Salud

Dieta keto vs mediterránea: cuál es mejor para el hígado graso según un estudio

Una investigación publicada en Cell Metabolism comparó tres patrones alimentarios en personas con obesidad, prediabetes y esteatosis hepática. Aunque las tres permitieron bajar de peso de forma similar, los efectos en el hígado y el metabolismo interno fueron diferentes.

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Dieta keto vs mediterránea: cuál es mejor para el hígado graso según un estudio
Infobae — Tendencias

Un nuevo estudio publicado en la revista Cell Metabolism puso frente a frente a la dieta keto, la mediterránea y una tercera de control para entender cuál genera mayores beneficios en personas que viven con hígado graso, obesidad y prediabetes. Los resultados, publicados este viernes 28 de agosto de 2026, muestran que más allá del descenso de peso, los cambios internos en el hígado y el metabolismo no son iguales.

Los investigadores trabajaron con un grupo de voluntarios que presentaban exceso de grasa hepática. Las tres intervenciones nutricionales lograron reducciones de peso similares, pero al mirar con mayor profundidad qué pasaba dentro del organismo, la dieta mediterránea mostró ventajas más claras en la reducción de la grasa hepática y en marcadores inflamatorios relacionados con el hígado.

La dieta cetogénica, famosa por su bajo contenido en hidratos de carbono y alta en grasas, generó una rápida pérdida de peso y mejoras en la sensibilidad a la insulina, pero en algunos parámetros hepáticos los resultados fueron menos contundentes que los obtenidos con el patrón mediterráneo. Este último, rico en verduras, frutas, legumbres, pescado, frutos secos y aceite de oliva, demostró mayor capacidad para mejorar la composición de la grasa en el hígado.

Según informó Infobae, la tercera rama del estudio siguió un patrón estándar de control. Aunque también hubo pérdida de peso, los beneficios metabólicos y hepáticos fueron inferiores a los de las otras dos intervenciones.

Los autores destacan que, si bien la keto puede ser una herramienta útil a corto plazo para algunas personas, la mediterránea parece ofrecer un perfil de beneficios más sostenibles y amigables para la salud hepática a mediano plazo. Esto es especialmente relevante en una ciudad como Buenos Aires, donde el hígado graso se viene instalando como un problema silencioso ligado al sedentarismo y los hábitos alimentarios.

Desde el punto de vista práctico, la dieta mediterránea resulta más fácil de sostener en el día a día porteño: se puede armar con productos de feria, aceite de oliva local, pescados del puerto y muchas verduras de estación. La keto, en cambio, exige mayor planificación para evitar carencias y mantener el estado de cetosis sin afectar la vida social.

El estudio refuerza la idea de que no todas las dietas que hacen bajar la balanza impactan de la misma forma en los órganos internos. Para quienes viven con hígado graso diagnosticado, consultar con un médico o nutricionista antes de elegir un patrón alimentario sigue siendo el primer paso indispensable.

En Buenos Aires, cada vez más centros de salud y nutricionistas incorporan el enfoque en hígado graso dentro de sus consultas. Mientras tanto, pequeños cambios como sumar más verduras, elegir aceites de calidad y reducir ultraprocesados pueden ser el primer escalón hacia una mejor salud hepática, sin necesidad de etiquetas estrictas.

El trabajo, que se suma a la evidencia acumulada en los últimos años, invita a mirar más allá del peso en la balanza y prestar atención a lo que realmente ocurre dentro del cuerpo. La mediterránea, con su impronta placentera y variada, vuelve a posicionarse como una aliada confiable para cuidar el hígado sin renunciar al gusto de comer bien.

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