Nepobabys, feminismo y apoyo a la industria nacional: lo que dejó Bafweek 2027
La semana de la moda porteña en La Rural trajo desfiles con fuerte impronta política, críticas al fast fashion y un cierre emotivo de María Cher por sus 25 años defendiendo la producción local.
La 27° edición de Buenos Aires Fashion Week dejó mucho más que tendencias para el verano 2027-2028. Entre desfiles performáticos, proclamas feministas y un fuerte respaldo a la industria nacional, la semana de la moda que se desarrolló en La Rural mostró una vez más que en Buenos Aires la pasarela siempre es también un espacio de debate.
El evento reunió a marcas locales que apostaron por colecciones con identidad propia, muchas de ellas con guiños explícitos a la realidad social y económica del país. Desde críticas al consumo indiscriminado de fast fashion hasta reivindicaciones de la mano de obra local, los diseñadores usaron la pasarela para decir algo más que “miren qué lindo”.
Uno de los conceptos que más resonó fue el rechazo a las “nepobabys”, esas figuras que llegan al mundo de la moda por apellido o conexión familiar más que por talento. Varias propuestas visuales ironizaron sobre ese fenómeno, poniendo el foco en el valor del oficio y la trayectoria real. Al mismo tiempo, el feminismo volvió a estar presente en textiles, siluetas y mensajes directos en las prendas, algo que ya es marca registrada de varias generaciones de diseñadores argentinos.
La proclama “No compren en Shein” se escuchó fuerte, tanto en las colecciones como en las declaraciones de los participantes. En un contexto de importaciones fáciles y precios que compiten deslealmente, los creativos locales remarcaron la importancia de elegir producción nacional, con sus costos, sus tiempos y su calidad tangible. “La moda argentina tiene que ser valorada por lo que es: un trabajo serio, con gente que vive de esto”, fue una de las ideas que flotó en los pasillos de La Rural.
El cierre de la semana estuvo a cargo de María Cher, que celebró sus 25 años de trayectoria con un desfile emotivo y potente. En diálogo con Clarín, la diseñadora defendió con convicción la producción local y el esfuerzo que implica sostener un taller en la Argentina. Su colección resumió gran parte del espíritu de esta Bafweek: prendas con alma, pensadas para durar y para vestir a una mujer que no quiere formar parte de la rueda del descarte.
Más allá de las tendencias específicas —que incluyeron texturas naturales, colores tierra y siluetas cómodas pensadas para el calor porteño—, lo que quedó como saldo es una semana de la moda que se animó a ser política sin dejar de ser estética. En un año donde la economía local sigue exigiendo creatividad y resistencia, los diseñadores argentinos volvieron a demostrar que saben transformar las dificultades en propuesta.
Para quienes seguimos la moda desde el barrio y no solo desde la primera fila, este tipo de gestos valen doble. Porque detrás de cada prenda hay talleres en Floresta, en Villa Crespo o en el Once, hay familias que dependen de esa cadena y hay una ciudad que, aunque a veces parezca que todo viene de afuera, sigue apostando por lo propio. Como siempre, verificá la agenda de desfiles y actividades si querés sumarte a las próximas ediciones, porque la movida cambia rápido.
Fuente: Adaptado de Clarín