Escapadas y turismo

La casa estilo guarda bosques de Matías Camisani en Maschwitz

El exmodelo levantó en la zona norte una vivienda de madera que combina su amor por la música, los viajes y la cultura india. Un refugio cálido y personal rodeado de verde.

Publicado el

La casa estilo guarda bosques de Matías Camisani en Maschwitz
La Nación — Espectáculos

En el corazón de Maschwitz, Matías Camisani encontró el lugar ideal para materializar su visión de hogar: una casa de madera que parece salida de un cuento, con fuerte influencia de la India y un espíritu nómade que refleja sus pasiones más profundas.

La vivienda, construida con materiales nobles y un diseño que prioriza la integración con el entorno natural, se presenta como un verdadero guarda bosques. Madera en casi todas sus expresiones, detalles artesanales traídos de oriente y espacios pensados para disfrutar de la música a pleno volumen o en la intimidad de una siesta.

Quien fuera modelo reconocido decidió apostar por esta construcción alejada del bullicio porteño pero a tiro de escapada desde la Ciudad de Buenos Aires. El resultado es un espacio que no sigue modas ni tendencias de revista, sino que responde a una necesidad personal de conexión con la naturaleza y con sus recuerdos de viajes por Asia.

La madera es la gran protagonista: tanto en la estructura como en los interiores, crea ambientes cálidos que contrastan con los días frescos del otoño o el invierno bonaerense. Las ventanas grandes permiten que el verde del entorno entre en cada ambiente, como si la casa fuera una extensión del bosque que la rodea.

Los guiños a la India aparecen en textiles, objetos decorativos y en una paleta de colores terrosos y rojizos que remiten a mercados de Delhi o Jaipur. Nada de lo que hay ahí es casual; cada pieza cuenta una historia de viaje o de un momento especial en la vida de su dueño.

La música ocupa un lugar central. Camisani es un melómano confeso y la casa cuenta con espacios especialmente pensados para escuchar vinilos, tocar instrumentos o simplemente dejar que la melodía fluya mientras se mira el jardín. Es un refugio donde el sonido y la naturaleza conviven en perfecta armonía.

Ubicada en una zona que combina tranquilidad con fácil acceso desde Capital, esta casa se convierte en un ejemplo más de cómo los porteños buscan cada vez más salidas cercanas que ofrezcan una experiencia distinta. Maschwitz, con su aire de pueblo y su propuesta de fin de semana, resulta el marco perfecto para este tipo de proyectos personales.

Más allá de los detalles estéticos, lo que se respira en esta vivienda es un estilo de vida: lento, contemplativo y conectado con lo esencial. Una casa que invita a desconectar del ritmo acelerado de la ciudad y a reconectar con uno mismo, con la música y con la naturaleza.

Si estás pensando en una escapada por la zona norte, Maschwitz ofrece varias propuestas que combinan con este espíritu: paseos por la naturaleza, ferias de artesanías y una agenda cultural que se renueva constantemente. Siempre verificá horarios y disponibilidad antes de salir, porque los planes al aire libre dependen mucho del clima.

Esta casa no es solo un lugar para vivir: es la expresión material de una forma de ver el mundo, donde los viajes, la música y el respeto por el entorno se funden en un solo espacio. Un ejemplo inspirador para quienes sueñan con construir algo propio que realmente represente quiénes son.

← Volver al blog