La
cantidad alarmante de presos políticos pone de manifiesto una situación
gravísima de represión contra el pensamiento crítico, contra la
reivindicación social y el derecho a la participación política, sólo
comparable a la situación de vulneración a las libertades de una dictadura
militar.
Parte I del Dossier:
1. Introducción a una realidad invisibilizada.
Hay al menos 7.500 presos políticos en Colombia, otro triste ‘record' de un
estado cuyo nivel de represión y exterminio de la oposición rebasa incluso
el de las dictaduras asumidas como tal, y que goza sin embargo de amplio
beneplácito en la diplomacia internacional, porque muy fácilmente la
llamada"comunidad internacional" cierra los ojos sobre genocidios, si éstos
permiten el saqueo de los recursos del país anegado. La mayoría de los
presos políticos en Colombia son civiles encarcelados bajo montajes
judiciales: sindicalistas, periodistas, académicos, estudiantes,
ambientalistas, campesinos encarcelados para callar su reivindicación
social, desintegrar la organización política, y callar el pensamiento
crítico. La práctica represiva de los encarcelamientos arbitrarios sigue
recrudeciéndose.
El 90% de los presos políticos son civiles, los presos políticos y de guerra
de las organizaciones políticas militares FARC y ELN son aproximadamente el
10% del total de presos políticos. Presento en esta introducción dos
testimonios de presos políticos por ser esclarecedores de una realidad
silenciada:
El profesor Miguel Ángel Beltrán, años preso político: "La actitud de que a
todo aquel que investiga la realidad social con un lente crítico se le tilda
de guerrillero proviene de un Estado que persigue y criminaliza a quienes
pensamos diferente. Mis escritos han sido tomados como prueba para acusarme
del delito de rebelión, lo que constituye una clara persecución al
pensamiento crítico. El propósito del régimen al mantenerme privado de la
libertad, es enviar un claro mensaje a los académicos críticos y a la
universidad pública en general: 'cuídense de estudiar el conflicto social y
armado con una perspectiva diferente a la oficial, porque miren lo que les
puede suceder'. Y esto cala en algunos sectores." [1]
Marinelly Hernández, presa política y de guerra testimonia de las aberrantes
torturas que el estado colombiano comete contra los familiares de los
insurgentes, una realidad silenciada: "A nuestro padre el Ejército
colombiano, en unión con los paramilitares lo colgó vivo de sus manos
introduciendo ganchos en sus extremidades como si fuera carne de carnicería,
luego le chuzaron el estómago y todo su cuerpo con una navaja, después
arrollaron sus labios como se les taja a los pescados, por último, le dieron
un tiro de gracia en su cabeza; según medicina legal a nuestro padre lo
torturaron vivo. Mi papá tenía 70 años de edad, ¿Cómo es posible que hagan
eso con un anciano, tildándolo de guerrillero? Acaso por yo ser
revolucionaria ¿Tenían que cobrarlo con la vida de mi padre?" [2]
Marinelly, de una familia campesina, narra que durante su niñez vivió en
carne propia las agresiones que el Ejército colombiano desató contra el
campesinado por pertenecer al partido opositor Unión Patriótica (UP); fue
testigo de múltiples asesinatos de campesinos, amigos, y familiares, cuyos
cuerpos eran abandonados con señales de tortura o desmembramiento: "parte de
la guerra sucia y psicológica que implementaron para asustar a los
luchadores populares." La prisionera explica que las violaciones del Estado
colombiano la empujaron a la insurgencia, como su: "única forma de preservar
la vida, luchar por ella y reclamar nuestros derechos", y evitar "terminar
masacrada, torturada o discapacitada por ser ejemplarizada como quedan
muchos campesinos, o terminar siendo desplazada y viviendo de las limosnas
en las ciudades".[Ibíd. ]
El trabajo de los defensores de derechos humanos y abogados de presos
políticos es dificilísimo, siendo estos víctimas de una encarnizada
persecución estatal que ha conllevado desapariciones forzadas, asesinatos, y
hasta encarcelamientos de defensores y abogados de presos políticos. Por
esta razón los estudios, denuncias y la comunicación con los mismos presos
se ve dificultada. La persecución contra los que ejercen la solidaridad con
los presos políticos, el aislamiento, los traslados, los castigos contra los
presos defensores de derechos humanos y las amenazas contra familiares,
aunados al implacable silencio de los medios masivos de comunicación,
constituyen la invisibilización de una realidad cuyas dimensiones ponen de
manifiesto el carácter profundamente antidemocrático del estado colombiano.
Esta subvaloración mediática de los miles de presos políticos ha domesticado
incluso las mentes de gran parte de la "izquierda", que no los reclama
debidamente; adoptando como prioridad los reclamos que imponen los mass-media
y dejando casi olvidados a los miles de mujeres y hombres que están hoy tras
las rejas por empeñar sus vidas en la defensa de los derechos humanos y la
justicia social.
