR DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES. FÚNDASE EN BUENOS AIRES CON FECHA 25 DE MAYO DE 1903 EL CLUB ATLÉTICO HURACÁN REORGANIZADO EL DIA 1º DE NOVIEMBRE DE 1908, CON EL FIN DE FOMENTAR EL JUEGO ATLÉTICO, ESPECIALMENTE EL FOOTBALL`` ESO ES LO QUE DICE TEXTUALMENTE EL ACTA NUMERO UNO DEL CLUB CON FECHA DEL 12 DE NOVIEMBRE DE 1908, LOS FIRMANTES DE DICHO ACTA FUERON EL PRESIDENTE JOSÉ LAGUNA Y EL SECRETARIO DEL CLUB EN ESE ENTONCES, ALBERTO RODRÍGUEZ. POR LA ZONA SUR DE LA CIUDAD REINABA LOS BALDÍOS, LA PELOTA DE TRAPO Y EL PIBERÍO, POR ALLÍ HABÍA UN GRUPO DE JÓVENES DEL COLEGIO LUPPI QUE TENÍAN LA IDEA DE FUNDAR UN CLUB. LA LEYENDA CUENTA QUE ESTOS PIBES SE JUNTABAN TODAS LA TARDE EN UNA CALLE DE NUEVA POMPEYA BAJO UN FAROL. FINALMENTE UN 25 DE MAYO DE 1907 (ALGUNOS DICEN QUE FUE EN EL AÑO 1903 PERO NO HAY DOCUMENTO ESCRITOS QUE PUEDAN CORROBORAR ESO SALVO EL ACTA Nº1, PERO MUCHOS TOMAN COMO FECHA EL AÑO 1907) COMENZÓ A TOMAR FORMA AQUEL DESEO DE ARMAR UN EQUIPO DE FÚTBOL. LOS NOMBRES QUE SURGIERON FUERON: DEFENSORES DE VILLA CRESPO, DEFENSORES DE NUEVA DE POMPEYA Y VERDE ESPERANZA Y NUNCA PIERDE. EL QUE GANO FUE EL ULTIMO YA QUE OBTUVO LA Mayoría DE VOTOS. CUANDO FUERON A HACER EL SELLO, FUERON CON GRAN ENTUSIASMO PERO SE LLEVARON UNA SORPRESA EL ENCARGADO DE FABRICARLO LES DIJO QUE ESE NO ERA UN NOMBRE PARA UN EQUIPO DE FÚTBOL Y QUE ENCIMA NO TENÍAN LA PLATA PARA PAGAR TANTAS LETRAS EN EL SELLO (SE DICE QUE JUNTAROS 2,50) EL DUEÑO DEL LOCAL LE ACONSEJO QUE NOMBRARAN AL CLUB CON EL NOMBRE DE UN GLOBO QUE HABÍA EN UN ALMANAQUE, Y DECÍA EN LETRAS GRANDES Y DORADAS “EL HURACÁN”. ASÍ NACIÓ EL NOMBRE DEL CLUB PERO TUVO UN TERRIBLE ERROR DE ORTOGRAFÍA, COPIARON HURACÁN SIN “H” POR LO QUE EL SELLO QUEDO ASÍ: “CLUB EL URACAN CALLE VENTANA 859” TIEMPO DESPUÉS EL SEGUNDO SELLO YA TUVO EL NOMBRE SIN FALTAS DE ORTOGRAFÍA Y EL GLOBO. EL ALMANAQUE QUE INSPIRO A LOS PIBES FUE UN PEQUEÑO HOMENAJE A JORGE NEWBERY. CUANDO SÉ DECIDIÓ TOMAR COMO ESCUDO EL GLOBO EN LA CAMISETA, LE MANDARON UNA CARTA PIDIÉNDOLE PERMISO Y RETRIBUYÉNDOLE LA AUTORIZACIÓN CON EL TITULO DE PRESIDENTE HONORARIO A LO CONTESTO RÁPIDAMENTE Y ESTO DECÍA EN UN PÁRRAFO: “A DARLE CONTESTACIÓN A SU EXPRESA Y ATENTA CARTA EN LA CUAL SOLICITAN LA CONFORMIDAD DE QUE VUESTRO CLUB PUEDA USAR EL DISTINTIVO DEL GLOBO HURACÁN, DOY MI MAS COMPLETA CONFORMIDAD, ESPERANDO QUE EL TEAM QUE LO LLEVE EN EL PECHO SABRÁ HACERLE HONOR CORRESPONDIENTE AL