Cultura y arte

Julián Weich recibió la visita de Jerónimo y mostró cómo está hoy: “Vino el hijo hippie, happy, sustentable”

El conductor porteño compartió en sus redes el reencuentro con su hijo, que dejó la ciudad para vivir en la naturaleza de Córdoba dedicado a la bioconstrucción y la regeneración ambiental.

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San Marcos Sierra-Río San Marcos
(CC BY-SA 4.0)

Julián Weich abrió las puertas de su casa y de sus redes para mostrar cómo está hoy su hijo Jerónimo, que eligió un camino bien distinto al ritmo vertiginoso de Buenos Aires. El joven se instaló en el interior de Córdoba, donde vive inmerso en la naturaleza y construye su día a día alrededor de la sustentabilidad y la bioconstrucción.

“Vino el hijo hippie, happy, sustentable”, escribió el conductor con ese tono entre orgulloso y divertido que lo caracteriza. La visita generó una ola de comentarios positivos: muchos destacaron el contraste generacional y la libertad con la que Jerónimo parece haber encontrado su lugar en el mundo. Weich no ocultó la emoción de tenerlo cerca después de un tiempo de distancia física marcada por la geografía.

Según se ve en las imágenes compartidas, Jerónimo llegó con la piel curtida por el sol cordobés, ropa cómoda y esa mirada serena de quien vive en sintonía con el entorno. El padre, que siempre fue un apasionado de la televisión y la comunicación, no escatimó elogios hacia el estilo de vida que su hijo consolidó lejos de la ciudad. La bioconstrucción, la regeneración ambiental y un enfoque de bajo impacto son los pilares de esta nueva etapa que el joven viene desarrollando desde hace varios años.

La nota llega en un momento en que cada vez más porteños miran con curiosidad hacia el interior del país buscando alternativas más conectadas con la tierra. El caso de Jerónimo Weich funciona casi como un ejemplo concreto: alguien que creció entre cámaras y sets decidió cambiar el cemento por la tierra, los edificios por las construcciones con materiales naturales y el apuro por un ritmo más orgánico.

Weich no dio detalles específicos sobre el lugar exacto donde vive su hijo ni sobre proyectos puntuales, pero sí dejó entrever que el reencuentro fue especial y que la familia celebra estas diferencias que, lejos de separarlos, parecen unirlos desde otro lugar. El conductor porteño, que ha transitado distintos roles en la televisión argentina, parece disfrutar ahora el rol de padre que acompaña sin imponer.

Este tipo de historias resuenan fuerte en Buenos Aires, una ciudad que ama la velocidad pero que también sueña con pausas. Ver a un hijo que elige la sustentabilidad como estilo de vida genera una mezcla de admiración y preguntas: ¿cómo sería animarse a algo así? ¿Qué se necesita para dejar los comodidades urbanas y apostar por la regeneración ambiental?

Más allá de la anécdota familiar, el episodio pone en conversación temas que ya son parte del debate cotidiano: la huella ecológica, el retorno a lo esencial y la posibilidad de construir de otra manera. Jerónimo representa, sin buscarlo, a toda una generación que busca respuestas distintas a las que les dieron sus padres.

Weich, con su habitual calidez, transformó una visita familiar en un pequeño espejo donde muchos pueden mirarse. Porque en el fondo, más que una noticia de farándula, es una postal de los tiempos que corren: hijos que eligen la tierra, padres que aprenden a celebrar esa elección y una ciudad que, desde lejos, sigue atenta a lo que pasa en las sierras.

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