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Margarita Ponce, la niña salteña que se coronó como “la reencarnación de Mercedes Sosa”

Con solo 11 años, la pequeña cantante se llevó los $100.000.000 del programa Es mi sueño conducido por Guido Kaczka. Su voz y su interpretación del folklore emocionaron a todo el jurado.

Publicado el 20 de agosto de 2026, 15:20 hs

Margarita Ponce, la niña salteña que se coronó como “la reencarnación de Mercedes Sosa”
La Nación — Espectáculos

La primera edición de Es mi sueño ya tiene ganadora. Se llama Margarita Ponce, tiene apenas 11 años, es de Salta y se convirtió en la gran revelación del certamen conducido por Guido Kaczka al interpretar con una madurez asombrosa el repertorio que inmortalizó a Mercedes Sosa.

El programa, que buscaba talentos que encarnaran la esencia de grandes figuras de la música argentina, encontró en esta nena del norte una voz que trasciende la edad. Margarita no solo cantó: habitó cada tema. Su versión de “Gracias a la vida” y “Canción para un niño en la calle” dejó al jurado sin palabras y al público de pie.

Nacida en Salta, creció escuchando a Mercedes en la voz de su abuela y de su mamá. Ese folklore no fue aprendido en un conservatorio, sino en las reuniones familiares, las peñas de barrio y las noches de zamba bajo la luna norteña. Esa autenticidad se sintió en cada nota que entregó durante las galas.

El premio de 100 millones de pesos no es poca cosa para una familia salteña de clase media. Pero lo que más valoró Margarita, según contaron sus cercanos, fue la posibilidad de seguir estudiando canto y de poder llevar su voz a escenarios que antes solo veía en televisión. El sueño, en su caso, ya tenía nombre propio: seguir los pasos de la Negra.

El certamen, que se emitió durante varias semanas por televisión abierta, logró lo que pocos realities consiguen: poner el foco en el folklore argentino y en voces infantiles que suelen quedar fuera de los grandes ciclos de talentos. La final, transmitida el 20 de agosto de 2026, tuvo picos de rating y una repercusión notable en redes, donde miles de usuarios compartieron los videos de la niña.

Desde el jurado destacaron no solo su registro vocal privilegiado, sino la manera en que interpreta con una sensibilidad que parece imposible para alguien de su edad. “Es como si la Negra hubiera vuelto”, llegó a decir uno de los miembros del panel, frase que rápidamente se convirtió en titular y que Margarita lleva con orgullo y algo de timidez.

Para los que seguimos la cultura popular porteña desde los barrios, este tipo de historias tienen un valor especial. Recordar que el folklore no es solo un género de festival sino una forma de identidad que se transmite de generación en generación. Que una piba de Salta pueda conmover a una ciudad tan porteña como Buenos Aires habla de lo vivo que sigue estando ese lazo.

Ahora Margarita vuelve a su provincia con el premio, con la experiencia y con una agenda que seguramente incluirá presentaciones especiales. Sus familiares ya avisaron que van a ser prudentes con la exposición: priorizan que termine la escuela primaria y que disfrute de ser una nena de 11 años, aunque su voz ya suene a grande.

En un año donde la agenda cultural porteña sigue apostando fuerte a las propuestas de raíz folklórica —desde ciclos en el Centro Cultural Kirchner hasta peñas en distintos barrios—, la irrupción de Margarita Ponce llega como un recordatorio fresco de que el futuro del género está en buenas manos. Y esas manos, por ahora, son chiquitas, salteñas y afinadísimas.

Desde ya, verificá la agenda de posibles shows o apariciones porque todo se mueve rápido en estos casos. Lo que sí es seguro es que vamos a seguir escuchando su nombre. Y cuando lo hagamos, no vamos a poder evitar acordarnos de esa primera vez que la vimos en Es mi sueño y pensamos: “La Negra está cantando de nuevo”.

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