A la dramática situación de vulneración del derecho a conciencia, opinión y
organización social, se le suma que los presos y presas están sufriendo
condiciones de reclusión insalubres, con un hacinamiento extremo y la
proliferación de epidemias correlativa; sufriendo penurias de los mínimos
vitales que son formas de tortura y de vulneración a la integridad y a la
salud como la privación de acceso al agua por períodos prolongados [3];
sufriendo atentados contra su salud y derechos básicos como lo es el
suministro de alimentación en estado de descomposición o contaminada hasta
por materia fecal [4], como se ha comprobado en varios penales.
De igual manera se denuncia la práctica de aislar a ciertos presos políticos
en medio de patios paramilitares, como medida evidente de atentar contra sus
vidas. A eso se le suman otros crímenes de estado contra la población
carcelaria, como lo son las torturas físicas y sicológicas y la tortura
dedenegación de asistencia médica.
La declaración del último encuentro en solidaridad con los 7.500 presos
políticos, expresó: "El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario es la
principal entidad del Estado comprometida con las torturas, tratos crueles e
inhumanos y con su participación en la comisión de delitos de lesa
humanidad. Denunciamos la entrega de prisioneros políticos por parte del
INPEC, a los grupos paramilitares a las salidas de los centros de reclusión,
y la muerte de los prisioneros (...) El hacinamiento obedece al aumento de
internos como política criminal del Estado de aumentar el número de
conductas punibles y las penas para delitos que ‘atentan contra la seguridad
del Estado'. Se mantienen las condiciones degradantes expuestas en la
sentencia de tutela T- 153 de 1998, que declaró que el sistema penitenciario
colombiano violaba de manera masiva y estructural los derechos fundamentales
de las personas privadas de la libertad, definiendo la situación como un
Estado de cosas inconstitucional." [5]
Apenas finalizado el encuentro, las retaliaciones del estado se desataron:
tomando sanciones arbitrarias contra presos y presas políticas y
arremetiendo con especial brutalidad contra la protesta pacífica de los
presos en la cárcel de Valledupar que estaban amarrados a 15 metros del
suelo desde hacía semanas en protesta por las torturas, privación de agua y
tratos degradantes que les infligen [6]. La policía procedió a soltarlos con
violencia de las estructuras a las que estaban amarrados provocando caídas
de hasta 15 metros de los presos; para luego encerrarlos y torturar a los
que estaban aún concientes. Los presos del penal relatan que oían atroces
gritos de tortura y que asimismo vieron como la policía sacaba cuerpos
inertes en sábanas. Se contaron más de 30 heridos, y 5 prisioneros quedaron
entre la vida y la muerte [Ibíd.]
2. Vulneración de las libertades solo comparable a una dictadura militar: la
sociedad entera es agredida
La cantidad alarmante de presos políticos pone de manifiesto una situación
gravísima de represión contra el pensamiento crítico, contra la
reivindicación social y el derecho a la participación política, sólo
comparable a la situación de vulneración a las libertades de una dictadura
militar. La existencia de miles de presos políticos es relevante no solo
para las mujeres y hombres que son víctimas del encarcelamiento por sus
ideas, no solamente para sus familiares que son sumidos en el dolor y la
persecución, sino también para la sociedad en su conjunto: en efecto, los
presos políticos son seres humanos arrancados a la sociedad, privando a esta
del capital humano de seres encarcelados precisamente por su entrega a la
comunidad, por su indispensable trabajo documental, jurídico, docente,
periodístico, sociológico, sindical, ambientalista. Es un atentado contra el
desarrollo de un pueblo. Lo que busca el estado es desarticular la
organización social, hacer desaparecer el tejido socio-político que pugna
por un cambio en las relaciones de poder, de desigualdad social, de tenencia
de la tierra.
Las desigualdad social en Colombia es extrema. Colombia es el 3er país más
desigual del mundo, justo tras Haití. En Colombia mueren anualmente 20.000
niños por falta de agua potable, en el 4to país con más riqueza hídrica del
mundo. Ante la reivindicación social natural que surge de esta situación de
inequidad, el estado, funcional al gran capital nacional y transnacional que
se enriquece en base a la explotación laboral y al saqueo de los recursos,
reprime de manera brutal: con sus herramientas oficiales (ejército, policía,
fiscales) y paraestatales (la herramienta paramilitar) aumenta los
asesinatos, las desapariciones forzadas y los encarcelamientos arbitrarios
de intelectuales críticos, de activistas de procesos comunitarios, de
organizaciones estudiantiles, campesinas, indígenas, afrodescendientes,
viviendistas, ambientalistas, sindicalistas, etc.
NOTAS
* Este texto forma parte del dossier Colombia y sus miles de presos
políticos silenciados que abarca el contexto de intereses económicos y la
represión política correlativa, las condiciones de tortura, los montajes
judiciales, la invisibilización del drama y lo que su existencia pone de
manifiesto. El índice de capítulos del dossier puede consultarse tras las
Notas del presente avance.
