Cultura y arte

Murió Roxana Amed, voz destacada del jazz argentino

La cantante y compositora porteña falleció este domingo 25 de octubre a los 63 años mientras atravesaba una enfermedad. Con una trayectoria que fusionó jazz, folclore, rock y poesía, Roxana Amed dejó dos Premios Gardel, nominaciones a los Latin Grammy y un legado que trasciende fronteras.

Publicado el

Murió Roxana Amed, voz destacada del jazz argentino
La Nación — Espectáculos

Este domingo 25 de octubre de 2026 falleció en Estados Unidos la cantante y compositora Roxana Amed, una de las voces más respetadas del jazz argentino. Tenía 63 años y atravesaba una enfermedad, aunque por el momento no se conoció oficialmente la causa de su muerte.

Nacida el 5 de octubre de 1963 en el barrio de Palermo y criada en Ramos Mejía, Amed construyó una carrera singular que combinó el jazz con elementos del folclore, el rock nacional y la poesía. Radicada desde 2013 en Miami, donde además se desempeñaba como docente en la Frost School of Music de la Universidad de Miami, nunca cortó el vínculo emocional ni artístico con Buenos Aires, a la que siempre llamó “mi casa”.

Su relación con la música empezó muy temprano: a los cuatro años ya estudiaba piano. Hija única de una familia sencilla de raíces italianas y de Medio Oriente, sin antecedentes artísticos, se definió siempre como “una chica de barrio que lo hizo todo sola”. Los discos de su padre, especialmente las voces de Judy Garland y Doris Day, la acercaron al jazz, pero fue un casete de Sarah Vaughan a los 18 años lo que terminó de definir su camino.

Aunque el jazz fue su territorio principal, Roxana Amed también dejó huella como compositora de música popular. Coescribió “La última noche” para Diego Torres y “Lucía” para Luciano Pereyra. Trabajó con Sandra Mihanovich, Los Tekis y otros artistas. En 2001 recibió un Martín Fierro por la canción “Sobrevivientes”, interpretada por Mihanovich para la serie Vulnerables. También se desempeñó como entrenadora vocal en programas de televisión durante sus primeros años.

Su primer disco, Limbo (2004), fue producido por Pedro Aznar, con quien volvería a colaborar en Entremundos (2006). Aquellos trabajos marcaron el comienzo de un estilo propio que se alejaba de los estándares tradicionales y daba cada vez más lugar a sus composiciones. Le siguieron discos como Cinemateca Finlandesa (2010) junto a Adrián Iaies y Los trabajos y las noches (2023), donde musicalizó poemas de Alejandra Pizarnik.

En la última etapa de su carrera consolidó su presencia internacional. Los álbumes Ontology (2021) y Unánime (2022) fueron nominados a los Latin Grammy en la categoría de mejor álbum de jazz latino/jazz. En 2025 recibió el Diploma al Mérito de los Premios Konex como solista de jazz. Este año había sido nominada a los Premios Gardel 2026 por su último trabajo.

Uno de sus proyectos más personales fue Todos los fuegos, en el que reinterpretó desde el jazz clásicos del rock argentino como “Cinema Verité” de Serú Girán, “Corazón delator” de Soda Stereo y “Ciudad de pobres corazones” de Fito Páez. Lo grabó con músicos argentinos y estadounidenses de primer nivel y lo presentó con el entusiasmo de quien cumplía un sueño postergado. “Antes de morirme quiero hacer un disco de rock argentino”, le había confesado a Leo Genovese al empezar.

Su vida estuvo marcada por momentos de dificultad. Durante seis años acompañó a su padre enfermo y postergó proyectos hasta después de su muerte en 2003. La decisión de radicarse en Miami con su marido, el productor Daniel Arano, implicó empezar de cero en una escena donde era desconocida. “Durante los primeros meses no veía el futuro ni dibujado”, recordó en una entrevista. Aun así, logró abrirse camino, dar clases y seguir creando.

Amed también tuvo una asignatura pendiente que mencionaba con humor: el tango. Había cantado “Uno” y “Soledad”, pero sentía que aún no había llegado el momento de meterse de lleno en ese repertorio. “Me esperó el rock y ya llegará el tango”, decía.

Su partida deja un vacío en la música argentina. Desde las veredas de Palermo hasta los escenarios de Miami, Roxana Amed representó esa mezcla porteña de barrio, esfuerzo y versatilidad que tanto caracteriza a nuestra ciudad. Quienes la seguimos sabemos que su voz seguirá sonando cada vez que alguien ponga uno de sus discos o que un pianista se anime a tocar un standard con esa aspereza tan suya.

← Volver al blog