Haroldo en la luz: la conmovedora crónica de los últimos días de un escritor que marcó a una generación
La obra que repasa los últimos años de Haroldo Conti se presenta los domingos en El portón de Sánchez. Una pieza que mezcla memoria, literatura y emoción porteña.
En un barrio que todavía guarda el pulso de la resistencia cultural, El portón de Sánchez vuelve a abrir sus puertas los domingos a la tarde para recibir una propuesta que emociona y remueve. Se trata de Haroldo en la luz, una crónica escénica que reconstruye los últimos años del escritor Haroldo Conti, uno de los nombres que marcaron a fuego la literatura argentina del siglo XX.
La obra, que se presenta este domingo 9 de agosto de 2026 a las 17.30, no es un homenaje solemne ni un ejercicio académico. Es, más bien, una conversación íntima con la memoria. A través de textos, cartas, fragmentos de su obra y testimonios de quienes lo rodearon, el espectáculo busca iluminar los días finales de un autor cuya voz sigue resonando en generaciones que descubrieron el río, la llanura y la ternura porteña en sus páginas.
Conti, nacido en 1925 en Chacabuco y desaparecido en 1976, dejó una obra que mezcla el realismo poético con una profunda observación del ser humano. Novelas como Sudeste, Alrededor de la casa o Mascaró, el cazador americano siguen siendo referencias obligadas para quien quiera entender cierta forma de mirar el mundo desde Buenos Aires. Pero Haroldo en la luz no se centra en el escritor en su plenitud creativa, sino en el hombre que, ya en el ocaso, seguía buscando palabras precisas para nombrar lo que sentía.
La puesta en escena, según quienes la han visto, logra un equilibrio delicado entre la palabra y el silencio. Los intérpretes transitan entre la luz y la penumbra, como si intentaran reproducir esa sensación de que la memoria es siempre un territorio a medio iluminar. No hay grandes escenografías ni efectos: la potencia está en los textos y en la manera en que se articulan con la historia personal del propio Conti, sus afectos, sus dudas y sus certezas.
Para los que crecieron leyendo sus cuentos en la escuela o descubrieron su obra en la adolescencia, la propuesta tiene un valor extra. Es como reencontrarse con un viejo amigo del que solo se tenían noticias fragmentadas. Para los más jóvenes, que quizás llegan por primera vez a su nombre, es una puerta de entrada sensible y sin academicismos a una figura central de la literatura nacional.
Desde la organización recomiendan llegar con tiempo: el espacio es íntimo y las funciones suelen completarse. Como siempre en estos casos, lo prudente es verificar la disponibilidad y los posibles cambios de último momento antes de salir hacia El portón de Sánchez.
La cita de los domingos a la tarde se convierte así en un pequeño ritual para quien quiera tomarse un rato para pensar en cómo la literatura nos sigue acompañando incluso cuando el autor ya no está. Porque Haroldo Conti, como tantos otros escritores que marcaron época, no se fue del todo: quedó en las páginas, en las conversaciones y, ahora, también en esta crónica escénica que ilumina sus últimos días con respeto y emoción.
Si andás por la ciudad este fin de semana y te tienta la idea de combinar barrio, teatro y literatura sin solemnidad, esta puede ser una buena opción. No es una gran producción comercial, es algo más valioso: un trabajo hecho con cariño y memoria, de esos que después te acompañan varios días mientras caminás por Buenos Aires.