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Opinión - 6.1.2011.
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ARGENTINA-
CRISTINA Y MACRI DE ACUERDO.
El
anuncio del traspaso del subte a la órbita de la Ciudad puso de manifiesto
que este servicio privatizado funciona con la friolera de 800 millones de
pesos del Estado nacional. Mientras se sostiene a los privatizadores -en
este caso el grupo Roggio-, éstos someten a usuarios y trabajadores al mayor
de los desquicios. Si de "racionalidad" económica se trataba, el traspaso
era la oportunidad de poner fin a esta operación parasitaria, terminando con
la concesión privada. En lugar de ello, el gobierno "nac y pop" le traspasó
a la Ciudad el paquete intacto del subte privatizado, pero con un agravante:
el receptor del "paquete" es el macrismo -o sea, un privatizador. El
traspaso, por lo tanto, refuerza la tendencia privatizadora, sobre todo el
transporte público.
Roberto Pianelli, secretario general del sindicato de trabajadores de
Metrovías, se manifestó "preocupado" por "empezar a formar parte de las
políticas macristas, que no son las mismas que la del gobierno nacional".
Pero el dirigente no se pregunta por qué, siendo ‘distintos', los K han
aceptado entregarle el subte a los derechistas. La razón es que unos y otros
defienden el régimen de privatizaciones y, principalmente, la garantía que
éstas requieren para sus operaciones económicas futuras: el tarifazo. En la
legislatura, el kirchnerismo le habilitó a Macri operaciones de
endeudamiento usurario, uno de cuyos destinos son las obras del subte. Pero
el capital financiero y la patria contratista exigen para estos negocios
garantías "sólidas", o sea, que los ingresos del subte no dependan de los
subsidios estatales sino de l! as tarifas. A partir de esto, se entiende por
qué el Estado nacional sólo cubrirá el 50 por ciento del actual subsidio a
Metrovías, en tanto que la otra mitad, a cargo de la Ciudad, ni siquiera
está prevista en el presupuesto que acaba de votar la Legislatura. Al
hacerse cargo del subte, Macri señaló que era necesario "un plazo de 90 días
para estudiar las condiciones del servicio". Pero ese desconocimiento no le
impidió calificar al actual valor del boleto como "deprimido" o "desactualizado".
Al mejor estilo de Boudou-De Vido, van a premiar a los privatizadores con un
tarifazo "a libro cerrado".
Los voceros macristas ya han advertido que a los cálculos actuales de
aumento del boleto habrá que agregarles "el costo de las paritarias" (Ambito,
4/1). Con la eliminación parcial de los subsidios, el gobierno PRO se
apresta a responsabilizar del aumento de las tarifas a los aumentos de
salarios y, sobre esta base, promover una oposición definitiva entre
trabajadores y usuarios. Ya está en marcha una extorsión sobre el salario y
las condiciones de trabajo de los obreros del subte, convidados de piedra en
el "traspaso".
Está claro, a partir de lo anterior, la oposición a cualquier tarifazo y la
exigencia de que se abran las cuentas y costos del subte privatizado. Esa
medida elemental pondrá de manifiesto el parasitismo de Roggio, que los
trabajadores tantas veces denunciaron. Junto con ello, exijamos la
intervención del sindicato del subte en todas las tratativas del traspaso,
para defender toda la agenda de reivindicaciones obreras que están
pendientes.
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