ESFÉRICO QUE UN SOLO VUELO CRUZÓ TRES REPUBLICAS”. LOS COLORES ROJOS Y BLANCOS SE DICEN QUE SÉ ELIGIERON PORQUE CUANDO FUERON A COMPRAR LAS CAMISETAS LAS ÚNICAS QUE HABÍAN EN EL NEGOCIO ERAN ROJAS Y BLANCAS. EN 1909 SE ORGANIZA EL PRIMER PARTIDO OFICIAL. HURACÁN FORMO CON: VERNI, LEROY, LÓPEZ FARIÑA, CHIARANTE, GURUCIAGA, DELLISOLA, SALGADO, LUJAN, FERNÁNDEZ, Y CAMBIASSO. SE JUGO CONTRA VICTORIA UNITED Y EL RESULTADO FUE 4-1 ABAJO POR LO QUE SÉ DECIDIÓ INCORPORAR NUEVOS JUGADORES ENTRE LOS QUE FIGURABAN AGUSTÍN ALBERTI Y ENRIQUE JIMÉNEZ. ENTRE LOS AÑOS 1910 Y 1911 GANAMOS 4 COPAS Y TAMBIÉN UN 2º PUESTO EN EL TORNEO LLAMADO “43” EN EL AÑO 1912 YA TENÍAMOS UNA CANCHA LA CUAL QUEDABA UBICADA EN LA CALLE ARENA SOBRE EL PARQUE DE LOS PATRICIOS. PUDIMOS INCORPÓRANOS AL CAMPEONATO DE TERCERA DIVISIÓN DE LA ASOCIACIÓN ARGENTINA DE FOOTBALL (NO FUE FÁCIL PODER CONSEGUIR UN LUGAR YA QUE LA PRIMERA VEZ QUE INSPECCIONARON EL CAMPO DE JUEGO ESTABA EN PÉSIMAS CONDICIONES). ASCENDIMOS A LA SEGUNDA DIVISIÓN Y UN AÑO MAS TARDE (1914) A LA PRIMERA DIVISIÓN, GANO EL CAMPEONATO DE 1921,1922,1925 Y 1928 (ÉPOCA AMATEUR). HURACÁN YA SE ESTABA CONSOLIDANDO COMO UNO DE LOS GRANDES DEL FÚTBOL. HURACÁN TUVO QUE ESPERAR 48 AÑOS PARA VOLVER A FESTEJAR, EN EL AÑO 1973 EL GLOBO FUE NUEVAMENTE CAMPEÓN DEL FÚTBOL GRANDE DE LA ARGENTINA, MUCHOS DICEN QUE ES EQUIPO FUE EL MEJOR DE LA HISTORIA DEL FÚTBOL ARGENTINO. EN EL EQUIPO SE DESTACAN EL LOCO HOUSEMAN, BRINIDISI, CARRASCOSA, BABINGTON, AVALLAY, BASILE, LARROSA, ENTRE OTROS. DESDE ESE ENTONCES HURACÁN NO PUDO LOGRAR NINGÚN CAMPEONATO LOCAL NI INTERNACIONAL. EL GLOBO TAMBIÉN SUFRIÓ TRES DESCENSOS EN SU HISTORIA EL AÑO 1986,1999 Y EL 2003 PERO ESTO NO PUDO APAGAR LA LLAMA DEL HINCHA DE HURACÁN NI TAMPOCO PUDO OPACAR LA GRANDEZA QUE TIENE ENCIMA LA HISTORIA QUE TIENE SOBRE TODAS LAS COSAS NO PUDO TERMINAR CON ESTA PASIÓN! … |
Gran bandera de sus fanáticos.
Fachada del estadio Tomas Duco, Club Atlético
Huracán.
Vista de su platea y la tradicional torre.
Fuente sobre el club Huracan: www.locosporelglobo.com.ar
Monumento a Ringo Bonavena (un
capitulo aparte del barrio)
Oscar Natalio Bonavena apodado "Ringo" nace el 25/09/42 con un peso de 3.950 kg, sale al mundo desde la panza de doña Dominga Grillo, alojado allí cómodamente gracias a la generosa intervención de Don Vicente Bonavena, en ese momento vecino de Boedo, aunque nos duela, quién a partir de ese momento se convierte de padre de nueve hijos.
