Cultura y arte

Michael Douglas reveló su romance secreto con Kathleen Turner durante el rodaje de Tras la esmeralda perdida

El actor finalmente admitió en sus memorias que se enamoró perdidamente de su compañera de pantalla mientras filmaban la icónica aventura de los 80, desmintiendo décadas de rumores.

Publicado el

Michael Douglas reveló su romance secreto con Kathleen Turner durante el rodaje de Tras la esmeralda perdida
La Nación — Espectáculos

En un giro que muchos porteños amantes del cine clásico esperaban desde hace rato, Michael Douglas decidió abrir el juego en sus memorias recién publicadas y contó lo que durante más de 40 años se había mantenido en el terreno de la especulación: tuvo un romance apasionado con Kathleen Turner mientras rodaban Tras la esmeralda perdida.

La confesión llega justo en un momento en que la dupla vuelve a estar en la charla porteña. Las reposiciones en canales de cable y las charlas de sobremesa sobre los ochenta hacen que esta noticia caiga como anillo al dedo para quienes, como yo, crecimos viendo esa química explosiva en la pantalla grande del Multiplex o del Gaumont.

Según el propio Douglas, el enamoramiento fue mutuo y fulminante. “Nos enamoramos perdidamente”, dijo sin vueltas. Durante el rodaje en locaciones exóticas, la adrenalina, el calor y la complicidad de interpretar a Jack Colton y Joan Wilder hicieron el resto. Lo que empezó como un coqueteo de set terminó en una relación secreta que duró varios meses y que ambos guardaron bajo llave para no complicar sus vidas personales ni la promoción del film.

Para los que recién se enganchan con esta dupla legendaria, vale recordar que Tras la esmeralda perdida (1984) fue un éxito rotundo que mezclaba aventura, comedia y romance con una fórmula que todavía hoy se siente fresca. La película lanzó a Turner al estrellato y consolidó a Douglas como un galán con timing para la comedia física. La secuela La joya del Nilo (1985) mantuvo la misma magia, aunque ya con una pareja que, según se sabe ahora, llevaba algo más que un guion en común.

La revelación no sorprende del todo a quienes siguieron las entrevistas de ambos a lo largo de los años. Siempre hubo miradas, sonrisas cómplices y respuestas esquivas cuando les preguntaban por la química fuera de cámara. Douglas, que en ese entonces estaba casado, prefirió mantener el perfil bajo. Turner, por su parte, también guardó silencio. Cuarenta años después, con las aguas más tranquilas y las memorias ya escritas, parece que llegó el momento de contarlo.

Desde Buenos Aires, donde el cine de los ochenta sigue teniendo un culto casi religioso en barrios como Villa Crespo o Almagro, esta anécdota agrega una capa extra de encanto a una película que muchos vimos en VHS prestado o en funciones de medianoche. Porque más allá del exotismo de las selvas y los tesoros, lo que realmente vendía la historia era esa tensión sexual casi palpable entre los dos protagonistas.

El libro de memorias de Douglas promete más detalles jugosos sobre esa época dorada de Hollywood, cuando los sets todavía eran lugares de riesgo y las estrellas vivían con menos filtros que hoy. Mientras tanto, en las carteleras porteñas y en las plataformas, Tras la esmeralda perdida vuelve a estar disponible para una nueva generación que seguramente quedará tan atrapada como nosotros por esa pareja que, ahora lo sabemos con certeza, no estaba actuando del todo.

Si sos de los que guarda un lugar especial en el corazón para las comedias románticas de aventura, esta es una buena excusa para volver a verla. Eso sí, verificá la disponibilidad en las plataformas porque el catálogo cambia más rápido que un semáforo en Corrientes. Y si la ves en compañía, no dejes de prestar atención a las miradas: ahora sabés que había mucho más detrás de la cámara.

← Volver al blog