[1] Miguel Ángel Beltrán en la entrevista del 14 de abril 2011, "La verdad
resulta incómoda para el sistema" http://www.traspasalosmuros.net/node/360
[2] Marinelly Hernández, presa política y de guerra testimonia y se declara
en Ruptura con el Estado colombiano, ante un juez de Quibdó:http://www.traspasalosmuros.net/node/359
[3] La privación de agua por días seguidos es una práctica reiterada en
centros como el de Valledupar, al interior del cual las temperaturas rondan
los 35- 40 grados; los presos enferman debido al agua infectada, y las
infecciones no tratadas por denegación de asistencia médica han producido
incluso fallecimientos. En los centros de Bogotá y de lugares más fríos, una
de las prácticas lesivas para la salud de los presos es bañarlos con agua
helada, y obligarlos a permanecer así desnudos en patios con temperaturas
que pueden rondar los 5 grados, como lo denuncian los presos del centro ERON
cuyas prácticas son inspiradas del modelo carcelario estadounidense que se
impone a Colombia. "Proyectada para albergar cerca de 4000 presos, las
instalaciones del ERON- Bogotá no cumplen con las normas mínimas consagradas
por los protocolos internacionales para el tratamiento de las personas
privadas de la libertad. (...) se nos obliga a hacer nuestras necesidades
fisiológicas a la vista pública, violando el derecho a la intimidad;
mientras que por patio se dispone de ocho duchas comunales para una
población de 220 internos. La luz solar jamás entra al penal y las
condiciones de iluminación y aireación son precarias; y no obstante las
bajas temperaturas del penal, no se nos ha dotado de cobijas pero tampoco se
autoriza su ingreso(...) Para los desplazamientos se nos esposa. Situación
que contrasta con la ausencia de cámaras dentro de los pasillos y patios,
facilitando la realización de actos ilícitos por parte de las autoridades
penitenciarias."Denuncian cárcel de tortura ERON http://www.traspasalosmuros.net/node/448
[4] " Condiciones inhumanas, golpizas y tortura persisten en la prisión de
alta seguridad de La Tramacúa, en Colombia, aseguró Alliance for Global
Justice. Se priva a los presos de agua y la comida contiene materia fecal o
está podrida, según han constatado la Comisión para los Derechos Humanos de
Naciones Unidas y distintas ONG, y existen condiciones sanitarias
deficientes"
Se agrava situación en La Tramacúa, penal colombiano de alta seguridad
‘La Jornada', 17 de mayo de 2011
http://www.traspasalosmuros.net/node/429
"La Tramacúa": El Abu Ghraib de Colombia". Primera parte en la serie de la
represión diseñada por los EEUU en el sistema penitenciario colombiano James
Jordan / Viernes 20 de agosto de 2010 http://www.prensarural.org/spip/spip.php?article4487
Leandro se cansó de comer heces en la cárcel y se suicidó hoy
http://www.soyperiodista.com/noticias/nota-6601-leandro-se-canso-de-comer-heces-la-carcel-y-se-sui
[5] Encuentro nacional e internacional en solidaridad con los 7.500 presos
políticos colombianos "Larga Vida a las Mariposas". Declaración final, junio
2011.http://www.rebelion.org/noticia.php?id=130004&titular=conclusiones-del-encuentro-nacional-por-la-libertad-de-los-prisioneros-pol%EDticos-
[6] Urge asistencia médica para los más de 30 heridos y cese de la violencia
policial;Brutal desalojo de protesta pacífica en el penal de Valledupar deja
5 prisioneros en estado crítico http://www.rebelion.org/noticia.php?id=130317&titular=brutal-desalojo-de-protesta-pac%EDfica-en-el-penal-de-valledupar-deja-5-prisioneros-en-estado-
Capítulos:
1. Introducción a una realidad invisibilizada
2. Vulneración de las libertades solo comparable a una dictadura militar:la
sociedad entera es agredida
3. Despojo, empobrecimiento y muerte para beneficio multinacional; la voz
disidente es eliminada
4. Montajes judiciales, "testigos" pagados y "pruebas" adulteradas
fundamentan secuestro carcelario
5. Tras los "computadores mágicos", los "cibercafés de la selva"
6. Detenciones arbitrarias y montajes judiciales recrudecen en zonas de alto
interés económico y contra reivindicaciones fundamentales
7. Persecución política allende las fronteras
8. Aumento vertiginoso de judicializaciones y Hacinamiento carcelario
9. Grave situación de homicidios de presos a manos de las autoridades por
tortura y denegación de asistencia médica
10. Conclusion. Saqueo conlleva encarcelamientos; alienación mediática
conlleva una ética intoxicada de unilateralidad, cuando el intercambio es
camino de
paz.