Ringo Bonavena, después de ser expulsado del club San Lorenzo de Almagro aterriza en la sede del globo siendo conocido en el ambiente por auto proclamarse el más guapo de la barra bullanguera, esto sucede en 1958. Aquí los hermanos Raggo, históricos profes del club reciben a un tosco individuo de pie plano al que tiempo después convierten en boxeador internacional.
Después de desarrollar alguna experiencia boxística, entre ellas una negativa a cargo de Corletti, Ringo enfrenta a Lee Carr en San Pablo, mientras representa a la Argentina participando como miembro de la delegación comisionada en esos juegos panamericanos. (1963) A causa de su conducta deportiva, distante de la deseada por la comisión de box nacional, Bonavena es descalificado en este combate debido a que víctima de su impotencia por el castigo al que lo estaba sometiendo Carr lo muerde en una tetilla.
Sancionado por la FAB decide emigrar a EEUU
en busca de nuevos horizontes deportivos acompañado como siempre por su hermano
José, reciben para esto el beneficio de una carta de recomendación emitida por
Tino Porzio, el representante deportivo de los hermanos Raggo, allí en EEUU se
hace cargo de su dirección técnica la misma persona que le pagó los pasajes a él
y su hermano José, sr. Singer, quien lo haría debutar como preliminarista en el
madison squar garden logrando ese día, el 3/1/64 vencer a su oponente por ko en
el 1er round. (Ron Hicks).
Ringo había logrado en ese debut la conjunción de los unos, a saber: 1ra temporada del madison, 1ra pelea,1er round, 1er ko, 1er minuto.
Después de varios rivales de 2da línea se enfrenta a Zora Folley, la derrota que le ocasiona este veterano boxeador lo arrima a la idea de volver a la Argentina, aprovechando para ese entonces que la sanción de la FAB había terminado.
El regreso de Ringo al pugilato argentino estuvo coronado de incidentes generados por él mismo con afán de promoción, frente a un rival de "prestigio" llamado Díaz, a quien dejo ko técnico en el 4to round, en declaraciones posteriores al combate dejo en claro que quería a Peralta, Goyo había despreciado a Ringo en EEUU cuando este se ofreció como sparring para el argentino que criticó el ofrecimiento de Ringo como una manera de hacerse conocer a costa de la fama que precedía al mismísimo Goyo Peralta quien iba a tratar de conseguir el titulo mundial de la categoría que estaba en poder de Willy Pastrano
Peralta
Goyo, campeón argentino de la categoría, jamás logró el título de campeón
mundial, Ringo tampoco, pero si preguntas por alguno la respuesta popular es
Ringo............
Campeón Argentino de la categoría después de destronar a Peralta, (un
provinciano de origen, radicado en azul, donde fue elegido concejal por el
partido justicialista, en unas elecciones que después fueron anuladas).
¿Porque?.... mira ........... al día siguiente de la pelea, un domingo, como
era obligado, costumbre en esa época durante el almuerzo familiar siguieron los
festejos ......... por supuesto en la casa de Doña Dominga, en la calle 33
orientales, después "del morfi" (almuerzo) Ringo traje gris corbatita fina, se
calzó el cinturón de Campeón y salió a las calles del barrio para mostrarse tal
cual un pavo real a toda cola extendida ............ la caminata del campeón
terminó en la cancha de su querido Huracán que curiosamente jugaba ese día
contra el archi-rival deportivo ............ los cuervos de Boedo.
Su personalidad lo quedar en la memoria de la
gente más que su carrera deportiva. Consiguió llegar a disputarle la corona
mundial nada menos que al norteamericano Clay. Nunca se la pudo arrebatar. Un
personaje farandulero, de barrio que hizo de la familia una institución. Hasta
llegaron a realizar un programa en T.V. desde la casa de su madre ,donde "doña
Dominga", cocinaba para su familia. Muere acecinado en Reno Estados Unidos
después de involucrarse con cierto tipo de gente no muy deseable.
En la producción de Mire Buenos Aires estamos trabajando y próximamente
le brindaremos al lector/a fotografías y más datos de este barrio.
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v o l v e r a : b a r r i o s , a r q u i t e c t u r a y m o n u m e n t o s
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